Archena

Jesús sirvió dos años en el Regimiento de Artillería Antiaérea del Cuartel de Tentegorra y llegó a prepararse para ingresar en la Benemérita, pero la vida, como dice el refranero, suele dar muchas vueltas, y este exmilitar ha pasado de aspirar a vestir el uniforme del Instituto Armado a estar en la diana de una de sus investigaciones. Este lunes, la Guardia Civil informó de que había desmantelado en la Región de Murcia una organización criminal especializada en la falsificación y distribución de ropa y calzado deportivo, sin embargo, Jesús, el supuesto cabecilla, no opina lo mismo que los investigadores y accede a hablar con EL ESPAÑOL para desmentir que él no lidera nada: "Aquí no hay ninguna banda".

Un caluroso 16 de junio, unos agentes se personaron en la casa de Jesús, en Archena, para pedirle que abriese su garaje. Este padre de familia, de 40 años, cogió sus llaves, que por ironías del destino cuelgan de un llavero de la Guardia Civil, y abrió esa estancia de su domicilio donde almacenaba unos 10.000 productos falsificados, más de 16.000 réplicas de etiquetas de marcas reconocidas, así como útiles para su manipulación, documentación y material de embalaje. "Mi único delito ha sido vender 'bambos' y chándales", argumenta Jesús, al lado del garaje inspeccionado.

- ¿Me puede abrir la puerta para entrar a ver el garaje?

- Jesús: La cochera siempre la tenía abierta porque esto no lo veía como un delito, solo era una manera de ganarme la vida. Ahora no puedo entrar porque está precintado por la Guardia Civil.

Una pegatina en la entrada de su garaje, con el número de diligencias del Juzgado de Instrucción número 4 de Molina de Segura, da fe del paso de los agentes del Instituto Armado durante la 'Operación Bambos'. El saldo: doce detenidos, seis hombres y seis mujeres, de nacionalidad española y paraguaya, como supuestos miembros de una organización criminal que ponían en práctica lo que los investigadores han denominado como una nueva versión del ‘top manta’.

"No sé de dónde han sacado eso, la única banda organizada soy yo", insiste Jesús, conocido entre los vecinos de la Vega del Segura porque regentó una discoteca latina y es hijo del hostelero que hace doce años ideó a Superperrete: el único héroe que hasta ahora se ha alumbrado con ADN de la Región de Murcia y del que se hicieron eco miles de internautas en YouTube, la propia Marvel, la revista FHM, El Jueves…

"Mis amigos me llaman Superperrete Junior", subraya Jesús, con orgullo, en alusión al personaje que ideó su padre como estrategia de marketing para que su restaurante italiano relanzase sus ventas mediante un agente del FBI murciano, que combatía el crimen 'a pajera abierta', con técnicas de kung-fu perrete y al grito de '¡Munnncho Murcia!' Para este caso, Jesús no puede tirar de Superperrete porque el único que puede sacarle indemne de esta instrucción judicial es su letrado: Manuel Maza. "Mi abogado me dice que esté tranquilo: no he matado a nadie".

La Guardia Civil arrestó a Jesús por delitos contra la propiedad industrial y de falsedad documental tras inspeccionar el garaje de su casa. "El análisis de la documentación, las anotaciones y los archivos digitales incautados ha permitido a los investigadores determinar que, bajo pedido, realizaban envíos semanales fuera de la Región de Murcia a numerosos clientes, para lo que, presuntamente, utilizaban identidades usurpadas y direcciones postales distintas, manteniendo incluso un catálogo de productos en 'stock' en plataformas on line", según detalla el Instituto Armado -sobre la red presuntamente liderada por Superperrete Junior-.

La Guardia Civil incautó 10.000 productos falsos en el garaje que tiene Jesús en su domicilio de Archena.

"No me anunciaba para captar clientes", sostiene Jesús. "Estaba dado de alta como autónomo de venta ambulante, tenía un puesto en los mercados semanales de Archena, Ceutí, Alguazas y Molina de Segura, donde vendía edredones, sábanas, mantas y toallas, pero empezaron a caer las ventas y un marroquí me ofreció vender ropa deportiva". Este ciudadano se convirtió en el proveedor de Jesús de material falsificado en Portugal: desde primeras marcas de chándal, a las últimas tendencias en zapatillas o elásticas futboleras que solo lucen los 'cracks'. Todo a precio de saldo. 

- ¿Cómo llegó a almacenar 10.000 productos falsificados en el garaje de su domicilio?

- Jesús: Empecé vendiendo cuatro camisetas de fútbol. Antes de la pandemia de coronavirus me ganaba unos 1.500 euros al mes, solo me daba para comer y mantener a mi mujer y a mis cuatro hijos, pero todo esto se disparó durante la pandemia. Los pedidos se triplicaron.

- ¿Por qué se dispararon sus ventas?

- Jesús: He ayudado a gente a ganarse la vida durante la pandemia porque ellos me compraban a mí para luego revenderlo y ganar dinero. Me compraban de toda España.

De forma que se incrementó exponencialmente el trasiego diario de vehículos de empresas de paquetería que llegaban a su casa. Algo que despertó las sospechas de la Guardia Civil en Archena: un pintoresco pueblo de solo 19.500 habitantes, que se levanta a la vera del río Segura y de su balneario. De hecho, la Policía Judicial hizo un seguimiento al almacén de Jesús y confirmaron una actividad comercial continuada, con ventas directas a consumidores, algunos de los cuales realizaban grandes pedidos. 

Los investigadores vinculan a esta trama delictiva a doce vecinos de Archena, Cieza, Ceutí, Yecla, Murcia y Alicante, de entre 28 y 46 años: "Formaban parte de una organización criminal perfectamente estructurada, con personal dedicado a cada uno de los escalones operativos, desde la adquisición de los productos, su posterior manipulación, utilizando termoadhesivos, etiquetado y embalajes de aspecto similar al original, hasta los encargados de su distribución a nivel nacional y la gestión de la venta on line".

- La Guardia Civil considera que la organización manipuló hasta 34 marcas deportivas y firmas de diseño, estimando el valor de sus operaciones de venta en 1.700.000 euros. ¿Es un cálculo acertado?

- Jesús: Eso es mentira. Solo tengo Nike, Adidas, Puma, Gucci, y Louis Vuitton. Ellos han calculado ese dinero atribuyéndole 100 euros, o más, a cada una de las prendas que había en mi garaje, pero yo no he visto en mi vida un millón de euros. Vendía un par de zapatillas a un precio de entre 20 y 25 euros, un chándal, desde 15 a 25 euros, y camisetas de fútbol, por 15 euros. Mi margen de beneficios era de dos o tres euros por prenda.

Fachada del Ayuntamiento Archena.

- Entonces, ¿cuánto ganaba usted?

- Jesús: Al día me hacían diez o quince pedidos, de 100 a 400 euros. En una caja de ropa de 400 euros, solo me llevaba 60 euros. Si vendía al mes 15.000 euros, luego me gastaba 18.000 euros en comprar más ropa. En el registro no encontraron dinero porque no tenía. Esto es como una golosina: cuanto más vendes, más compras.

- Pero le intervinieron un coche de alta gama, ¿no?

- Jesús: Un Jaguar de 35.000 euros. ¿Eso es de alta gama? Todavía estoy pagando el préstamo al banco como cualquier persona que trabaja.  

Durante la conversación con EL ESPAÑOL, en la puerta de su casa, Jesús viste una chaqueta de chándal -de imitación- del Paris Saint-Germain, y tiene tan claro que no lidera ninguna banda criminal que está deseando que la instrucción judicial termine: "Quiero que todo esto acabe porque llevo ocho meses sin vivir, desde que me arrestaron a mí, a mi mujer, a amigos míos y a clientes. ¿Dónde está la organización? Ellos no tocaron el material, excepto para comprárselo".

- ¿Usted considera que no ha cometido ningún delito?

- Jesús: Llevo trabajando desde los 14 años. He sido camarero, militar profesional, tuve una discoteca, una tienda de ropa y he sido autónomo como vendedor en el mercado. Soy una persona honesta y buena: no me considero un criminal por vender ropa de imitación. Creo que un criminal se dedica a trapichear con drogas, roba, mata, extorsiona... Los productos que yo tenía te los encuentras en la feria de tu pueblo y en Facebook.

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