"Bueno, la vida son sorpresas", resume Jesús Reyes, el tiktoker que la semana pasada se hizo famoso por haber acudido cuatro veces al programa 'First Dates', que superase los castings y que emitieran cómo lo desenmascaraban a la cuarta.

La misma semana pasada le dieron una, y ésta, otra sorpresa.

La primera es que le han llamado para participar como figurante en 'La chica de la nieve', la nueva serie de Netflix que se rueda en Málaga. El cásting lo hizo en diciembre, y ha recibido la llamada justo cuando más lo necesitaba. Anímicamente.

Tras ese impulso moral ha llegado la segunda, también vía telefónica. Este miércoles lo volvió a llamar Netflix para participar en la nueva temporada de Élite, que se rueda en Madrid. De figurante también.  Las dos sorpresas no son fruto de lo ocurrido en First Dates. Son la respuesta a un curro constante, que no se traduce en empleo, y que viene de tiempo atrás. Hizo los castings hace meses. Pero Jesús explica que las dos llamadas han llegado a tiempo. 

Responder al primer ring ha tenido como resultado estrenarse trabajando con esta plataforma audiovisual. Ha sido un bálsamo, porque que era algo que soñaba hacer. "¿De figurante? Vale. Me da igual. Como si es llevando vasos de agua".

Jesús 'Crazy', en una imagen promocional. @david.photographerx

Confiesa que ha pasado dos días, después del reality, con ansiedad. "Y no pasa nada por decirlo. De hecho, es que hay que decirlo, por salud mental", subraya. Con orgullo. "Todos tenemos mierdas y no somos perfectos", abunda. Eso lo aprendió gracias a un coach, Enric Corbera, "que me hizo comprender cómo funciona la culpabilidad, o cómo funcionan las relaciones entre padres e hijos". 

La salud mental, y su defensa de ella, la lleva a gala. Además de colaborar con varias oenegés vinculadas al tema, y de basar sus cuatro incursiones en 'First Dates' dentro de un proyecto de concienciación, Jesús, antes de convertirse en Jesús 'Crazy' era un joven hostelero de Albacete. Durante años regentó un bar y llevaba una vida de estrés, insomnio y ansiedad que odiaba. Hasta que le dio un brote psicótico.

El coach le enseñó a defenderse de los haters, que los ha tenido, y muchos, a raíz de su expulsión del programa de Carlos Sobera. "Los que se ceban en las redes sociales contigo lo hacen porque están mal con su vida personal. Da igual su clase social: quien entre a insultarte es que su vida no está bien. Yo ya he aprendido que en esta vida estamos para sumar, no para meter más mierda en la de nadie".

Jesús habla de nuevo con EL ESPAÑOL, desde Mallorca, donde vive. Acaba de aterrizar desde Málaga y tiene que limpiar, hacer la compra y ocuparse de sus hijos. Saca hueco de donde realmente no lo tiene para relatar a este periódico cómo es su día a día.

En realidad, Jesús no tiene día a día. Tiene semana a semana. Se separó de su mujer y tiene la custodia compartida de los tres niños que tienen en común. Son tan pequeños "que cuando voy al parque y el resto de padres, que van con uno, me ven llegar con tres, me dicen que cómo puede ser posible".

Es posible, claro que sí. Es posible trabajar de hostelero, tener una crisis mental, romper con todo, rehacer tu vida, tener miles de seguidores en redes sociales, salir en un 'reality' interpretando cuatro personajes distintos, que te intenten hacer quedar mal y que ocurra lo contrario, volver a casa cuando te han intentado apalear públicamente en la televisión delante de todo un país, hacerte famoso para el gran público y sacar a tus tres torbellinos de menos de seis años a jugar.

Jesús lo hace todo con una sonrisa agradecida. Tanto, que no sabe cuando tendrá un próximo bolo. Pero da igual. "Sorpresas te da la vida". No se puede sorprender porque con 18 años se sorprendió a sí mismo pasando de dos semanas infernales haciendo la mili en la Legión, en Canarias, a cogerle el tranquillo. "A las dos semanas me di cuenta de que te preparan para ponerte en situaciones límite, y me empecé a divertir". Luego también descubrió que "me ayudó muchísimo. Me quitó la inmadurez".

De los palos también ha aprendido a reírse de sí mismo. Sano también. "Yo suelto las cosas como caigan. Es que ya tengo una edad que me da igual decir que la noche antes he pegado un 'gatillazo'. Tengo algún que otro amigo que se escandaliza mucho cuando digo esas cosas, y yo lo que suelo responder es que a lo mejor les hace falta hacerlo, soltarse". 

No es de los que piden, pero lo hace: mencionar expresamente "y de manera especial" a su exmujer, Muriel, la madre de sus tres hijos: dos gemelos de 6 años y otro de 4 años. "Si puedes, ponlo en los primeros párrafos", insiste Jesús.

Se separaron cuando los dos mayores tenían tres años y tienen la custodia compartida. Un régimen en el que él pasa una semana con los niños, y paraliza su actividad profesional, y otra, cuando los tiene ella, en la que puede trabajar. Por eso, a Muriel le debe el enorme apoyo que le ha prestado "desde hace años, cuando decidí dedicarme profesionalmente al mundo artístico".

La bomba

Eso ocurrió cuando Jesús decidió, tras pasar 10 días en un psiquiátrico tras un prolongado cuadro de ansiedad y depresión, romper con su trabajo en la hostelería, en Albacete. Romper con vida anterior y dedicarse a lo que le gusta:  payaso, tiktoker, youtuber, figurante, modelo y actor.

Escena uno

(El matrimonio conversa tras acostar a los tres niños. Es escaso y precioso el tiempo libre que les queda compartido. Pero el ambiente, tras todo el día, es muy tenso. Él no puede más y aún así, deja caer la bomba).

Acción.

-Lo dejo todo. No es lo que quiero hacer. No soy feliz. Quiero dedicarme a actuar, a interpretar. A crear. 

-Te refieres a como un hobby, ¿verdad? - le pregunta ella.

-No. Profesionalmente- le responde él.

Muriel lo entendió. Y pese a la separación, queda un poso amplio de cariño. Porque ella es "la que me ha apoyado y ella es la que ha estado ahí", afirma Jesús. Como cuando esta Navidad no ha podido estar con los niños por estar trabajando en un circo en Madrid, el Gottani, como payaso.

Muriel ha asumido quedarse con los niños cuando no le tocaba, sin ponerle una sola pega, porque sabía que Jesús lo necesitaba para despegar. "Me ha hecho semanas, y muchos fines de semana que no le tocaba, para que yo pudiera trabajar", dice sin ahorrar palabras de agradecimiento. A ella, y a su hermano Adrián, "que también me ha apoyado muchísimo".

Lo de que la vida te da sorpresas no lo dice por decir. Porque cuando suspendieron en el circo las funciones durante dos días de diciembre se fue a su tierra, a Albacete. "Me desperté con insomnio y me metí en Google para ver los castings, y me salió el de 'La Chica de la Nieve'' de Netflix, que iba a ser en el Teatro Cervantes de Málaga".

Jesús Reyes defiende que hay que hablar más de las enfermedades mentales.

Ahora tenía que buscar un medio de locomoción para llegar hasta Málaga a tiempo. " "Entonces me metí en el Bla Bla Car y salía, justo dos horas después, un chico desde el pueblo de al lado que iba hacia Málaga".

La lotería del viaje compartido también le sonrió. "El chico, que era sanitario en un hospital malagueño, era encantador". Tanto, que además de un impagable trayecto tan largo como agradable, lo dejó en la misma puerta del Teatro Cervantes. "Entré el cuarto en el casting".

"¿Y tú vienes desde Albacete para esto?" le dijeron en la prueba, que finalmente, superó. "Me llamaron la semana pasada". Y este miércoles, estando en Málaga "me siento a tomar café y me llaman para Élite".

Además de trabajar como payaso en el circo, y como figurante, ha hecho sus pinitos como modelo, para una campaña de una conocida bebida espirituosa de origen sueco, cuya publicidad es mundialmente conocida por su estilo.

Ha trabajado también de payaso en el Parque Warner. De payaso maléfico, tipo Pennywise de It, la novela de Stephen King. También con una empresa de Albacete que se llama 'Human no Limits'. "Me encanta el nombre: los humanos no tienen límites", puntualiza. Con ellos ha hecho animaciones en centros comerciales y otros espectáculos y bolos. "Se han portado muy bien conmigo".

El albaceteño sueña en voz alta. "Parece que me empieza a llegar el momento". Ha tardado 45 años, los mismos que tiene. Lleva sembrando varios años. Pero, sobre todo, ha preferido cultivar amistades, a priori imposibles desde el punto de vista generacional en el ámbito laboral en el que se mueve.

Los youtubers

"Yo tengo un espíritu joven, payasete. Y con los youtubers, que son mucho más jóvenes que yo, fuera de cámara, hay una buena amistad".

Menciona a Makiman, "con quien comparto proyecto solidario con Cáritas", a Oscarito, a Gigiis, a Mr. Peke... "Mr.Peke tiene enanismo y ha estado conmigo en el circo. Allí le dije que me daba vergüenza llamarle enano. Me respondió que le llamara pequeñito", explica. 

Todos son desconocidos para quienes no se muevan en el ambiente youtubero juvenil, pero que son auténticos fenómenos sociales. Con ellos ha acabado cultivando amistades verdaderas. Y eso que les saca más de 20 años.

Eso le lleva a otra reflexión. "Yo creo que aprendo mucho de los jóvenes. Siempre se dice que los jóvenes son los que deben aprender de los mayores, pero al revés también ocurre. Los jóvenes tienen mucho que enseñarnos".

No tiene formación actoral, y por eso a él, como a los youtubers, se le da bien improvisar. "Yo no soy youtuber puro". Ellos suben contenido a diario, "son constantes, y yo soy más artista". Lo ha comprobado cuando ha subido a Andorra a grabar. "Es que lo que aprendo con ellos me sirve. Yo los he ayudado a ellos, y ellos me han ayudado a mí".

Para actuar en el circo, como payaso, le dieron un guion y varios vídeos para que viese. Pero las veces que he ido a First Dates "he improvisado, aunque me haya preparado cada personaje", explica. Para interpretar a Abilio, el jardinero, se metió tanto en él que vio hasta videos de jardinería, "no fuera a ser que me fueran a preguntar" y le pillaran en un renuncio.

Pero se imbuyó en el papel de tal manera que su exmujer, una semana antes de ir al programa, "me preguntaba que qué me pasaba. Pues lo que me pasaba que estaba comido por Abilio". Jesús ultima a El ESPAÑOL que entiende perfectamente "a esos actores que necesitan hacer una limpieza mental para volver a ser ellos mismos".

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