Murcia

Cada vez que Eiden escuchaba un tema de Lola Índigo, comenzaba a reír, hacía palmas, y movía la cabeza con mucho 'flow'. Este sábado, a la una de la madrugada, en el Hospital Virgen de la Arrixaca, su sonrisa se apagó para siempre con solo cinco añitos por culpa del maldito coronavirus. La Región de Murcia se estremecía con el dato estadístico más duro desde que empezó la pandemia: Eiden se convertía en el primer niño de esta comunidad que fallecía por Covid.

"Mi hijo no podía andar ni hablar, pero con una sola mirada lo expresaba todo", recuerda con cariño y emoción, Mari Carmen, la mamá de Eiden, que accede a hablar con EL ESPAÑOL para rendirle homenaje y agradecer el aluvión de mensajes de apoyo que ha recibido la familia Navarro García por parte de los vecinos de la localidad murciana de Águilas. "Estoy muy agradecida por todas las muestras de cariño hacia mi hijo"

La muerte de este niño evidencia la virulencia de la sexta ola de coronavirus y de una pandemia a la que no hay que perder el respeto, por mucho que el Gobierno tenga un plan para gripalizar la Covid en un futuro próximo. La media estatal de contagios de los últimos días supera los 130.000 positivos diarios y el 'bicho' continua segando vidas. "No hay que tomarse a broma la pandemia. Nosotros teníamos mucho cuidado y mira lo que nos ha pasado", reflexiona compungida Mari Carmen, de 38 años.

Desde que la Organización Mundial de la Salud reconoció la Covid como una pandemia, el 11 de marzo de 2020, tanto Mari Carmen como su pareja, Francisco Manuel, extremaron las precauciones con el pequeño de sus dos hijos. "Nos daba miedo que Edien se contagiase de coronavirus porque tenía débil el sistema inmunológico y estos dos años de pandemia están siendo un infierno para nosotros". 

Todo ello, debido a que su hijo pequeño era asmático y tenía el síndrome de duplicación MECP2: un trastorno del neurodesarrollo asociado a hipotonía, retraso psicomotor y escaso lenguaje. Eso es lo que decían los informes médicos porque Mari Carmen tenía otro diagnóstico: "Era un niño muy especial y querido por todos los que le conocían".

La ausencia de palabras las suplía con miradas cargadas de ternura o con gestos, como estrechar con fuerza sus manos para mostrar la ilusión que sentía al subirse en el coche de su padre. Los problemas de movilidad los mandaba al garete, cada vez que se ponía de rodillas a saltar sobre una colchoneta que le regalaron sus papás, o cuando se iba gateando hasta la habitación de su hermano mayor, Izan, a verle jugar con la videoconsola, o cuando se bañaba en el Mediterráneo pertrechado con un chaleco para disfrutar de la playa de las Delicias de Águilas.

Mari Carmen y Eiden, sonriendo en Águilas. Cedida

"Le gustaba mucho el agua", enfatiza, entre lágrimas, Mari Carmen, ante la injusta pérdida de Eiden por el coronavirus. "En dos años de pandemia le hemos sacado lo justo de casa". El pequeño tenía patologías crónicas y solo salía del domicilio familiar para ir al logopeda y al fisioterapeuta del Colegio de Educación Especial Pilar Soubrier en la ciudad de Lorca. "Le llevábamos dos días a la semana al colegio y a las citas médicas". Para Eiden, cuyo nombre significa fuego, la cuarentena jamás llegó a terminar al cien por cien, y solo se desfogaba fuera de las cuatro paredes de su hogar cuando sus padres le llevaban a espacios abiertos donde era fácil controlar la distancia social. "A veces íbamos al parque del Casino porque tiene columpios adaptados".

La historia del contagio de este niño que ha desolado a los más de 36.000 habitantes de Águilas, es la misma que se ha vivido en cientos de hogares de la Región de Murcia y de todo el país: una 'inofensiva' reunión familiar en un día señalado de Navidad. "El 5 de enero, unos familiares nos dijeron que tenían Covid y como estuvimos con ellos en Nochevieja, decidí hacerle un test de antígenos a mi hijo y dio positivo", según relata Mari Carmen. El pequeño brote familiar también le afectó a ella y a su pareja.

Día de Reyes: taquicardias

"Desde que comenzó la pandemia he tenido coronavirus en dos ocasiones". La primera vez que se contagió esta madre fue en la empresa donde trabaja de peón agrícola: el único sitio donde podía pillarlo, debido a que Mari Carmen y Francisco Manuel redujeron a cero su vida social por las patologías del pequeño de la casa. "Hemos hecho las reuniones familiares justas en Navidad", insiste esta mujer, tras dos años semienclaustrada para evitar la Covid: de la casa al trabajo, al médico de su hijo, o al supermercado.

"Eiden estaba bien al principio: jugaba en el comedor a su manera, como solía hacer". Todo cambió 24 horas después del positivo en el test de antígenos: "La tarde del 6 de enero, el Día de Reyes, se puso malo de golpe, comenzó a tener problemas de respiración y taquicardias, entonces llamé a una ambulancia". El crío ingresó en el Servicio de Urgencias del Hospital Rafael Méndez de Lorca y el pronóstico fue de mal en peor: "Presentaba malos niveles de saturación de oxígeno en sangre".

El pequeño, de 5 años, tuvo que ser trasladado a la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Virgen de la Arrixaca de Murcia. "Los médicos me dijeron que estaba grave, pero que harían todo lo posible por salvarlo", recuerda Mari Carmen, que enlazó día y noche, en la UCI, junto a su querido Eiden: el niño cuyo juguete preferido era un tambor, que prefería la playa antes que ver dibujos en la televisión, y que no podía evitar bailar cuando escuchaba un buen tema de rock o de trap. 

"Solo le hacía caso a la tele al escuchar música y cuando en la radio del coche sonaba Lola Índigo, giraba la cabeza, de lado a lado, como si bailase: no era un niño discapacitado, era especial", se repite desolada esta mujer, que solo tiene palabras de agradecimiento para el personal sanitario que está en primera línea luchando contra la sexta ola de coronavirus. "En el hospital han tratado de hacer todo lo posible por Eiden".

Eiden, sujetado en brazos por su hermano, Izan, y su padre, Francisco Manuel, sonrientes sobre una pelota hinchable.

Los esfuerzos de la plantilla de la UCI de La Arrixaca no pudieron obrar el milagro porque el coronavirus, sumado a las patologías respiratorias previas que arrastraba Eiden, dio como resultado un cóctel letal. "Primero le pusieron oxígeno, y como no mejoraba, le intubaron". Mari Carmen no puede seguir hablando porque lo que sigue en su relato son los días terribles de ver como el chiquitín de la casa, poco a poco, se iba apagando hasta la una de la madrugada del sábado 15 de enero.

Ese sábado, las redes sociales se colapsaron con mensajes de dolor por el fallecimiento del chiquillo. Los primeros en mostrar su tristeza fueron los miembros de la Asociación Cultural Recreativa Escuela de Fútbol de Águilas: "Hoy para nosotros es un día triste, damos el pésame a la familia. Hoy todos compartimos vuestro dolor. Besos al cielo". En el Acref Águilas jugada Izan, el hermano mayor de Eiden, y en esa jornada todos los partidos disputados en fútbol base guardaron un sentido minuto de silencio.

El 'tsunami' de muestras de cariño a la familia Navarro García se corrió entre colectivos, como Cruz Roja, hasta las administraciones. "Lamentamos profundamente el fallecimiento del pequeño, de 5 años, víctima de esta terrible pandemia. No encontramos palabras con las que poder reconfortar, en estos duros momentos, a su familia a la que trasladamos nuestro más sentido pésame en nombre de todos los aguileños", tal y como tuiteaba el Ayuntamiento de Águilas.

Mari Carmen y Francisco Manuel están agradecidos ante la reacción de sus vecinos y de sus compañeros de trabajo, en una conocida firma agrícola, aunque ninguna palabra puede reparar la pérdida de un hijo, cuya vida ha sido arrebata por una pandemia que está destrozando familias. "No le deseo a nadie el dolor que siento ahora: estoy rota".

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