Mejorada del Campo

La Catedral de Mejorada del Campo es uno de esos sitios que no querrías visitar en pantalón corto. Un paseo de menos de diez minutos significa esquivar ladrillos, tantear peldaños con la puntera y regatear alambres furtivos, pero también sorprenderse de que el suelo que se pisa y el techo que se abalanza estén construidos por la mano del hombre. Concretamente, de un hombre, Justo Gallego Martínez, el agricultor que dedicó 60 años de su vida a poner ladrillo sobre argamasa y erigir sin planos, órdenes ni concierto su propia casa del Señor. 

Nunca le hizo falta estudiar. “Dios me ha dado un don y lo escudriño y lo exploto al máximo”, decía hace unos años a EL ESPAÑOL. El hombre falleció la madrugada del domingo a los 96 años, dormido en la misma habitación que construyó adjunta a ‘su’ catedral, una imponente estructura de 50 metros de altura, 12 torreones, 28 cúpulas y 4.700 metros cuadrados de líneas curvas, paredes asimétricas y técnica insólita. Ahora, su legado y testamento han pasado a Ángel López (1969), su -único- ayudante desde hace 24 años.

“Le prometí a Justo que seguiría construyendo esto, que es la obra de toda una vida”, señala a este diario Ángel, de negro, “con el luto que he encontrado”. Hace un cuarto de siglo se acercó a ver la iglesia de la que hablaba todo el mundo, el arquitecto de fe lo pilló por banda y nunca fue capaz de dejarlo. Hace 8 meses, cuando la salud del mayor empezó a quebrarse, ambos tomaron la decisión de donar el proyecto a Mensajeros de la Paz. 

Entrevista a Justo Gallego

Ahora, su misión es terminar lo que empezó su maestro y amigo, ya sin él. Vive en la catedral, justo en el piso de abajo en el que pereció Justo, y sale sólo para trabajar en la catedral. Sólo sale para construir, aunque cada vez con menos esperanzas. “El Padre Ángel dice que en dos años podrán terminar la catedral, pero yo no estoy tan seguro. Quizá nunca sea posible”, comparte.

Las dudas tienen su explicación. El terreno sobre el que hoy se alzan toneladas de piedra, ladrillo y fe era hace 60 años un olivar propiedad de Justo, que lo heredó tras la muerte de sus padres. La obra no tiene presupuestos, licencias ni está sujeta a la normativa municipal. Probablemente, a ninguna normativa del reino de los hombres, y ningún estudio arquitectónico ha podido encontrarle un escape legal. El obispado también es rehén de esta burocracia, y todavía no la ha aceptado como iglesia a los ojos de Dios. 

Imprevisible

"Justo Gallego. Construye una catedral desde hace 40 años sin ayuda oficial. Hoy se le conoce en todo el mundo. El ser humano es imprevisible".

Justo saltó a la fama en 2005, con un anuncio de Aquarius. Para la marca supuso un éxito de campaña. Para Justo, seis millones de pesetas por un minuto y medio de grabación y algo más de cincuenta millones en donaciones posteriores. Todo lo invirtió en maquinaria y materiales.

Catedral de Mejorada del Campo: Justo Gallego la construyó durante 60 años y ahora Ángel tomará su relevo Esteban Palazuelos EL ESPAÑOL

Así ha sido desde el 12 de octubre de 1961, el día en que superó la tuberculosis, le echaron del monasterio en el que vivía y decidió hacerle una catedral a la Virgen del Pilar. Durante los primeros 40 años sufragó el proyecto vendiendo los trozos de tierra que le quedaban de su padre, muerto en la Guerra Civil, y nunca paró de trabajar. Salvo los domingos, que es día del Señor.

A veces se levantaba a las tres de la mañana para ir a untar cemento, pulir esquinas o levantar muros. Otras, a las cuatro, veía su trabajo anterior, decidía que no le gustaba y echaba por tierra proyectos enteros. “Todo estaba en su cabeza, el proyecto y cada esquina, y ahora en la mía. Era un hombre increíble”, relata Ángel. En 60 años de carrera, él ha sido la única persona que puede atribuirse cierta autoría dentro de la catedral, más allá de ayudantes puntuales y peregrinos con buena fe. En los últimos meses sólo estaban él, dos albañiles contratados por Mensajeros de la Paz y cuatro voluntarios que aparecen de vez en cuando. Justo cada vez faltaba más.

Catedral de Mejorada del Campo: Justo Gallego la construyó durante 60 años y ahora Ángel tomará su relevo Esteban Palazuelos EL ESPAÑOL

“Llevaba ya varios meses en la cama sin poder levantarse, y creo que sabía que le quedaba poco. Hace cosa de 15 días empezó a apagarse, pero él quería morir aquí”, cuenta Ángel, incapaz de mantener la mirada. Detrás de él, encima de una entrada de chapa azul y agujeros afilados, luce un faraónico mosaico de Justo, sonriente, mirando a los feligreses. “La gente no sabe que se llama Catedral de la Fe. Todos la conocen como Catedral de Justo”.

Una catedral única

La nave es faraónica, titánica, al más puro estilo gaudiano. Justiano. Un minuto de vídeos antiguos y entrevistas de hace años son suficientes para entender la cabeza volátil y genial que un día se despertó y decidió dejarlo todo para plantar la primera piedra. Su personalidad, con un sólo vistazo, está impregnada en cada esquina imperfecta, cada arco impracticable y cada querubín colgando de alambres. 

Catedral de Mejorada del Campo: Justo Gallego la construyó durante 60 años y ahora Ángel tomará su relevo Esteban Palazuelos EL ESPAÑOL

No le hizo falta hacer un dibujo, ni contratar a un arquitecto, tampoco andar con reglas ni matemáticas. Sólo fe, decía él. El resultado es una catedral de suelos desiguales, muebles reciclados, dos neveras al lado del altar, sacos de hormigón escoltando a la Virgen y torreones colosales no aptos para pies inquietos. “Esta escalera es muy loca”, resopla una joven apoyada en la pared, al lado de una lata de Coca-Cola vacía y una máquina que ninguno de los presentes sabemos para qué sirve.

El viaje por su pasillos es lo que promete. Esquivando cables oxidados y columnas de dudoso material, uno tiene la sensación de que podría apoyarse un poco de más, en el punto exacto de equilibrio inestable, y echar abajo la casa del Señor. De Justo o del de más arriba, dependiendo de lo que decida el obispado en los próximos años.

Catedral de Mejorada del Campo: Justo Gallego la construyó durante 60 años y ahora Ángel tomará su relevo Esteban Palazuelos EL ESPAÑOL

Sea como fuere, decir que impresiona el hecho de que este edificio haya sido capaz de construirlo una sola persona es quedarse corto. Lo más parecido a una utopía de ladrillos y hormigón sólo se humaniza por los carteles, uno en cada entrada, que avisan al curioso del peligro que se corre dentro del edificio. Es lógico, al fin y al cabo, viniendo de un hombre que no aprendió a construir en los libros de arquitectura ni ingeniería, sino en “los piadosos”, como él mismo decía.

En realidad, la paradoja con la que convive la herencia de Justo es la misma que la de cualquiera, pero llevada a sus últimas consecuencias. No obstante, no hay que engañarse: los libros de los piadosos no enseñan a edificar, ni ayudan a encontrar salidas jurídicas a edificios impracticables. A veces, ya se sabe, la problemática civil puede también imponerse a la espiritual, y las leyes de los hombres pueden tener más vigencia las del Otro. Habrá que ver por cuánto tiempo.

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