Luis Casal Brais Cedeira

Las cámaras no captaron nada, ningún vecino vio ni oyó a los sospechosos y el relato no se sostenía. Todo era falso alrededor de la supuesta agresión homófoba perpetrada en el madrileño barrio de Malasaña el pasado domingo por la mañana, cuando un joven de 20 años acusó a ocho encapuchados de insultarle, inmovilizarle y grabarle a punta de cuchillo la palabra "maricón" en la nalga. Al final, todo fue consentido. Ahora el denunciante se enfrenta a una posible infracción por simulación de delito, según han confirmado a EL ESPAÑOL fuentes cercanas a la investigación.

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No es, en cambio, una denuncia falsa, dado que el joven no identificó a sus autores ni dirigió su acusación a ninguna persona en concreto. Simplemente mintió sobre los hechos sin señalar a nadie. La diferencia entre ambos también es importante en la pena: la denuncia falsa puede suponer prisión de seis meses a dos años y multas de doce a veinticuatro meses; la simulación de delito, en cambio, sólo impone multas de seis a doce meses. Si el denunciante se arrepiente, queda sin ningún tipo de pena. 

El artículo 457 del Código Penal recoge que la simulación de delito se produce cuando una persona "simula ser responsable o víctima de una infracción penal" o "denuncia una inexistente", como ocurrió con el falso episodio del cuchillo. A pesar de ello, apunta que la acusación tiene que haber provocado "actuaciones procesales" y en este caso, en principio, sólo ha supuesto una investigación de la Policía Nacional sin que se pusiera en conocimiento de la Fiscalía.

Ni pruebas, ni testigos

En un primer momento, el joven, de 20 años, denunció ante la Policía que había sido asaltado por ocho encapuchados en el portal de su casa la tarde del domingo que estos le habían insultado y le habían grabado en la nalga, a punta de cuchillo, la palabra "maricón" y una cruz invertida. Acto seguido, se esfumaron.

A pesar de las primeras pesquisas, ningún vecino oyó ni vio nada a pesar de que todo ocurrió presuntamente a plena luz del día. Tampoco la propietaria del comercio donde la presunta víctima había estado recordaba haberle visto, ni a él ni a sus asaltantes, ni las cámaras captaron ninguna anomalía o ningún grupo de encapuchados. Los agentes de la Brigada Provincial de Información de Madrid no sabían cómo verificar el testimonio.

Este miércoles, sin embargo, todo cambió en una segunda declaración “más pausada” de la víctima, que ha cambiado su versión: “Fue consentido, en casa de otra persona”, ha reconocido ante la Policía. Según esta nueva declaración, el joven mintió a los agentes para mantener a su "nueva pareja", quien le "arrastró" a comisaría el mismo día del suceso.