Valencia

Lady Maza tiene 23 años. Hace deporte y no fuma, según explica. Confiesa que, como tantos otros jóvenes, veía las restricciones "una exageración del Gobierno". Pero su perspectiva cambió de un plumazo. Detectó síntomas de Covid-19 un lunes, y el jueves 1 de julio ya estaba ingresada por neumonía. "Tenía ataques de tos tan fuertes que no podía respirar. Ni siquiera podía llamar al médico. Tenía que tirar cosas al suelo para que me escucharan y vinieran. Pensé que era el final", relata. Ahora predica en Instagram para que nadie subestime la pandemia: "Los de mi edad no ven el riesgo, pero yo casi muero".

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La salud y vitalidad de esta vecina de Valencia se apagaron por completo. "De repente no podía hacer nada por mí misma. Tenía el pulmón derecho encharcado al 80%. Me pusieron oxígeno de alto flujo. No pude comer ni beber durante días porque temían que, con los ataques, pudiera pasarme al alimento a los pulmones", cuenta. Todavía sufre las "secuelas": "No puedo hacer nada deprisa, ni deporte. Me ahogo enseguida".

"No se lo deseo a nadie", afirma la joven ecuatoriana sobre su semana en la UCI del Hospital Arnau de Vilanova. La describe con pelos y señales "para que la gente se conciencie del peligro del virus, sobre todo los jóvenes". "Te sientes muy vulnerable al ver que, de repente, no puedes hacer por ti misma algo tan básico como respirar. El oxígeno es muy molesto. Penetra mucho en la nariz, y está muy frío. Sentía como si mi nariz estuviera congelada o fuera de cristal", precisa.

No fueron las únicas incomodidades. "No pude dormir ni con morfina durante cuatro días. Los medicamentos me generaron parálisis del sueño. Apenas lograba descansar 15 o 20 minutos", explica. "Orinaba a través de una sonda, nada lo hacía por mí misma. También tenían que asistirme con una cuña para hacer de vientre. Y yo me salvé, pero hay muchísima gente mayor que ha muerto sola en esas circunstancias durante esta pandemia. Los médicos me dijeron que habría muerto de no ser joven y deportista", describe.

Maza ofrece un relato honesto sobre su cambio de perspectiva. "Yo no era negacionista, ni mucho menos, porque mis padres pasaron la Covid y sé que es real. Pero sí creía que las restricciones eran una exageración del Gobierno. Por eso trato de contar lo que me ocurrió a otros jóvenes para que se lo tomen en serio, porque el peligro que corren es muy grande. Veo 'stories' de fiestas en Instagram y me parecen una locura", asegura.

"No vemos las noticias"

La joven ha realizado retransmisiones en directo para relatar su experiencia a través de esta red social. Incluso llegó a grabarse en la UCI cuando superó la parte más crítica. Este lunes hizo lo propio en una entrevista concedida a la radiotelevisión pública valenciana, À Punt, donde urgió con vehemencia a "respetar las medidas y ponerse la mascarilla". "Algunos se enfadan y me contestan que yo hablo así por lo que me pasó. ¡Pues claro que lo hago por eso, para que no le ocurra a nadie más!", exclama.

"Sabes qué ocurre, que la gente de mi edad no está atenta a los medios de comunicación. Estamos en Instagram hablando con los amigos. No vemos las noticias porque nos satura la pandemia, estamos ya aburridos. A mí me pasaba", explica sincera. No obstante, asegura haber "respetado siempre" las restricciones. "Por suerte, en mi empresa, que es del sector de la alimentación, son muy estrictos con las medidas de prevención, y aprendí buenos hábitos que siempre cumplí. Pero ni así pude esquivarlo", indica.

Lady Maza no sabe cómo se contagió. "Lo cogimos los dos, mi pareja y yo. Estuvimos varios días en Ikea, y coincidió también que tuvimos varias comidas. Pero nadie más de nuestro entorno se contagió y no tenemos ni idea sobre cuál pudo ser el origen", cuenta. "Por eso mismo hay que estar siempre pendiente, porque te puedes contagiar en cualquier parte", advierte.

Las imágenes de botellones y fiestas irregulares que se producen durante los últimos meses antes le provocaban cierta indiferencia. Pero ahora Lady Maza, con su ejemplo por bandera, trata de despertar conciencias. "Hay gente muy irresponsable que no es consciente de lo que está haciendo. Se toma esto a broma cuando es muy grave. Cualquiera puede acabar en la UCI o incluso morir", concluye.