Murcia

Ocho minutos pasan de las diez de la noche del domingo, cuando la cámara de seguridad de uno de los locales del turístico Puerto de Mazarrón filma a Carlos, caminando con tranquilidad, hacia la Cafetería El Muelle, mientras sujeta con la mano derecha nada menos que una pistola del calibre nueve. Porta el arma a la vista de todo el mundo, sin embargo, ni los transeúntes ni los clientes de las terrazas se percatan de que va armado. Carlos llega a la citada cafetería y posteriormente le pega tres tiros en el pecho a un cliente: Younes.

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Uno de los móviles que se barajan como el supuesto detonante de esta muerte violenta es el tema racial. Es lo que se desprende de los primeros relatos ofrecidos por los testigos a las Fuerzas de Seguridad, según ha sabido en exclusiva EL ESPAÑOL. De hecho, apuntan a que Carlos, español, de 52 años, pasó la tarde del domingo en la Cafetería El Muelle donde mostró su malestar por la presencia de clientes marroquíes: "No quiero moros en el local", "los moros no tienen papeles"...

Esta cafetería, habitualmente, está muy concurrida por inmigrantes porque les gusta su terraza con vistas al paseo marítimo mientras cumplen con una costumbre muy arraigada en Marruecos y Argelia: tomar té o café. Además, en este local se da la circunstancia de que la encargada de los camareros es Pilar: la hostelera de Mazarrón que adoptó a Labri, un adolescente argelino, que vivía en una cueva tras llegar en patera a esta localidad del litoral murciano.

Ese domingo, Younes, estaba en la terraza de El Muelle tomando algo, junto a su pareja, la española Andrea. En el local también se encontraba Carlos y supuestamente mostró su rechazo a la clientela inmigrante. En varias ocasiones se marchó y regresó a la cafetería. Pasadas las diez de la noche, en una de esas idas y venidas, Carlos volvió con una pistola, tal y como recoge el vídeo al que ha accedido en exclusiva EL ESPAÑOL.

Carlos se sentó en la terraza, y según la Guardia Civil, después de pedirse una cerveza supuestamete mantuvo "un diálogo acalorado" con Younes que zanjó pegándole tres tiros en el pecho. Los disparos alarmaron a los clientes de todos los locales y comenzó a cundir el pánico en el puerto: uno de los enclaves con mayor trasiego de turistas de esta localidad costera de 32.839 habitantes

El 112 recibió llamadas del personal de la Cafetería El Muelle alertando de que un cliente había recibido varios disparos y necesitaba asistencia sanitaria de manera urgente: Younes se desangraba.

Meritoria detención de la Policía

Cuando se produjeron los disparos, justo en ese momento, había una patrulla de la Policía Local cerca del paseo marítimo que se desplazó a la cafetería. Los clientes ofrecieron una completa descripción del pistolero y los agentes iniciaron una persecución a pie porque Carlos se había adentrado en la playa para tratar de escapar. "¡Alto, alto!". Era lo que le gritaban los policías al sospechoso mientras este hacía caso omiso y se dejaba el aliento corriendo por la playa del Rihuete.

Al dispositivo de búsqueda se unieron otros dos policías locales hasta que tras una larga carrera Carlos se detuvo. Los agentes tuvieron que apuntar con sus armas reglamentarias al sospechoso porque todavía empuñaba la pistola y comenzó a mover los brazos con actitud nerviosa. Finalmente, al verse rodeado, Carlos tiró el arma a la arena y levantó los brazos para ser detenido por tentativa de homicidio.

El arresto fue filmado por vecinos que no daban crédito a lo sucedido. "La rápida actuación de los agentes, ha evitado daños a más personas, ya que la afluencia de público en el paseo marítimo era muy alta a la hora de los hechos", según han resaltado fuentes policiales.

Uno de los móviles que se sopesa como el desencadenante de los disparos es la xenofobia, ya que EL ESPAÑOL ha podido saber de fuentes de toda solvencia que cuando Carlos fue detenido le dijo esto a la Policía Local: "Que no se acerquen los moros". Tal afirmación, junto a las quejas racistas que Carlos protagonizó en la cafetería, han sido puestas en conocimiento de la Guardia Civil.

Otra de las hipótesis que están sobre la mesa es que el pistolero y la víctima se conociesen previamente y mantuviesen algún tipo de desavenencia, a la vista de la discusión que mantuvieron en la cafetería. El origen de este suceso que ha sacudido la tranquilidad de Mazarrón lo tendrá que esclarecer la Guardia Civil que ya ha comenzado a tomar declaración a los testigos de los disparos.

Younes ingresó el domingo por la noche, en estado crítico, en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Virgen de la Arrixaca de Murcia. Lo médicos del Servicio de Hemodinámica hicieron todo lo posible por salvar a este marroquí, con pareja y un hijo, de 10 años, pero falleció horas después. 

Este treintañero llevaba varios años residiendo en esta localidad costera, contaba con antecedentes por lesiones, no obstante, tales hechos ocurrieron hace mucho tiempo y la Policía Local no había vuelto a tener ninguna intervención con este ciudadano marroquí. "Todo apunta a que estaba plenamente integrado".

Carlos, inicialmente, estaba detenido por una supuesta tentativa de homicidio con arma de fuego, sin embargo, a la vista de la muerte de la víctima se elevará el delito a asesinato, según ha avanzado la Guardia Civil. Previsiblemte, este martes pasará a disposición judicial. Los investigadores han confirmado que el pistolero no tenía antecedentes y están tratando de averiguar si contaba con licencia de armas de fuego.

Andrea, la pareja de Younes, que podría haber sido asesinado por una cuestión xenófoba, está destrozada y así lo ha expresado en sus redes sociales mostrando su amor por el padre de uno de sus hijos: "Hasta el infinito y más allá".