En el Hospital Universitario de Albacete, como en el resto de los centros sanitarios españoles, está prohibido fumar. Pero los neurólogos suelen usar una prueba relacionada con el pitillo para cazar pacientes ‘aletargados’. “Haz como si te encendieras un cigarro”, ordena el doctor. Se llama ejercicio de concatenación o de “las praxias”: hay que ejecutar dos o tres movimientos seguidos y coordinarlos. ¿Fácil, verdad? Pero esta sencilla prueba del algodón la suspendían a puñados los pacientes por Covid que saturaron el centro hospitalario entre marzo y mayo. 

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Demasiados pacientes aturdidos. ¿Podía ser normal en una situación nunca vista antes de saturación, inquietud y aislamiento? Claro, los pacientes estaban fuera de su hábitat. “Ante un desconocido puedes dudar, pero empezamos a ver lo que ocurría con compañeros, con sanitarios contagiados”, desgrana el jefe de Neurología, el doctor Tomás Segura (Albacete, 1967). Y entonces llegó ella. La mujer que activó todas sus alarmas es una médica, jefa de servicio recién jubilada, inteligente, con una vitalidad estupenda… Pero se liaba si le pedías que se quitara las gafas y se pusiera las zapatillas. La doctora amiga, podía decirse, jugaba en casa, con sus compañeros, en su hábitat, pero se mostraba apráxica, aturdida. Parecía que la enfermedad estaba afectando al cerebro más allá de la pérdida de olfato y gusto, Y en ese preciso instante, el doctor Segura supo que había que medir la afectación neurológica de la Covid-19. Los neurólogos de Albacete abrieron una base de datos y pusieron al registro un nombre evocador, de su tierra y de la esperanza: Albacovid. 

Manos a la obra. A tratar pacientes y a investigar. De las guardias al laboratorio. A registrar síntomas y buscar patrones. En las investigaciones que dirige Segura han trabajado una docena de neurólogos, varios neurocirujanos, radiólogos, patólogos y anestesistas. Las primeras conclusiones, en abril, sorprendieron al mundo: casi el 60% de los pacientes desarrollaban problemas neurológicos, algunos incluso podían entrar en coma, y el virus se colaba por diferentes vías hasta el cerebro. ¿Cómo? ¿Cuáles eran los mejores tratamientos? Los avances se publicaron en forma de artículo en la revista Neurology, la más prestigiosa del área a nivel mundial. Acaba de conocerse que el estudio ha sido el artículo científico más leído por neurólogos en EEUU este año, situando a Tomás Segura y su equipo en el  Olimpo de la Neurología a nivel internacional. 

Tomás Segura en una guardia.

EL ESPAÑOL repasa de la mano del médico investigador las claves de sus investigaciones:

Problemas neurológicos

"Registro Albacovid: manifestaciones neurológicas en pacientes ingresados con COVID-19”.  Así se titula el artículo. Fue el primero realizado sobre afección en el cerebro en población occidental –había alguno chino-, y con la más alta muestra de pacientes: 841. La voluntad investigadora de los neurólogos albaceteños se topó de bruces con ellos. El hospital de Albacete era un polvorín. El doctor Segura califica marzo y abril como  “terribles”. Esos dos meses “tuvimos casi 2.000 pacientes ingresados con la Covid-19, un número muy importante porque el Hospital de Albacete es un centro de 700 camas”.

“No creo que hubiera otro hospital en esta situación”, incide. Con estos datos, y aún “sin apenas pruebas PCR”, recuerda, “la prevalencia de la enfermedad era de 1.700 casos por cada 100.000 habitantes y la tasa de mortalidad en la región alcanzaba más de 200 muertes por cada 100.000 habitantes en algunas provincias manchegas”.

Para el equipo fue, dice, una “experiencia extensa”. Y desde luego intensa. Todos los neurólogos pasaron a ver Covid: el 95% de los pacientes del hospital en aquellos momentos. El primer gran dato de su investigación removió al mundo: el 57% de los pacientes ingresados por COVID -hablamos de los graves- habían presentado alguna afección neurológica. Eran más de la mitad. Su trabajo y sus investigaciones comenzaron a despuntar. Resaltaban que de sencillos dolores de cabeza, a la pérdida del olfato, a gravísimas encefalopatías, ictus… el Covid puede provocar complejos problemas neuronales en el cerebro tanto durante la enfermedad como posteriormente. La investigación albaceteña no ha parado desde marzo, los síntomas tampoco. 

Durante el resto del año han quedado reflejadas en varios artículos. “Además del registro ALBACOVID, publicado en Neurology, otro en la revista Brain, también referente del área. En portada: Cerebrovascular disease in patients with Covid-19: neuroimaging, histological and clinical description.
 

1. Así actúa el virus. “El Covid no es el único virus que ataca al cerebro y tampoco parece el más peligroso para las neuronas”. El doctor Segura recuerda que hay otros mucho más neuroinvasivos como los arbovirus, el herpes o el virus varicela-zoster. Pero según este médico el SARS-CoV-2, el virus responsable del Covid-19 es más neurotóxico, es decir, puede intoxicar al cerebro, aunque no lo invada directamente como sí hace con los pulmones. Ahora, dado que sí puede perjudicarlo más allá de los dolores de cabeza propios de otros virus, lo primero es saber cómo llega. Tres son las autopistas que plantea el equipo de Neurología el Dr. Segura: desde la nariz a través del nervio olfatorio; desde los pulmones, utilizando el nervio ‘vago’; y la fundamental, a través de la sangre, merced a la compleja ‘tormenta perfecta’ inmunitaria que este virus crea (la famosa tormenta de citoquinas).

Tomás Segura, en la sala de sucio del hospital.


2. Pérdida de olfato y gusto. La forma más sencilla de que el COVID entre al cerebro es por la nariz. Esa una de las razones por las que tantos contagiados perdían el olfato –anosmia-. “Hay un cable directo”, explica el doctor Segura, “el virus trepa por él”. Es el nervio olfatorio y concretamente su señal llega al lóbulo frontal del cerebro, uno de los que se ha visto más afectado al estudiar los cerebros en las autopsias. En ese lóbulo frontal se localizan funciones cerebrales como el control de emociones, el aprendizaje, el razonamiento y la toma de decisiones. ¿Esto podría explicar la afectación, ese ‘aletargamiento’ de algunos pacientes que conduce a la somnolencia? Los investigadores lo ven improbable porque “la carga viral encontrada dentro del líquido que baña el cerebro es poca o inexistente”.

3. Pacientes aletargados. “El nervio vago es otra posible autopista para el virus”. Este nervio conecta los pulmones con el cerebro y es otra de las vías por las que la Covid se ha colado hasta nuestro órgano de control. En este caso, la señal se recepciona en el tronco cerebral, y las imágenes de las autopsias así lo confirman. En el tronco cerebral se localizan funciones de control cardíaco y respiratorio. ¿Podría esto explicar por qué algunos pacientes apenas tienen sensación de disnea pese a su poca oxigenación sanguínea durante la fase aguda del Covid o por qué otros se quejan luego de taquicardias incontrolables? Como en tantas otras preguntas sobre el virus, no existe una respuesta clara a esta pregunta. 


4. La tormenta para el ictus. La Covid-19 tiene dos formas de dañar al cerebro a través de la sangre: utilizando los leucocitos, las células defensoras del organismo, utilizando un mecanismo de “caballo de Troya”, o mediante la destrucción de la barrera protectora del cerebro (“barrera hematoencefálica BHE"). Esta última es la teoría defendida desde Albacete y por la mayoría de investigadores clínicos en el mundo. La BHE es un sistema avanzado de protección cerebral, superior al de resto de órganos, que evita el acceso al sistema nervioso de productos tóxicos y gérmenes: el tejido que rodea a venas y arterias es menos poroso en el cerebro, algo que complica, por ejemplo, llevar antibióticos o fármacos hasta allí, y por ello también, por ejemplo, hace más difícil tratar los tumores cerebrales. Pues bien, el Covid, en casos graves, consigue romper esa barrera natural, llamada “barrera hematoencefálica”. ¿Cómo lo hace? La inflamación  descontrolada que causa el virus, lo que se conoce como “tormenta de citoquinas” acaba desestructurado esos tejidos menos porosos y permitiendo que virus o tóxicos alcancen el santuario biológico que es el cerebro. Se produce entonces la patología más compleja, como ictus y encefalitis, debido a la inflamación y los efectos procoagulantes y tóxicos que conlleva la alteración de la barrera. El servicio de Neurología de Albacete aportó varios ejemplos con muestras de tejido cerebral que demuestran hasta dónde puede llegar la destrucción de esta barrera en los pacientes Covid. 

aLBACETE

5. Las secuelas. Siempre recuerda Segura que la Covid-19 es un virus respiratorio. Pero la afectación neurológica es la segunda más común tras la respiratoria durante el curso de la enfermedad. No obstante, a la hora de hablar de síntomas persistentes se cambian las tornas: éstas son en su mayoría neurológicas. 
 
La doctora cuyo caso inició las investigaciones de ALBACOVID “está totalmente recuperada” tras un tratamiento de corticoides. Pero entre los curados, también los hay que siguen visitando al Servicio de Neurología. El doctor Segura recuerda especialmente algunos casos. “Me contó que era un jefe de sala, en un buen restaurante, y ahora no podía hacer dos cosas a la vez”. Otra paciente, médica, que tenía tal nivel de fatiga que no puede ir de una habitación a otra de la casa sin notarse extenuada. Y siguen llegando.

Pasada la primera ola, cuando las consultas externas clínicas del hospital reabrieron, bien entrado el mes de mayo, el equipo de Neurología del Hospital de Albacete decidió crear una consulta especial para las secuelas neurológicas post-Coronavirus. Las estadísticas señalan que las mujeres sufren más lo que se ha llamado Covid persistente. ¿Alguna razón? Todo en estudio. Pero Segura nos recuerda que los sistemas inmunes de hombres y mujeres son diferentes. Quizá el COVID lo que hace es ‘girar’ ese sistema inmune y ponerlo en contra del propio paciente. Y aún con mucho por investigar, el doctor Segura pronostica: “Esto va a ser la siguiente epidemia”. Y con esto, aviso a los jóvenes. Por lo que se está viendo, los asintomáticos también tienen ‘papeletas’ para desarrollar en el futuro enfermedades neurológicas degenerativas que incluyen pérdida de capacidad mental. 

Covid persistente


6. 800.000 españoles, en riesgo. Tomás Segura no tiene claro si en la primera semana de marzo pudo pasar el virus. Al principio de la primera ola, tuvo síntomas, recuerda. Sin embargo, los test no le reconocen anticuerpos. “Pero eso no impide que hayas pasado y superado la enfermedad si tu sistema inmune es capaz de eliminar el virus sin necesidad de crear anticuerpos”. Él cree que es probable que un 20% de la población española se haya contagiado ya. Llega a estas cifras atendiendo precisamente a los estudios de anticuerpos. “En una provincia como Albacete, se supone que un 15% de la población los tiene, pero puede haber un porcentaje importante que lo haya pasado y no los haya desarrollado”. Un 30% para Albacete, un 20% del total de España. Pues bien, ahí es donde avisa de la nueva pandemia, de lo que ya está viendo, de las secuelas neurológicas. Y calcula que afectará a 800.000 españoles. Si suponemos que lo han pasado 10 millones –un 20%-, podemos decir que casi 800.000 pueden desarrollar Covid persistente, con mayor o menor rango de incapacidad o molestias. Casi uno de cada diez.

Médicos del departamento de neurología.

Y en este estudio está ahora su equipo: las razones de esas secuelas. “Nos encontramos con gente que padeció la enfermedad de forma leve que nos dice que ya no son ellos”. Un opositor brillante que no logra concentrarse más de cinco minutos. Una sanitaria incapaz de completar dos frases seguidas. Dolores de cabeza o de espalda persistentes. Niebla cerebral. Todo un rosario de complicaciones que apuntan a que el cerebro no se libra tan fácilmente si el Covid ha podido entrar en él. 
 
8. Las secuelas de la 'gripe española'. Para sostener esa advertencia a futuro, el neurólogo albaceteño se apoya en sus pacientes y sus investigaciones actuales pero también en históricos de su área. Oliver Sacks, fue un neurólogo y escritor británico fallecido en 2015. Gran divulgador, uno de sus libros más conocidos, Despertares, relata la secuelas de la “encefalitis letárgica”, una enfermedad neurológica del siglo pasado que apareció igual que desapareció: sin razones conocidas.

Lo que ocurre es que se desarrolló justo tras la epidemia de la mal llamada gripe española de 1918 y ahora hay quien advierte que bien pudo ser la gran secuela de sus supervivientes. La encefalitis letárgica producía un estado de sueño que llegaba a imposibilitar la vida normal. Despertares fue llevado al cine con Robin Williams en el papel del propio Dr. Sacks y Robert de Niro haciendo de enfermo letárgico. Un documental de 2019 relata la vida, obra e investigaciones del doctor.

¿El origen de fibromialgia?

Porque además, incluso cuando la vacuna logre la inmunidad de grupo, las investigaciones van a continuar. Que la Covid ahora esté afectando a millones de personas, cree el doctor, ayudará a mejorar las investigaciones sobre las secuelas de otras infecciones. Habla de enfermedades como la fatiga crónica, la fibromialgia… ¿Y si estuvieran provocadas tras afecciones neurológicas por otros virus? A veces, señala, cuando habla con pacientes con fatiga crónica les pregunta: ¿recuerdas haber sufrido una infección vírica antes de que tu enfermedad comenzara? “Yo soy investigador y ahora tengo un modelo homogéneo ideal para estudiar, para poder extraer patrones”. A lo mejor, dice, “lo que descubramos en el síndrome post-Covid nos sirve para otras enfermedades”. Es el hambre investigadora, no siempre acompañado de medios. 

El mérito del hospital

En el Hospital Universitario de Albacete, a diferencia de muchos de los hospitales españoles, los médicos no tienen despacho. Tampoco hay salón de actos. Cuando llueve intensamente sufre inundaciones. Mantiene tres camas por habitación. El doctor Segura tiene una palabra elegante para definirlo: “Vetusto”. Hay una promesa de una gran reforma por más de 100 millones de euros, pero lo cierto es que aún no ha empezado.  

Segura lamenta que la investigación no se fomenta en el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha, el Sescam. “No hay cultura científica”, incide. Para empezar los hospitales no tienen fundaciones que canalicen las líneas de investigación, sólo el de Parapléjicos de Toledo, referente en su área. “Las Fundaciones permiten atraer becas, ensayos clínicos, abrir líneas para contratar biólogos…” Pero asegura, en Hospital de Albacete –que presta servicio a un millón de habitantes-, pesan más los pacientes recibidos, el avance de las listas de espera… que las investigaciones. ¿Cómo retener el talento cuando, nos dice el doctor, estamos ante “una Sanidad de batalla”? 

Pregunta- Y aun así este 2020, su servicio de Neurología se ha situado en la élite mundial.
Respuesta.- No somos la élite, si estuviéramos en Harvard… 

— Ha sido un artículo científico médico de Albacete y no de Harvard el más leído de este 2020. 

—Es verdad, eso es excepcional. Hay un nivel muy alto, de hecho no está a la par de la tecnología obsoleta que manejamos y del espacio que tenemos. 

—¿Y cómo se explica ese nivel entonces? 

— Quizá podríamos decir que la necesidad curte al hombre y desarrolla su imaginación.

El neurólogo asegura que de tanto estudiar cerebros quizá ha aprendido a manejar mejor el suyo. “Soy más llevadero ahora que hace 20 años”. Probablemente esto le sirva para afrontar algunas batallas. “No sé qué más tenemos que demostrar, si nos dieran medios, si nos dieran carrete…” Y continúa: “La responsabilidad del que gobierna es ser capaz de sacar lo mejor de cada cual: pues si nosotros ya hemos demostrado que podemos meter goles, que nos den balones y verán cómo les hacemos ganar la Liga”. 

Pero más allá de las felicitaciones de colegas, del recién elegido rector de la UCLM -Universidad de Castilla-La Mancha-, Julián Garde, y de la Dirección de su Hospital, a Segura no le ha llamado nadie del propio SESCAM tras conocerse que su nombre y el de su equipo está, este año de la peste, en el top mundial de la investigación Covid. Ni de más arriba tampoco.