Camino hacia el desastre. Es lo que auguraban los epidemiólogos tan solo hace una semana, cuando las primeras luces navideñas provocaron aglomeraciones en las calles de las principales ciudades españolas. Y lo que, posiblemente, seguirán sosteniendo si han podido ver las imágenes que está dejando el puente de la Constitución. Accesos cortados en la Puerta de Sol por el exceso de personas, calles abarrotadas en Barcelona y Málaga, colas interminables para comprar lotería o comprar regalos... e incluso para ver la nieve en el Puerto de Navacerrada (Madrid), donde este lunes se concentraron miles de madrileños. 

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Todas las imágenes que han dejado los últimos cuatro días del puente, todavía en plena segunda ola de coronavirus, son síntoma de que frente a lo que pasó en primavera, según los expertos, los ciudadanos están dejando de tomarse en serio las restricciones de la pandemia. Y de que, si estos escenarios siguen repitiéndose, iremos directos (de nuevo) a un aumento de contagios y de muertes. A una tercera ola mucho más voraz. 

En los dos últimos días, ante la afluencia de peatones en la Puerta del Sol aprovechando el tercer día de festivo, la Policía Municipal de Madrid se ha visto obligada a filtrar durante varias horas el acceso por diferentes calles a la céntrica plaza madrileña. Y más tarde, ha cortado también la calle del Carmen, paralela a Preciados, y la calle Mayor, ante la avalancha de ciudadanos que no dejaban de llegar a la zona. 

Aglomeraciones en Barcelona.

Esa medida, sin embargo, no ha sido la única. A pesar de que 200 agentes están vigilando las aglomeraciones durante estos días, la concentración de personas ha obligado a cerrar la estación de metro de Sol antes de lo previsto. Y antes de las 19.00 horas ninguna de las líneas que cruzan por la zona hacían parada. Aunque, según ha podido ver este periódico, los madrileños decidían parar en la anterior o en la siguiente estación y después se dirijían igualmente al centro madrileño. 

En Barcelona la situación fue idéntica el lunes y este martes también. Arterias como el Portal de l'Angel, las Ramblas, el Paseo de Gracia o La Rambla de Cataluña han concentrado a un gran número de barceloneses en un puente marcado por las restricciones a la movilidad, que impiden los desplazamientos entre diferentes localidades. En algunos comercios, ha llegado a haber colas hasta de una hora. "No puedes caminar sin pegarte a la gente", criticaron varios ciudadanos en declaraciones a medios de comunicación. En Málaga la situación ha sido tal que incluso ya se plantean un tope de aforo para evitar las aglomeraciones en la calle Larios.

Navacerrada

Multitudes urbanas... y también en medio de la montaña, en concreto en el norte de la Comunidad de Madrid. Con la llegada de las nieves, los madrileños se lanzaron el lunes a la sierra hasta tal punto que colapsaron la carretera de acceso al Puerto de Navacerrada y provocaron varios accidentes de tráfico. 

El cierre perimetral de la Comunidad de Madrid durante este puente de la Constitución para evitar la expansión del coronavirus ha provocado que miles de madrileños hayan elegido la sierra madrileña como destino favorito para disfrutar de estos días. Ante lo ocurrido ayer, Emergencias 112 sigue enviando este martes recomendaciones a través de sus redes sociales para que evitar que los madrileños vuelven a Navacerrada. Aunque, según han informado fuentes oficiales, los accesos están volviendo a llenarse de coches. "Si no has salido aún ya es tarde para ir a la sierra. Si no llevas cadenas no sigas, las puedes necesitar. Si tienes y no sabes ponerlas, te explicamos cómo en este tutorial", ha informado sobre las 10:00 horas. 

"Por favor, haced caso a estas recomendaciones y evitaremos situaciones complicadas e incluso accidentes. Ayer estuve tres horas para volver a casa después de trabajar... La mayoría de coches dando tumbos por no llevar cadenas o ruedas de invierno", ha denunciado un madrileño en Twitter. 

Epidemiólogos

La consecuencia más cercana de todo esto, según el epidemiólogo Joan Caylá, no es otra que la propagación del virus. "Ha pasado en la calle Preciados, en el Paseo de Gracia... Si tenemos a la gente hacinada el riesgo aumenta mucho. Hay que favorecer que se salga, pero que no salgan todos a las mismas horas. A primera hora de la mañana, a medio día, es tener sentido común. Si se ponen unas pocas luces y en una sola zona puede haber un efecto atracción. Hay que favorecer que la gente pasee por todas partes y no se hacine. Tiene que haber distancia de dos metros y mascarilla".

Y advierte que parte de la responsabilidad también está en los políticos, al permitir que los centros de las ciudades se colapsen. "Lo hacen bajo el pretexto de ayudar a la economía, pero sus palabras pueden ser muy peligrosas para la sociedad. Nos hemos olvidado de las muertes y ya nadie hace caso. Que tengamos 200 muertes de promedio es algo increíble en un país desarrollado. Si la gente no cumple las medidas, a partir de Reyes podría aumentar mucho esa cifra", concluye.