En la exclusiva zona de San Josep de sa Talaia (Ibiza), una de las localidades más caras de España —y probablemente del mundo—, atestada de numerosas viviendas de lujo bañadas en el intenso y característico color esmeralda de la costa balear y valoradas en varios millones de euros, un inquilino indeseado se ha adueñado de un chalet hace algunas semanas. Desde entonces, se ha dedicado a hacer la vida imposible a las familias que viven en la urbanización de alto standing.

Noticias relacionadas

Ruido, fiestas, peleas, trapicheos, entradas y salidas de individuos extraños... Podría decirse que la sosegada vida de estos vecinos de la costa oeste se ha convertido en todo lo contrario. 

Lo que ocurre en esta urbanización, no obstante, no se trata de un fenómeno aislado. Son varias las zonas residenciales de alto poder adquisitivo en España que están viendo cómo gran parte de sus viviendas son okupadas. Sin ir más lejos, el pasado enero, dos familias gallegas okuparon dos casas en una de las mejores zonas residenciales de la provincia: A Zapateira (A Coruña). Unos se metieron en un chalet de arquitectura inglesa de 720.000 euros. Los otros, en uno de construcción contemporánea de 800.000 euros. Todavía siguen allí. Han puesto alarmas, cámaras y, advierten, están "preparando ya la piscina para tener un verano relajado". 

Según los últimos datos, el numero de okupaciones ilegales en España está en torno a 12.000, es decir, un promedio de 33 casos diarios. Una cifra que ha ido en aumento desde 2013, el primer año con datos disponibles. Entonces, las denuncias fueron 7.700. Hoy, en cambio, se registran un 58% más. La ley 'okupa', por tanto, está a la orden del día.  

Desde Baleares a la costa levantina, el cantábrico o grandes ciudades como Madrid, Barcelona o Sevilla. Los okupas campan a sus anchas localizando y usurpando domicilios vacíos o de segunda residencia. Como cualquier persona, tienen preferencias en cuanto a la ubicación de su futura casa. Hay quienes eligen barrios más obreros y los que, en cambio, prefieren ir a lo grande y okupar la mansión, el chalet o el ático de sus sueños, tal y y como ha podido comprobar EL ESPAÑOL. 

El 'narcokupa' de Ibiza

Vistas desde la terraza del chalet de San Josep (Ibiza).

En un trabajo conjunto con Fuera Okupas, una empresa valenciana dedicada al desalojo de viviendas, este periódico ha localizado las cinco propiedades más lujosas de España tomadas por la ley de los okupas en los últimos meses. Lugares exclusivos como, por ejemplo, un chalet de 3.000 metros cuadrados en la sierra madrileña o un ático con 100 metros solo de terraza en la Gran Vía de Barcelona, propiedad de un marqués; en los que estos indeseados inquilinos hacen uso de cualquier instalación, como un propietario más. Llenan la piscina con la llegada del buen tiempo, utilizan el jacuzzi o comparten la pista de padel con el vecino de al lado.  

En el chalet de San Josep, el mar de fondo parece una estancia más de esta propiedad de casi 200 metros cuadrados, valorada en más de un millón de euros. Los problemas llegaron a esta urbanización ibicenca a principios de año, cuando los vecinos se percataron de que había un desconocido viviendo en una de estas propiedades. El dueño, en realidad, fue el primero que dio la voz de alarma. Desde su vivienda, aneja a la okupada, veía como este individuo hacía de las suyas en su propia casa.

En este ocasión, detrás de la okupación no estaba una mafia organizada, como ocurre en la mayoría de casos, sino de una única persona. Un hombre que conocía perfectamente esta zona de lujo, tal vez por su oficio: chófer de los narcos más destacados de la isla. El individuo había entrado en la urbanización, saltándose el amplio dispositivo de seguridad de la finca, porteros 24 horas incluidos, y se había adueñado de uno de los chalets con mejores vistas a la costa oeste de Ibiza, compuesto por cuatro amplias habitaciones, dos baños, un salón y una cocina. El alquiler de esta vivienda, en temporada alta, es de unos 2.000 euros al día.  

Su argumento, cuando esta patrulla de desokupas se reunió con él por primer vez, fue que "había pujado por la casa", y así parecía corroborarlo su abogado, también presente en dicho encuentro. Al parecer, la puja había sido inferior a lo que se había adjudicado por la vivienda. La realidad es que este narcokupa conocía perfectamente los entresijos de la vivienda y se había aprovechado de ello para montar allí su local de fiestas y centro de operaciones. 

Veinteañeros en Jávea 

La piscina de la vivienda okupada en Jávea (Alicante)

Un grupo de veinteañeros alicantinos aprovechó directamente la situación excepcional que vivía el país por el COVID-19 para colarse en una vivienda de lujo en la urbanización más exclusiva de Jávea. Situada en lo alto de la sierra, con vistas a la costa levantina y a todo el municipio alicantino, esta propiedad tiene aproximadamente 300 metros cuadrados, incluido el jardín y una piscina, tiene tres plantas, media docena de habitaciones, un par de aseos, un amplio salón, cocina y una gran bodega. 

Requisitos suficientes como para que estos jóvenes, procedentes de Denia, se dejasen caer por la zona en abril con el objetivo de extorsionar al dueño y promotor inmobiliario de la zona. A cambio de irse, le pedían 6.000 euros. "Eran profesionales, sabían donde venían. Para entrar no lo tuvieron complicado, es una urbanización abierta. Simplemente forzaron la puerta de entrada a la parcela y le pusieron un candado", cuentan desde Fuera Okupas. 

En un alto porcentaje, estos usurpadores forman parte de una mafia de okupación. Investigan los portales inmobiliarios y localizan las casas de lujo en venta o alquiler. Una vez tienen marcado el objetivo se ponen manos a la obra. Buscan el momento adecuado y la okupan. 

El propietario llamó a esta empresa valenciana en abril tras percatarse de su presencia en la casa, valorada en 1,1 millones de euros. Esta brigada antiokupas, en cambio, no pudo ir hasta mitad de mayo. Tardaron una semana en echarlos, pero de poco sirvió. Al día siguiente se habían colado en una vivienda de lujo cercana a la que habían okupado. El final se convertía de nuevo en el principio. 

Barbacoa y estanque 

Fachada de la casa en El Escorial (Madrid).

Unos optan por el mar y otros, claro, por la montaña y su tranquilidad. Más aún si se trata de una propiedad de 1.500 metros cuadrados de parcela y otros tantos de jardín con un pequeño bosque y una barbacoa, en pleno centro de El Escorial (Madrid). Fachada de piedra, tres plantas con porche, decenas de habitaciones, varios baños, una bodega... y suciedad por todas partes. Así es como se encuentra ahora el chalet de una madrileña jubilada en el que crió a sus hijos y donde pensaba hacer lo mismo con sus nietos en verano hasta que el pasado marzo fue usurpado por un okupa de origen brasileño. 

Hacía poco que esta empresa de desalojo había expulsado a este delincuente, con antecedentes penales, de otra casa en este municipio de la sierra madrileña. Pero había vuelto a las andadas. Alguien peligroso, según asegura Fuera Okupas, que atemoriza a los vecinos del barrio celebrando continuas fiestas o protagonizando comportamientos extraños como dar golpes a los árboles hasta arrancarlos. 

Experto en cerraduras, fontanería y electricidad, este okupa vive junto a su novia, de 19 años, en el chalet disfrutando de todas las estancias incluido el gran estanque que tiene en la parte de atrás. Una propiedad de grandes dimensiones, valorada en 600.000 euros y a coste cero para estos indeseados inquilinos. 

'El Taca' y su familia

El jardín de la vivienda okupada en El Escorial (Madrid).

El conocido butronero El Taca y su familia decidieron irse al oeste de Madrid y adueñarse de uno de los chalets más grandes en una urbanización en Villaviciosa de Odón. Superaron todos los obstáculos: controles de acceso, seguratas, puertas blindadas... Hasta que lograron hacerse con esta vivienda de aproximadamente 1000 metros cuadrados y valorada en 800.000 euros. 

Estos usurpadores llegaron justo un día después de que la promotora vendiese la vivienda y la señalizase. Los okupas estrenaron la vivienda en noviembre y los dueños, todavía hoy, no han podido entrar en la casa. De hecho, el cartel de la inmobiliaria aún se puede advertir en la entrada a la propiedad. 

Desde entonces, esta familia de okupas y delincuentes profesionales comparte zonas comunes con abogados, políticos y banqueros, quienes viven atemorizados cada vez que quieren jugar al padel, disfrutar de la piscina comunitaria o simplemente tirar la basura en los contenedores. "Se trata de una urbanización en la que todos los vecinos se comunican por la parte trasera; imagina cómo está el que comparte zonas con estos okupas, tiene todas sus puertas llenas de candados", sostiene Fuera Okupas a este diario. 

La piscina okupada de 'El Taca' y su familia.

Esta empresa negocia ahora la salida de estos vecinos y cree que en unos días podría abandonar la vivienda. "Hemos quedado con ellos en lugares distantes para hablar, ha habido algún enfrentamiento, pero han sacado la bandera blanca. Sabían muy bien lo que hacían, dentro vive una embarazada y han hablado con Servicios Sociales para que nadie les pueda echar. Lograremos sacarlos, pero es muy posible que se vayan a una vivienda cercana", confiesan. 

Su objetivo es siempre alcanzar una solución pactada con los okupas de la mano de agentes profesionales. En esta compañía valenciana hay departamento comercial, abogados especializados y un compendio de expertos en deportes de contacto: artes marciales, boxeo, judo... Esto no significa que empleen sus habilidades contra los indeseados inquilinos, pero sí resultan un elemento de disuasión fundamental.

El ático del marqués

Cuatro estancias del lujoso ático en la Gran Vía de Barcelona.

Un clan gitano del barrio barcelonés de La Mina decidió apostar todavía más alto y okupó un ático en plena Gran Vía de Barcelona, con vistas a Montjuic, y en el pasado propiedad de un marqués. Su precio de venta, en la actualidad, ronda los dos millones de euros y el alquiler entre 10.000 y 15.000 al mes. 

Forzaron la puerta, pincharon la luz, el agua y empezaron a vivir como una familia más en la finca señorial. En realidad, casi como la más rica del edificio. Este ático de 200 metros cuadrados en venta tiene tres plantas, seis habitaciones, cuatro baños, uno de ellos con jacuzzi y sauna, y una inmensa terraza de 70 metros que ocupa la mayor parte de la última planta y tiene distintos accesos desde el interior. 

Estaba claro que este clan sabía perfectamente dónde iba. No obstante, según reconoce la empresa antiokupas, estos usurpadores solo eran el último eslabón de la cadena. "Detrás de ellos, están los que promocionan esta vivienda y los que luego piden una parte del botín, estos piden 20.000 euros por irse", explican. Viven a cuerpo de rey durante el tiempo que quieren y si les sale bien, se van con un dinero extra sin que se les impute ningún tipo de delito. 

Y es que la indefensión de los propietarios ante la okupación de la vivienda es absoluta. Una vez se produce, existe la vía penal y la civil para recuperar el inmueble. La nueva normativa aprobada en julio de 2018, permite que, cuando el procedimiento es civil , no sea necesario identificar a quienes okupan el inmueble, lo que ha agilizado el proceso a la hora de desalojarlos. 

Indefensión 

Si se opta por este procedimiento, se condena al okupa a abandonar el inmueble y a que pague las costas del procedimiento, así como los daños y perjuicios que se hayan producido. Contra esta sentencia no cabe recurso. Por otro lado, cuando el hecho se denuncia a través de la vía penal, bajo el delito de usurpación u ocupación, el procedimiento suele durar años, mientras los okupas siguen disfrutando del inmueble. 

Una situación que ha hecho que este tipo de empresas, como Fuera Okupas, prospere. Sus clientes son, en la mayoría de casos, propietarios de segundas viviendas okupadas que, desesperados por la lentitud de la Justicia y la inacción de las fuerzas de seguridad, optan por contratarles para expulsar a los extraños de sus casas. En un 70% de los casos, los inquilinos acaban de asentarse en la vivienda, frente al 30% que suele llevar tiempo con esa residencia y, según señala esta empresa, termina por destrozarla. En cuanto al precio, el coste por desokupar un domicilio ronda los 2.500 euros, pero si, por ejemplo, se trata de un edificio okupado al completo, la cantidad por vivienda es menor. 

Ahora, si usted quiere evitar la okupación de su casa, lo primero que debe hacer es poner una alarma. "Ninguna de estas viviendas de lujo tenía contratada una alarma. Si tienes este dispositivo y entran en tu casa, se interpreta como una tentativa de robo, se registra el aviso y la policía saca a los delincuentes a la calle en el 99,9% de los casos". En esta ocasión, sin duda, vale más prevenir que curar.