Tras anunciar la bancarrota, las alarmas se han disparado sobre el Circo del Sol, la mayor compañía artística internacional que cuenta con profesionales de más de 50 países alrededor del mundo. Y son muchos los rumores que se han lanzado acerca de la situación de la empresa presidida por Daniel Lamarre después de que anunciase el despido definitivo de 3.880 trabajadores a causa de la situación producida por el Covid-19.

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“El plan es normalizar esto y recuperar a nuestros artistas”, anunció el presidente del Circo del Sol, que planea además retomar su actividad completa para 2021 (si la situación mundial lo permite). Sin embargo, la situación de muchos de sus artistas y trabajadores es ahora incierta y una gran plantilla se encuentra esperando qué pasará de aquí en adelante.

Despidos por la pandemia

El Circo del Sol elige a los mejores, eso es algo que siempre se ha sabido y por lo que miles de artistas y profesionales de todas las categorías sueñan con formar parte de las filas del gran gigante del espectáculo.

Algunos de ellos, como es el caso del alicantino afincado en Murcia Pablo Gomis, payaso del espectáculo Alegría, tienen una trayectoria de más de 10 años trabajando con la compañía. Bien de manera continuada, bien de forma intermitente. Ya que, según explican los artistas, trabajar para el gran circo es un privilegio, pero también es un proceso muy cansado al tener que someterse a unos entrenamientos “muy estrictos” y a los continuos viajes.

“Comencé a trabajar con el Circo en 2007”, explica Gomis a EL ESPAÑOL, que cuenta además que su relación con el Circo arrancó a raíz de que un compañero murciano le animase a presentarse a un casting para la compañía. “Me cogieron y desde entonces he trabajado de forma intermitente. Cuando me saturo de estar allí me vuelvo a España y cuando me saturo de España, me vuelvo con el Circo”, comenta.

A lo largo de este tiempo, Gomis ha participado en tres espectáculos diferentes: en el primer Alegría, creado en 1990; en La Nouba (espectáculo residente en Orlando); y finalmente en el último espectáculo de Alegría, donde estuvo trabajando hasta que se declarase la pandemia, en el mes de marzo.

Pablo Bermejo (izquierda) y Pablo Gomis en el espectáculo Alegría. Pablo Gomis Cedida

“Como a todo el mundo”, según señala Gomis, el aviso de la cuarentena les pilló “de golpe”. Apenas dos semanas antes de que se cancelara el espectáculo, este payaso de Alegría indica que el director del espectáculo les pidió a su compañero y a él que modificaran uno de los números en los que escogían a un voluntario del público, porque “ya empezaba el miedo por los contagios”. “Cambiamos el número, lo probamos en un espectáculo y en ese mismo nos dijeron que el segundo espectáculo no se haría”, explica.

De un día para otro, una compañía entera fue enviada desde Houston a sus países de origen, del mismo modo que ocurrió con todos los espectáculos que se encontraban de gira por todo el mundo.

Acto seguido, la respuesta del Circo fue la de terminar las retribuciones a los artistas al haberse visto paralizada su actividad, a excepción de unas ayudas y de mantener “el contrato con el Circo” que les proporciona el seguro médico del Circo del Sol y algún otro beneficio, aunque no puramente económico.

“Por lo visto, al ser mucho gasto y como el Circo ha visto que esto iba a tardar un tiempo, han decidido despedirnos a todos los que estábamos esperando”, aclara Gomis.

Una situación que no solamente ha afectado a los artistas. El madrileño Miguel Parreño, técnico de sonido de los espectáculos Viaggio y Sonor del proyecto ‘Cirque du Soleil At Sea’, ha sido otro de los damnificados por la pandemia mundial y se encuentra a la espera de saber qué ocurrirá con la compañía y si retomará su actividad.

“En nuestro caso, además, al realizar el espectáculo en un crucero MSC, en cuanto el barco dijo que había que parar, se terminó el trabajo” explica Parreño, que fue repatriado a su país de origen al igual que el resto de sus compañeros nada más conocer las noticias de un posible estado de alarma. 

“Después de eso recibimos un email del Circo del Sol dándonos las gracias y diciendo que nos hablarían cuando terminase esto” indica. 

Aunque han pasado semanas hasta que él, junto con una compañera, ha tenido que ponerse en contacto con el encargado de las conversaciones entre MSC Cruceros y el Circo del Sol para conocer su situación actual. “Nos dijo que en principio los de los barcos no tendríamos ningún problema, solo que no habrá espectáculo hasta que el Circo no controle los temas relacionados con aforo y capacidad”, señala Parreño, que afirma además que les han asegurado que volverán a trabajar pero que “aún no saben cuándo”.

Miguel Parreño, técnico de sonido para ‘Cirque du Soleil at Sea’. Cedida

El caso de los espectáculos residentes

Diferente es la situación de los artistas de espectáculos residentes en Las Vegas (6 de los 20 shows bajo el nombre de la compañía); en Riviera Maya (con el espectáculo JOYÀ que se estrena de nuevo este julio) y en Orlando, donde el Circo del Sol se preparaba para el estreno de Drawn to life. Una colaboración con Disney que promete ser la joya de la corona entre sus espectáculos temáticos. 

Saulo Sarmiento, gimnasta y bailarín procedente de Canarias, es uno de los protagonistas de este proyecto con su número de Pole Aéreo. Una disciplina nueva para el Circo y que el canario ha podido adaptar a lo largo de estos siete años de trabajo a distintos espectáculos de la agrupación. 

En el caso de Drawn to Life los artistas pudieron permanecer en Orlando, tras nueve meses de entrenamiento previos al que sería el estreno final en marzo. “Nosotros comenzamos a adaptarnos a la vida americana justo antes de la pandemia”, explica, “por lo que la compañía decidió que la mejor decisión para nosotros era quedarnos en Orlando y nos mantuvimos empleados por la compañía”, añade.

Al mantener esta situación, tanto Sarmiento como sus compañeros conservan una serie de ayudas económicas, así como las garantías de seguro médico y otros apoyos necesarios por parte de la empresa. 

En su caso además al depender del Estado de Florida; de Disney, como dueños del parque, y del propio Circo del Sol, como propietarios del espectáculo, son muchos los factores que determinarán el momento en el que podrán volver a funcionar.

Según parece, y como ha señalado el payaso Pablo Gomis, “por el momento está todo en el aire”. Lo que sí es seguro es que la compañía se encuentra reduciendo costes lo máximo posible y que mantendrán esta expectación hasta que la situación mundial se calme y los shows puedan volver a funcionar en las mejores condiciones.