Eduardo Casquero, chef de Aldovea Catering en el Castillo de Viñuelas (Tres Cantos, Madrid), coloca todos los platos, delicadamente y en orden, sobre la mesa. Ha hecho tres menús navideños idénticos con los tres robots de cocina más populares del mercado (Thermomix, Aldi y Lidl). Las tres sirven, teóricamente, para lo mismo, pero cada una de ellas tiene su particularidad. Por eso, contactamos con este cocinero para testear cada una de las máquinas y que nos aconseje qué hacer en cada caso. 

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Para esta prueba, en EL ESPAÑOL, como hemos especificado, utilizamos tres robots de cocina: una Thermomix TM21 que nos deja Eduardo Casquero –la nueva, la TM6, tiene un coste de 1.259 euros–; la Monsier Cuisine Connect de Lidl, que se agotó en horas y sale por 359 euros; y la Quigg de Aldi, la más barata entre las que utilizamos (229€). Ponemos las tres sobre la mesa, las enchufamos y decidimos confeccionar el mismo menú navideño con las tres máquinas sin intuir el resultado.

El menú, por supuesto, corre a cargo de nuestro especialista, Eduardo Casquero. Él nos ofrece elaborar los tres menús en su cocina, una fortaleza construida entre los siglos XVII y XVIII, y situada a apenas 30 minutos de la capital. Elige tres platos: un entrante (tataki de atún rojo con ajoblanco), un principal (bogavante con crema de ortiguillas de mar y ensalada de algas) y un postre (espuma de turrón y guirlache). Nosotros hacemos gran parte de la compra y el chef de la Asociación de Cocineros y Reposteros de Madrid (ACYRE) nos ofrecerá sus conocimientos culinarios.

Los productos nos cuestan 112 euros –pero no utilizamos ni la mitad de lo comprado- y los nueve platos, 61€. A partir de aquí, toca experimentar. Llegamos al Castillo de Viñuelas por un camino rural de único sentido, entre una vegetación atípica coronada por la fortaleza. Allí, en la cocina, comenzamos con las pruebas. 

Preparativos: ¡fascinados por el robot de Lidl!

Enchufamos las tres máquinas. La Thermomix, dada su antigüedad, no ofrece espectacularidad. Sus prestaciones culinarias son sus fortalezas –incluso ante sus competidoras ‘low cost’. Muy diferente sería si habláramos de su última versión, la TM6, que cuenta con WiFi y más de 40.000 recetas con más de 12 funciones integradas: temporizador, picadora, rallador, amasadora, yogurtera, hervidor, molinillo de café y especias, exprimidor, licuadora…

La Monsier Cuisine Connect, fabricada para Lidl por la marca Silver Crest, como si fuera la última versión de la Thermomix –también táctil–, ofrece cierta fascinación y espectacularidad en su encendido. O, al menos, eso es lo que nos parece…

— Así, de primeras, me está sorprendiendo —celebra Eduardo, al tiempo que se enciende la pantalla táctil del robot de cocina de Lidl.

Eduardo comienza a hacer el menú navideño en los tres robots de cocina. Jorge Barreno EL ESPAÑOL

En efecto, la Monsier Cuisine Connect es intuitiva. “No os preocupéis, que es fácil de usar”, nos avanzó, como consejo, la persona que nos prestó la máquina antes del reportaje. Ni Eduardo ni –por supuesto– nosotros conocíamos su funcionamiento. Sin embargo, en pocos minutos, nos hacemos con todas las funciones: temperatura, triturado, tiempo… Todo. No es necesario ni mirar el manual de instrucciones. El robot de cocina de Lidl es como un amor a primera vista. Su diseño es atractivo y sencillo; tiene wifi para buscar recetas y la función ‘Cooking Pilot’, un sistema que guía al usuario paso a paso a la hora de elaborar las recetas. ¡Y es, además, barato!

El Quigg de Aldi, en cambio, es más convencional, tanto en su diseño como en su funcionamiento: no tiene pantalla táctil, pero “es más ligero y veloz que sus competidores de marca de distribución: pesa sólo seis kilos y tiene 11 velocidades y turbo”, explican desde la compañía a EL ESPAÑOL. Incluye, además, una aplicación propia con más de 200 recetas y es, eso sí, la más barata de entre las que utilizamos (229 euros) –lleva a la venta tan solo desde el 23 de noviembre.

Entrante: tataki de atún rojo con ajoblanco

Ingredientes
280 gramos de almendras crudas peladas 
700 gramos de agua mineral fresca
20 gramos de vinagre de Jerez
120 gramos de aceite de oliva virgen extra
30 gramos de pan del día anterior
1 diente de ajo
tataki de atún
Coste total del plato: 4 euros (12€ los tres)

Eduardo, con los ingredientes sobre la mesa, empieza a probar las tres máquinas. No encontramos ningún problema con la Thermomix, tampoco con la de Lidl, pero sí en la de Aldi. En las dos primeras, hemos pesado todos los alimentos en la cubeta; en la tercera, sin embargo, lo hemos tenido que hacer en la báscula que lleva integrada. No es, obviamente, un problema, pero sí exige al cocinero usar más platos de cara a juntar los ingredientes y, por supuesto, más tiempo.

Pero esa es la única diferencia. Eduardo confecciona el entrante sin más problemas. El tataki lo marca por ambas caras –vuelta y vuelta, para entendernos– y lo deja, durante 24 horas, metido en una bolsa o recipiente donde esté mezclado con agua y soja a partes iguales. Asa, también, el ajo entero y sin pelar 30 minutos a 180 grados, y después le añade el ajoblanco que hace en el robot de cocina.

Tataki de atún con ajoblanco hecho con almendras crudas, agua, vinagre de jerez, aceite, pan y ajo. Jorge Barreno EL ESPAÑOL

Para hacer el mencionado ajoblanco en los diferentes robots, junta todos los ingredientes (adjuntos en el cuadro de la receta de este artículo) y los tritura durante 30 segundos a velocidad siete -sólo queda a un lado el atún. Después, saca el producto, lo escurre y listo. El resultado de los tres platos, a la vista, es el mismo; y de sabor, idéntico.

Plato principal: bogavante con crema de ortiguillas de mar y ensalada de algas

Ingredientes
500 gramos de bogavante
60 gramos de agua de mar o con sal
Fumet blanco y caldo de agua codium (o alga deshidratada)
Ortiguillas de mar 
Coste del plato: 12 euros (36€ los tres)

Confeccionado el entrante, ya le tenemos cogida la medida a los robots de cocina, pero seguimos descubriendo (para bien o para mal) cada una de las funcionalidades de los mismos. En este caso, antes de usar la máquina, cocemos el bogavante (500 gramos aproximadamente) en agua de mar o con sal (60 gramos) durante 12/13 minutos desde que comienza a hervir. Lo limpiamos y lo reservamos.

Después, juntamos el fumet blanco y caldo de agua de codium en el robot y le añadimos las ortiguillas. Programamos el robot de cocina durante seis minutos a 90 grados a velocidad 6 y listo. Ya tenemos la salsa para echársela al Bogavante.

Bogavante con crema de ortiguillas de mar y ensalada de algas wakame. Jorge Barreno EL ESPAÑOL

En el plato, colocamos el bogavante fileteado (como se puede ver en la imagen que ilustra este reportaje), ponemos la ensaladita de algas wakame encima y echamos la jarrita de crema de ortiguillas. No tiene más. Es un plato caro (por el precio del bogavante), pero sencillo de confeccionar.

En este caso, los resultados en los tres robots de cocina son idénticos tanto en sabor como en aspecto, pero nos topamos con una dificultad a la hora de utilizar el de Lidl: descubrimos que no se puede cocinar y triturar a la vez –para entendernos, podríamos hacer unas lentejas, pero no conseguir el puré automáticamente si no con dos programas. Se tiene que hacer por separado –o, al menos, nosotros no fuimos capaces de conseguirlo sin instrucciones.

Postre: turrón en texturas

Ingredientes
1. Espuma de turrón
25 gramos de turrón blando
500 mililitros de nata líquida
25 gramos de turrón blando
2. Guirlache de almendras
100 gramos de almendras
100 gramos de azúcar
10 gramos de agua
3. Tejas de almendra
100 gramos de harina floja
50 gramos de azúcar glass. 
100 gramos de harina de almendras
100 gramos de mantequilla clarificada
100 gramos de clara de huevo
Coste: 3 euros (9€ los tres)

El menú está prácticamente terminado. Eduardo, para finalizar, opta por un postre ligero: turrón en texturas. “Fácil y resultón”, esgrime. Y así es. Nos manejamos, perfectamente, con los robots de cocina y vamos cogiendo confianza…

Para hacer la espuma de turrón utilizamos 500 mililitros de nata líquida y 250 gramos de turrón blando de almendras. Para hacerlo, lo metemos todo en los diferentes robots de cocina durante dos minutos a velocidad seis. Utilizamos, en este caso, un sifón con dos cargas de gas y listo.

Eduardo echa la espuma de turrón.

El segundo paso para confeccionar este plato consiste en poner al fuego 100 gramos de almendras, 100 gramos de azúcar y 10 gramos de agua. Se carameliza todo y se extiende sobre una bandeja de papel sulfurizado (se puede comprar en Mercadona) o plancha de silicona (también en cualquier supermercado). Se deja enfriar y se tritura.

El tercer paso consiste en confeccionar una teja de almendras. ¿Cómo? Metemos todos los ingredientes (adjuntos en la tabla) en el robot de cocina y lo amasamos todo. Lo dejamos reposar en frío, hacemos pequeñas bolitas después y lo horneamos en la plancha de silicona durante 10-12 minutos a 180 grados.

El postre, espuma de turrón y girlache con teja de almendras; y el plato principal, bogavante con salsa de ortiguillas. Jorge Barreno EL ESPAÑOL

Ya está listo. En el plato, echamos primero la espuma de turrón, después el guirlache y la teja de almendras. Opcionalmente, de hecho, podemos añadirle una hojita de hierbabuena para darle un toque fresco.

De nuevo, el resultado es espectacular. La apariencia es de un postre de alta cocina pero que puede hacer cualquiera (siempre que tenga el sifón y un robot de cocina) en su casa. ¿El problema? Realmente, ninguno. El sabor también es el mismo, pero hemos apuntado otra particularidad con respecto al robot de cocina de Lidl: la pantalla táctil –nos parece– no reacciona a los movimientos de nuestros dedos como nos gustaría.

Conclusiones: la Thermomix gana en prestaciones; Lidl y Aldi en calidad-precio

Confeccionados los tres platos y probados, hemos llegado a la conclusión de que el resultado, a la hora de cocinar, es el mismo, sin importar el precio. “Pero hay tres particularidades que a mí, particularmente, me parecen reseñables –explica Eduardo a este periódico–. En el modelo de Aldi podemos observar que el peso no está integrado dentro de la cubeta y operativamente hablando hace que todo sea más complicado: genera más suciedad a la hora de cocinar y se tarda más tiempo. En el de Lidl he notado que el display no es demasiado preciso cuando hay que programar temperaturas y demás. Y la Thermomix… Pues bueno, se nota que lleva años en el mercado y es una buena opción”, finiquita, en pleno Castillo de Viñuelas. 

Eduardo, junto a los tres robots de cocina en los salones del Castillo de Viñuelas. Jorge Barreno EL ESPAÑOL

A partir de ahí, todo depende de las necesidades de cada ‘cocinero’: la Thermomix es, obviamente, la más cara, pero también aparenta ser la más fiable tecnológicamente –al menos, en lo que a nuestra prueba se refiere– y la que más dura –se desconoce la vida útil de las otras dos. Lidl tiene dos opciones, la que hemos utilizado, de 359 euros; y la Cuisine Edition Plus, a 199 euros. Ambas, en calidad-precio, le ganan. Como también gana la de Aldi, sacada a la venta hace menos de un mes a 229 euros.

¿Cuál comprar? Difícil llegar a una conclusión: depende de el uso que se lo dé y lo que se cocine. Si no se pasa mucho tiempo entre fogones, lo más lógico –sin ser expertos en la materia– sería comprar una de las baratas para empezar y después, una vez cogido el gusto, optar por una Thermomix.

A partir de ahí, que cada uno decida…