Murcia

Desde que coincidieron en la misma clase en Segundo de la ESO en el instituto Francisco Salzillo de Alcantarilla sus caminos jamás se volvieron a separar. Era habitual ver a Fernando, Manu, Pedro José, Alberto, José y Fran saltándose la valla de los colegios Jacinto Benavente o Jara Carrillo para echar pachangas de fútbol sala, también les encantaba darse chapuzones en el río Segura a su paso por la pedanía de Puebla de Soto donde aprovechaban los terrenos de huerta próximos para organizar guerras de limones, a limonazo limpio, o simplemente pasaban la tarde charlando de sus cosas en la plaza de Cayitas. En el instituto se hicieron una foto con un lema que definía sus lazos de amistad: Me sobran las palabras, juntos y siempre fuertes. Esa imagen y esa leyenda se han roto de forma luctuosa porque Fernando ha perdido la vida en un brutal accidente de tráfico en el que se vieron implicados cinco de los seis amigos de esta pandilla, después de que el Seat Ibiza en el que viajaban se empotrase contra una catenaria del tranvía de Murcia.

“El sábado fue su primer y último día de trabajo”, subraya Manu mientras trata de no emocionarse por la pérdida de su mejor amigo: Fernando Romero López, un joven al que conocían cariñosamente como Ferny y que el pasado 14 de octubre había cumplido 20 años. “El empleo se lo había conseguido yo, le habían contratado como albañil en una empresa que estaba haciendo unos trabajos en el estadio Cartagonova y Ferny quería salir a celebrarlo porque le habían pagado”. La fiesta comenzó el sábado por la noche en la casa de uno de los amigos de la pandilla, situada en la plaza de Cayitas de Alcantarilla. Después de tomarse un par de litros de cerveza, al son de algunas de las canciones de reguetón de sus cantantes favoritos, como Anuel o Ñengo Flow, optaron por marcharse a algún local de ocio. “Yo les dije que fuésemos a las discotecas del Polígono Industrial Oeste porque están a cinco minutos de Alcantarilla”. Sin embargo, la pandilla decidió desplazarse hasta las tascas de Murcia para seguir festejando el primer día de Ferny en su nuevo trabajo.

“Fuimos en dos coches”. Manu llevó a Fernando y a su primo, José, a bordo de su Golf. Pedro José cogió el Seat Ibiza de su padre en el que se montaron Fran y Alberto. Después de aparcar en los alrededores del local de copas Plaza 3 se dieron una buena caminata y sobre la una de la madrugada se plantaron en el Pub Kotäo. Allí retomaron la celebración. De hecho, Ferny subió a las stories de su perfil de Instagram unas capturas en las que se veía a la pandilla disfrutando de la música en el Kotäo y de una cubitera con bebida que estaba decorada con unas bengalas. “Sobre las dos de la madrugada me marché porque mi plan era ir a buscar a mi novia, ella también había salido por Murcia”. Manu nunca bebe cuando sale de fiesta y cuando encontró a su chica regresó a su casa en su Golf. “A las cuatro de la madrugada le envié un WhatsApp a Fernando: ‘Mañana por la tarde tenis’”.

Todos los implicados en el accidente se conocían desde que eran alumnos del instituto Francisco Salzillo de Alcantarilla. E.E.

Su amigo del alma a esas horas todavía seguía de fiesta con sus amigos hasta que a las 5.55 de la madrugada del domingo su vida se apagó cuando regresaba en coche de Murcia a Alcantarilla. Al volante del Seat Ibiza estaba Pedro José O.G., empleado del supermercado Día de Librilla, y vecino de Alcantarilla, de 21 años. En el asiento del copiloto viajaba Fernando Romero López, natural de Alcantarilla, de 20 años, y que estaba celebrando su primer día de trabajo después de una temporada en paro. En el asiento trasero viajaban José F., empleado en la plataforma logística de Consum en Las Torres de Cotillas, de 19 años y residente en Alcantarilla; Francisco de Paula M., vecino de Sangonera la Verde, de 20 años, y que hasta hace poco había trabajado en una empresa de tabaco en el Polígono Oeste, y Alberto D., vecino de Puebla de Soto, de 19 años, cuyo último empleo había sido de jornalero en el campo. A ninguno de estos jóvenes se le dieron bien los libros, pero todos eran unos currantes que nunca olvidarán esta salida nocturna a Murcia que ha causado una pérdida irreparable en la pandilla.

El turismo se adentró por la Plaza Circular, tomó Ronda de Levante, una vía recta donde la velocidad está limitada a 50 kilómetros por hora, y cuando salió hacia la Plaza Juan XXIII se subió por la rotonda y acabó colisionando frontalmente contra el poste del tranvía. Fernando murió en el acto atrapado en el asiento del copiloto, con el airbag contra su rostro y las rodillas dobladas hacia su pecho por la presión que ejercía todo el capó que se había hundido hacia el salpicadero.

Tal fue la violencia de la colisión que uno de los chicos que viajaba en los asientos traseros, pegado a la puerta, salió expulsado del vehículo y su cuerpo acabó sobre la Plaza Juan XXIII. En la zona comenzaron a llegar jóvenes que también estaban de fiesta y que se apresuraron a prestarles auxilio al tiempo que llamaban al 112 para reclamar presencia policial, así como ambulancias con personal sanitario y bomberos para excarcelar a los heridos.

Desde la Policía Local de Murcia sostienen que “una de las posibles causas del accidente es el exceso de velocidad, tal y como evidencian los daños que sufrió el turismo”. Las citadas fuentes añaden que “el coche, en vez de girar, fue recto hasta colisionar brutalmente contra la catenaria del tranvía”. De momento, la Policía Local no ha completado el atestado que debe entregar al fiscal delegado en Seguridad Vial porque está realizando un estudio de velocidad, está analizando si las huellas de neumáticos que había en la calzada se corresponden con frenazos del Seat Ibiza y también tiene que someter al conductor a un estudio toxicológico (alcohol y drogas). “Los padres de Fernando siempre le decían que él fuese conmigo porque no le pasaría nada”, sentenciaba Manu con los ojos inyectados en lágrimas. “Mucha gente decía de broma que era como mi novio, pero era como un hermano: lo único que sé es que sin él no me siento completo”.

La iglesia de Campoamor de Alcantarilla se ha llenado para dar su último adiós al joven Fernando. J.G.

El domingo por la mañana cuando este chico despertó y encendió su teléfono móvil se encontró con cientos de mensajes de WhatsApp y en sus redes sociales preguntándole cómo estaba. “No sabía qué estaba ocurriendo”, detalla Manu. Después de hacer unas llamadas se enteró de que sus amigos habían sufrido un grave accidente de tráfico y que uno de los miembros de la pandilla del instituto había muerto en el acto. “Me fui directo al Hospital Virgen de la Arrixaca, al llegar llamé al padre de Fernando para preguntarle en qué habitación estaba y me contestó: ‘el Pollo se nos ha ido’, así era como su padre le llamaba con cariño”.

Hijo de un militar que realizó tres misiones en Afganistán

Este siniestro vial ha dejado conmocionada a la localidad murciana de Alcantarilla porque los padres de Ferni son muy conocidos por haber estado implicados en la Federación de Peñas Festeras y por su trabajo: Miguel Romero, el cabeza de familia, está destinado en el Acuartelamiento Militar de Santa Bárbara, y su mujer, Lola López, fue encargada de una tienda de ropa infantil del Grupo Inditex y ahora trabaja en el área de producción de la fábrica Hero. “Lo están pasando muy mal”, se lamentaba este lunes el cabo mayor Riveros a las puertas de la iglesia de Campoamor donde se desplazó un nutrido grupo de miembros de la Brigada Paracaidista (Bripac) del Acuartelamiento de Santa Bárbara para acompañar a su compañero en el entierro de su hijo pequeño.

“Tiene varias medallas al mérito”, resaltaba el cabo mayor Riveros sobre la excelente hoja de servicios del cabo primero Miguel Romero, que ha participado en tres misiones en Afganistán con la Bripac y que en la actualidad está destinado en la Unidad de Servicios de Acuartelamiento y Oficina de Apoyo al Soldado (Usac). El cabo primero Miguel Romero está curtido en mil batallas desde que ingresó en el Ejército de Tierra en 1987, pero ningún hombre está preparado para enterrar a un hijo y este lunes rompió a llorar cuando ayudó a meter el ataúd de su hijo, su querido pollo, dentro del coche fúnebre. “La madre está muerta en vida”, afirmaban apenados dos miembros de la Federación de Peñas Festeras y Culturales de Alcantarilla de la que formó parte la madre del joven, Lola López. “Desempeñó un cargo directivo en la federación y había sido la fundadora de la Peña Mandrágora, Lola realizó un gran trabajo en las fiestas”, resaltaba un componente de la Peña Los Brujos.

En las Fiestas de Mayo de Alcantarilla que están declaradas de interés turístico regional se involucraba activamente toda la familia del fallecido, prueba de ello es que la hija mayor del matrimonio llegó a ser reina infantil. Tanto cariño despertaba la familia en la localidad que en el templo se tuvieron que habilitar sillas supletorias para la misa de corpore in sepulto del joven Fernando. Entre los asistentes al sepelio se encontraba la vicepresidenta del Gobierno regional, Isabel Franco, así como numerosos representantes de la comunidad educativa del IES Francisco Salzillo donde estudiaron los implicados en el accidente. “Era un chico sano, amigo de sus amigos y muy familiar”, comentaban dos excompañeros de clase mientras se encendían un pitillo en la puerta de la iglesia. Una calada, dos y antes de dar la tercera lograban esbozar una sonrisa al recordar que “era un guaperas y las chicas estaban por él porque siempre vestía muy bien”. Sin embargo, el gran amor de Ferny siempre fue Lorena que estaba devastada en el sepelio.

Fernando y su mejor amigo, Manu, disfrutando de un día de verano en la piscina. E.E.

Entre las decenas de jóvenes que este lunes le dieron su último adiós a Ferny se repetía como un mantra una frase: “Es una desgracia”. Todos habían compartido algún momento con Fernando en el instituto, en el módulo de Fabricación y Montaje que realizó en la Federación Regional de Empresarios del Metal de Murcia (FREMM), o simplemente habían trabajado con él en la Pizzería Centro, en el Consum, en Fruveco, en Palc Chemical... También había muchos jóvenes que habían disputado con él
pachangas de fútbol que organizaban Fernando y sus amigos a través de un grupo de WhatsApp. “Era muy futbolero y aficionado del Sevilla porque la familia de su padre es de Andalucía”, comentaba Manu su mejor amigo. “Cuando salíamos a hacer footing parecía que tenía tres pulmones por la capacidad que tenía para correr: era un fiera”.

Último parte de los cuatro heridos: siguen estables

El Hospital Virgen de la Arrixaca este lunes también era un hervidero de jóvenes y vecinos de la localidad que acudían para interesarse por la evolución de los cuatro heridos en el accidente: Alberto, Fran, José y Pedro José (el conductor). Todos ellos sufren policontusiones y traumatismos. Fuentes sanitarias indicaron que siguen estables: “Dos se encuentran en planta de hospitalización y otros dos en reanimación”. Durante las últimas horas se llegó a extender por las redes sociales el rumor de que había muerto otro de los jóvenes y los familiares de los heridos tuvieron que llegar a desmentirlo en Facebook. Precisamente, se llegó a especular con el fallecimiento del conductor del Seat Ibiza que acabó convertido en un amasijo de chatarra,chatarra, pero su tía asegura que evoluciona favorablemente dentro de la
gravedad de sus lesiones: “Entré a verlo y el zagal no puede ni hablar porque está sedado”.

Pedro José le cogió el Seat Ibiza a su padre, que es conductor profesional, para llevar a sus amigos de fiesta a Murcia. “Estamos traumatizados, hemos pasado toda la noche sin dormir”, asegura la tía del conductor del turismo. La familia de Pedro José ya ha contratado los servicios de un letrado: “Mi hermano está derrumbado y a base de pastillas. Ya ha contratado a un abogado porque se ha producido un accidente con heridos y un fallecido”.

-¿La Policía Local le ha hecho la prueba toxicológica a su sobrino?

-Es un zagal sano, no te puedo decir si tomó algo o no tomó nada. Cuando los chicos salen de sus casas, los padres no saben lo que hacen en la calle.