El masoterapeuta y asistente sexual Alejandro posando con un chico y una chica con discapacidad física.

El masoterapeuta y asistente sexual Alejandro posando con un chico y una chica con discapacidad física.

Reportajes

Alex, el asistente sexual de discapacitadas y enfermas de ELA: “Esto no va de orgasmos”

Ofrece sus servicios de acompañamiento a mujeres con diversidad funcional física o intelectual. Cobra entre 50 y 100 euros más desplazamientos. 

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Alejandro jamás se podría haber imaginado cuando emprendió el Camino de Santiago en 2015 que un recorrido tan espiritual sería el punto de partida para empezar a formarse como asistente sexual de personas con discapacidad psíquica y física. “Me dedico a la masoterapia, siempre me ha gustado ayudar a la gente y durante el camino conocí a una chica con esclerosis a la que a veces le masajeaba las piernas, me contó que había profesionales que ejercían de acompañantes íntimos para discapacitados, me interesó y a partir de ese momento comencé a hacer cursos: aprendí a retirar sondas, poner y quitar pañales…”, resume este sudamericano sobre sus inicios como asistente sexual. Esta figura funciona en España de forma alegal desde que en 2013 comenzó a promoverse por asociaciones, así como por instituciones privadas que ejercen un papel de intermediación entre clientes y asistentes.

“Esto no va solo de sexo, se trata de ofrecer una asistencia íntima, de preocuparte por cómo se siente la otra persona, conocer cuáles son sus miedos y ayudarla a superarlos y motivarla para que logre cosas”, explica con un discurso apasionado Alejandro, que desde hace cuatro años alterna su trabajo de masoterapeuta con el de asistente sexual.

Este hombre, de 39 años, ofrece sus servicios de acompañamiento íntimo para mujeres con diversidad funcional física o intelectual, que residen en Murcia, Alicante, Castellón, Albacete, Barcelona y Tarragona. "Soy un profesional con experiencia en diversidad funcional. Me especializo en masajes corporales y técnicas de caricias sensitivas", expone como carta de presentación en el escueto anuncio que ha publicado en la página web de asistenciasexual.org, donde Alex incluye una dirección de correo electrónico para las interesadas en contratar sus servicios: "Entre 50 y 100 euros más los desplazamientos".

“El hecho de que sea asistente sexual no quiere decir que yo me vaya a ir con cualquiera”, aclara con firmeza Alejandro, poniendo en valor la formación y la información que ha ido recopilando sobre la asistencia sexual en colectivos especializados como Tandem Team, una asociación de Barcelona sin ánimo de lucro que empezó de forma pionera en España a facilitar el contacto entre personas discapacitadas y acompañantes. “Mi primera clienta la tuve en marzo de 2016: fue una chica de Castellón, tenía parálisis cerebral y con 37 años nunca había mantenido sexo”, recuerda el venezolano sobre los encuentros –primero amistosos y después sexuales- que mantuvo durante una temporada con esa mujer castellonense.

“Todo fue progresivo y con mucho tacto, nos estuvimos viendo durante un mes antes de mantener relaciones”. Alejandro siempre sigue un protocolo con todas sus clientas para evitar situaciones incómodas y bruscas: nada más recibir un mail de alguna clienta potencial, cierra un primer contacto vía Skype para romper el hielo y después hay un chateo a diario por WhatsApp para conocer a la usuaria, hasta que se cierra la primera cita para tomar café, ir al cine, hacer unas compras en el centro comercial o simplemente dar un paseo. “No es mi ‘modus operandi’ llegar y mantener sexo directamente, me gusta que surja química hasta llegar a la asistencia sexual si los dos estamos de acuerdo”.

Detalle de la mano de un acompañante íntimo que oferta sus servicios en asistenciasexual.org acariciando la mano de un discapacitado físico.

Detalle de la mano de un acompañante íntimo que oferta sus servicios en asistenciasexual.org acariciando la mano de un discapacitado físico.

Los servicios íntimos que presta Alejandro pueden ir desde besos a caricias y mimos, hasta un masaje erótico, una masturbación o sexo con penetración. “Desde que empecé como asistente sexual he conocido a gente muy talentosa, como pintores, poetas y atletas”. El perfil tipo de las clientas que ha tenido en el tiempo que lleva ejerciendo, es el de mujeres de entre 24 y 56 años, a las que visita en sus domicilios particulares, pisos tutelados, residencias y hoteles. “Están diagnosticadas de lesiones medulares, esclerosis, distrofias, Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), discapacidad intelectual….”. Las manos, el cuerpo, la mirada y la voz de Alex saben cómo desenvolverse frente a cada patología, tal y como el mismo ejemplifica de manera didáctica: “Con una persona con una lesión medular trabajo la literatura erótica, si padece espina bífida no es posible la penetración así que le susurro y le hago caricias eróticas, si tiene una distrofia les doy un baño cariñoso y las masturbo… y todo siempre con un ambiente controlado, en el que estén cómodas, con velas y música romántica para que se olviden de su día a día porque la sociedad invisibiliza a las personas con discapacidad física o psíquica”.

- Alejandro, ¿cuántas clientas tiene de media al mes?

- De dos a tres. Las asistentas sexuales que son mujeres suelen duplicar la media de clientes que tenemos los hombres que nos dedicamos a esto.

- La asistencia sexual no está regulada en España y es un servicio que un sector de la sociedad lo define como prostitución encubierta: ¿usted qué opina de este debate?

- No me siento un prostituto. Si alguien lo cree es libre de pensar lo que quiera. La prostitución busca otros intereses, yo solo busco sonrisas en la otra persona y no vivo de esto, ayudo a personas con diversidad funcional y descubro a seres muy hermosos por dentro que están olvidados. Hay días que dedico cuatro o cinco horas a un acompañamiento. A veces no es necesario el sexo, aunque te hayan buscado al principio para mantener un contacto sexual, luego cambian las expectativas y con una caricia es suficiente. Esto va de descubrir emociones antes que de buscar una penetración o un orgasmo.

- ¿Entonces por qué cobra por sus servicios?

- Por ética se informa de que es un trabajo para que luego no exista una dependencia emocional. Es algo que hago para que no se produzca ese vínculo afectivo. No siempre cobro, a veces también pacto trueques, como regalarme un libro.

El establecer una tarifa por sus servicios no ha resultado un remedio infalible para que Alejandro durante estos años haya podido evitar siempre el pasar de una relación mercantil a otra sentimental con sus clientas: “Trabajé para una atleta que formaba parte de un equipo profesional. Comenzamos a quedar cada vez con más frecuencia y al final se creó entre ambos un vínculo especial. Ella quería que nos viésemos más, pero ella vivía en un sitio y yo en otro. No pudo ser”.

- ¿Le afectan las patologías de sus clientas?

- Pues claro, siempre acabas involucrándote de alguna manera. En ocasiones me he tenido que retirar un tiempo porque alguna de ellas ha muerto o padece una enfermedad degenerativa.

- ¿Es compatible tener pareja con dedicarse profesionalmente a ser asistente sexual?

- Estoy saliendo con una chica, pero no le he dado más detalles, al margen de decirle que me dedico a la terapia sexual. Ella tampoco me ha preguntado más.

Alejandro es uno de los 152 asistentes sexuales que a través de asistenciasexual.org ofertan alegalmente sus servicios por todo el país, por precios que oscilan desde los 15 euros por hora hasta los 200 euros, con mensajes del tipo: "Estoy familiarizado con el mundo de la diversidad funcional y creo que todos tenemos el mismo derecho a conocer nuestro cuerpo y a aprender a disfrutar de él". En España hay más páginas de internet que intermedian en el acompañamiento íntimo de discapacitados defendiendo una sexualidad que va más allá de la genitalidad. El germen de muchas de estas organizaciones es el trabajo que desde hace años desarrolla Tandem Team en Barcelona, responsable de haber puesto en marcha en Cataluña el primer protocolo para poner en contacto a asistentes sexuales y usuarios. Esta organización barcelonesa sin ánimo de lucro cuenta con un equipo de profesionales de la psicología, la sexología y la educación social que ofrecen asesoramiento y terapia sobre sexo-afectividad en discapacidad para personas con cualquier tipo de diversidad funcional, intelectual o mental.

Una figura a caballo entre el asistente personal y el follamigo

También destaca el proyecto de Aspasia Canarias que ofrece intermediación para personas con diversidad funcional interesadas en mantener un encuentro con un asistente sexual. Para ello busca el perfil idóneo del acompañante íntimo después de recabar del usuario potencial información básica sobre sus expectativas, inclinaciones sexuales, gustos e inquietudes. El desempeño de esta profesión alegal que se mueve a caballo entre el asistente personal de dependientes y el follamigo, sigue extendiéndose por el territorio nacional y la última prueba de ello es el Instituto Sexológico Murciano (ISM), que este sábado impartirá un curso para formar a personas interesadas en convertirse en asistentes sexuales en discapacidad.

El director del ISM, Jesús Eugenio Rodríguez, se ha embarcado en este proyecto con el objetivo de crear “una bolsa de asistentes y un servicio de intermediación que pasará a formar parte del catálogo de servicios que el centro pone a disposición de particulares y asociaciones de Murcia, Albacete, Almería y Alicante”. Rodríguez justifica la necesidad de impulsar esta bolsa desde el Instituto Sexológico Murciano porque “podemos encontrarnos desde clubes y prostitutas que incluyen en su catálogo de servicios la asistencia a discapacitados hasta personas que se forman específicamente para realizar esta actividad de forma profesional, pero esta situación no beneficia a nadie porque en muchos casos es un mero negocio en el que se comenten abusos y se realizan malas prácticas que al final acaban perjudicando a muchas personas con diversidad funcional”.

El director del ISM defiende que el Gobierno español no puede vivir de espaldas a esta realidad y debe regular la figura del asistente sexual como lo hizo Suiza en 2007 implantando un programa de formación para obtener uncertificado de capacitación. “El marco legal de referencia que regula la figura del asistente personal en España sería perfectamente aplicable al asistente sexual con ligeras modificaciones porque es un servicio que debe prestarse con una formación mínima en primeros auxilios y cuidado de personas dependientes, así como conocer la relación entre discapacidad y sexualidad”, argumenta Jesús Eugenio Rodríguez. Desde la Federación de Asociaciones Murcianas de Personas con Discapacidad Física y Orgánica (Famdif), su presidenta, Carmen Gil, también se muestra tajante: “Es un tema que hay que normalizar”.

Juguetes sexuales adaptados

Un asistente debe ser un profesional autónomo con formación para atender una incontinencia, poner un colector o manejar juguetes sexuales para personas con diversidad funcional física y psíquica. Por ese motivo, el curso que impartirá este sábado el Instituto Sexológico Murciano incluirá contenidos teóricos y prácticos. Los asistentes aprenderán los aspectos éticos y legales de la sexualidad en la diversidad funcional e intelectual, anatomía, fisiología y neurofisiología de la sexualidad humana, pero también se instruirán en el manejo de productos de apoyo para el sexo adaptado. “Existen cojines con correas para que personas sin movilidad en las piernas puedan hacer posturas sexuales, para los que tienen problemas de erección hay un anillo de goma vasoconstrictor para encapsular la sangre en el pene o arneses con un falo hueco para introducir el glande de pacientes que no notan el estímulo sexual, pero que así sienten psicológicamente que mantienen relaciones”, detalla Rodríguez de forma gráfica.


- ¿Cómo vive su sexualidad una persona que sufre alguna discapacidad física o psíquica?

- Pues de forma tan diversa como las personas sin discapacidad, aunque en muchos casos no tienen oportunidades de desarrollarla debido a prejuicios sociales que acaban provocando que no tengan oportunidades ni acceso a mecanismos educativos, instrumentales y personales que les permitan desarrollar la sexualidad de forma saludable. De esta forma quedan privados de un derecho por su mera condición de discapacitados.

- ¿Cómo desarrollará su centro esa intermediación entre los clientes y los asistentes sexuales que estarán incluidos en la bolsa que pretende crear?

- Nuestra intención es formar adecuadamente a los asistentes y apoyarles en todo lo necesario para que realicen su labor de manera profesional. En un primer momento, y de forma gratuita, le realizaremos una evaluación a cada usuario con diversidad funcional física o psíquica para determinar qué tipo de actuaciones son necesarias. Desarrollaremos una labor educativa e informativa con las familias y siempre buscaremos el consenso y la colaboración plena con los tutores legales y familiares si fuera el caso de un discapacitado intelectual. A partir de ahí, seleccionaremos el tipo de asistente que más se ajuste a las necesidades detectadas en cada usuario. Posteriormente realizaremos un seguimiento de los avances.

Uno de los clientes potenciales de esa bolsa de asistentes sexuales será Carlos, de 54 años, que padece un trastorno esquizoide de la personalidad (TEP) y que en la actualidad es usuario del Instituto Sexológico Murciano porque le están tratando una disfunción eréctil. “Para mantener sexo tengo que recurrir a servicios de prostitutas y me desplazo a clubes de carretera de la Vega Baja de Alicante porque hay más privacidad que en cualquier piso de Murcia”, admite este murciano al que su vida profesional, personal y sexual se le fue al traste desde que en el año 2002 le diagnosticaron un trastorno mental.

Carlos está diagnosticado de un trastorno esquizodide de la personalidad, mata el tiempo estudiando ruso y tiene que recurrir al sexo con prostitutas porque no encuentra pareja.

Carlos está diagnosticado de un trastorno esquizodide de la personalidad, mata el tiempo estudiando ruso y tiene que recurrir al sexo con prostitutas porque no encuentra pareja.

- Carlos, ¿qué es el sexo para usted?

- Es una liberación. La sociedad piensa que buscamos algo raro en la cama solo porque somos enfermos mentales, cuando lo único que queremos es lo mismo que toda la gente.

- ¿Cómo se siente cuándo tiene que acudir a un prostíbulo a buscar compañía?

- Por mi disfunción solo voy un par de veces al mes. Para las chicas soy un tío al que van a sacarle dinero y en cuanto subo a la habitación me ofrecen cocaína, aunque nunca consumo y tampoco suelo beber cubatas. Por un lado siento vergüenza y por otro lado remordimientos por no poder estar casado, con hijos y con una familia.

- ¿Si tuviese acceso a los servicios de un asistente sexual dejaría de recurrir a la prostitución?

- Posiblemente, porque por mis características lo que necesito es una relación de amistad. Cuando voy al puticlub salgo relajado, sobre todo, por la conversación que puedo mantener con la chica hablando de nuestras cosas.

Jesús Eugenio Rodríguez, director del Instituto Sexológico Murciano en el que este sábado se imparte un curso para formar a asistentes sexuales.

Jesús Eugenio Rodríguez, director del Instituto Sexológico Murciano en el que este sábado se imparte un curso para formar a asistentes sexuales.