Máquina de zumo del ahorra más y naranjas a granel.

Máquina de zumo del ahorra más y naranjas a granel.

Reportajes

El negociazo del zumo de naranja exprimido: cuesta 3,41€ en el súper y 42 céntimos en origen

Los agricultores intentan sobrevivir mientras las grandes superficies aprovechan el tirón de las máquinas de zumo exprimido.

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En el supermercado, en el pasillo de la fruta, una pareja, sin palabras malsonantes, discute en voz alta. Pero, aunque les pueda sorprender, no es sobre la exhumación de Franco, las próximas elecciones o la sentencia del procés. No, el motivo de disputa son las naranjas. “¿Compramos dos kilos y hacemos zumo en casa o echamos un litro de la máquina exprimidora?”. Esa es su pregunta… y la de muchos. El goteo, cualquier día, es permanente en las superficies comerciales. Jóvenes, adultos, mayores… Todos acaban picando; eligen, en su mayoría, la segunda opción. ¿La razón? Es más cómodo. Tan sencillo como eso. Sólo hay que coger la botella, ponerla debajo del grifo y echar el zumo natural. Ya está. 

El boom existe, es una realidad: el consumo de zumo exprimido ha crecido un 12% en litros y un 15% en valor en 2018, según datos de Zumex, una de las principales productoras de máquinas para los supermercados. Sin embargo, ese aumento de las ventas no ha repercutido en una mejor salud de los agricultores. “Ahora mismo lo que reina en el sector son el abandono, la incertidumbre y la preocupación. En la Comunidad Valenciana hay miles de hectáreas abandonadas, la media de edad de los que nos dedicamos a esto es de 64 años… La gente abandona porque no hay manera de ganar dinero. A corto-medio plazo el panorama es muy malo”, lamenta Jenaro Aviñó, director de AVA (Asociación Valenciana de Agricultores).

El campo, se quejan desde el sector, es deficitario. La diferencia entre los precios de origen y los de destino son abismales. Un litro exprimido en una máquina del supermercado, por ejemplo, cuesta 3,41 euros de media; dos kilos de naranja navelina (el equivalente a llevarte una botella de un litro a casa) se paga a 42 céntimos, según los últimos datos del Consulado de la Lonja de Valencia. Es decir, cuesta casi nueve veces más. “Podríamos sobrevivir con que se pagaran tan solo 10 céntimos más por kilo a los agricultores. Eso al consumidor no le supondría prácticamente nada y a nosotros nos permitiría seguir”, prosigue Jenaro.

Máquina de zumo y naranjas en la sección de fruta del supermercado.

Máquina de zumo y naranjas en la sección de fruta del supermercado.

Por eso, la pregunta es obvia: ¿cómo es posible que el aumento del consumo no repercuta en los agricultores? ¿Qué pasa entre que se recoge la naranja y se vende en el súper para que haya tanta diferencia de precio? ¿Cómo me pueden cobrar a dos euros un café en un bar cualquiera? El encarecimiento de la materia prima responde a múltiples variables: los elevados costes de producción, los intermediarios, la competencia desleal de importadores foráneos… Pero toca ir por partes. Aunque, eso sí, corresponda empezar por el final…

Dos empresas dominan el mercado de las exprimidoras

Zummo y Zumex son las dos principales empresas que fabrican las máquinas para exprimir naranjas que se instalan en los supermercados. Son las dos grandes beneficiadas de este boom, las que se reparten el mercado y las responsables, en buena medida, de que en uno de cada 10 hogares se consuma zumo recién exprimido. ¿Y también son culpables de la crisis agraria? Para nada. “Estos establecimientos han sabido darle un valor añadido a un producto que ya tenían, las naranjas. Lo que tenemos que hacer los productores es tratar de crear nuestro propio valor añadido en el origen”, explica Rubén Cohen, responsable de comunicación de la Federación de Cooperativas agroalimentarias de la Comunidad Valenciana (FECOAV).

De las dos, Zumex es la más conocida. Fabrica máquinas para Mercadona –la que puso la primera y dio pie a este boom–, Carrefour, Caprabo, Bonpreu, Más y más, Aldi… Pero su negocio va más allá: también ha instalado sus exprimidores en Estados Unidos (Whole Foods), Holanda (Albert Heijin), Alemania (Edeka) y en otros países de la Unión Europea. Su crecimiento, teniendo en cuenta que la empresa valenciana ronda la treintena, parece imparable: sólo en 2018 sus máquinas exprimieron 24 millones de litros de zumo.

Botellas para exprimir el zumo de naranja.

Botellas para exprimir el zumo de naranja.

Su competidor más directo es Zummo, que cuenta con 15.000 máquinas exprimidoras (cuestan 6.000 euros de media) en diferentes países. De entre todas estas, 2.700 están implantadas en España y repartidas en Intermarché, Consum, Lidl, Ahold, Walmart, Carrefour, Condis, Pujol o Lupa. Un negociazo que se basa tan solo en una premisa: ofrecer un producto de calidad rápido (zumo natural en apenas unos segundos). ¿Y barato? Depende. De media, un litro exprimido cuesta 3,41, dos kilos de naranjas para hacer el mismo litro en casa sale a 2,99 –aunque depende de la variedad y la época– y un litro en tetrabrick puede comprarse por hasta 70 céntimos siempre que sea de marca blanca.

Las exportaciones desiguales, parte del problema

El problema de los agricultores, por tanto, no es que no exista demanda. Al contrario, España es el quinto país europeo que más zumo consume (799 millones de litros y néctares en 2018), tan solo por detrás de Alemania (2.321), Francia (1.359), Reino Unido (1.060) y Polonia (837). ¿El problema? Muchas de esas naranjas, según denuncian desde el sector, se importan. “No hay que ser demagogos. No podemos cerrar el mercado español. Nosotros mismos exportamos a 90 países (786 millones de kilos en 2018, según el ministerio de Industria, Comercio y Turismo). Lo que tenemos que exigir es que exista reciprocidad en las condiciones en las que se importa la naranja”, explica Rubén Cohen, de la FECOAV.

Las desigualdades, en el sector, se las saben de memoria. A España llegan naranjas de Sudáfrica, de Egipto, de Marruecos, de Chile o de Argentina. “Con varias diferencias. Allí los jornales son más baratos y, por tanto, también lo son los costes de producción. ¿Qué significa esto? Que la pueden vender más barata y nos fuerzan a nosotros a hacerlo”, denuncia Juan Vicente Moros, presidente de Intercoop, plataforma que incluye a todas las cooperativas agrícolas de la provincia de Castellón. “Pero no sólo eso –prosigue. Ellos pueden utilizar también productos fitosanitarios que nosotros tenemos prohibidos”.

Máquina de exprimir zumo.

Máquina de exprimir zumo.

Problemas, problemas y problemas… “Que pueden acabar con muchos agricultores. El año pasado, por ejemplo, se quedó mucha naranja sin vender”, lamenta. Ese es el problema principal, el producto de venta. A partir de ahí, llegan los demás. El principal –intimamente relacionado con el anterior– es que los productores de naranjas y mandarinas perciben únicamente el 14% de lo que paga el consumidor en el destino, según el Observatorio de la Cadena Alimentaria de la Unió de Llauradors.

Los intermediarios se llevan un 30% de media del valor final y el otro 56% se queda en el destino. El eslabón más débil, por tanto, es el agricultor. Son los que tienen la materia prima, pero también las de perder. A esto, además, se le unen los aranceles del 25% previstos por Trump. “Sería un buen palo para nosotros”, sentencia Rubén.

Más y más problemas para un productor mermado, sin relevo generacional “y que acumula pérdidas año tras año”, lamenta Jero. Un agricultor que, desde lejos, mira el boom de los zumos de naranja y se pregunta: ¿por qué hay quien se enriquece con mis naranjas y a mí no me llega nada? Y, al mismo tiempo, un consumidor que, al ir a comprar, se pregunta: ¿cómo puede ser que me cueste nueves veces más el zumo exprimido en el súper que en origen? La respuesta es un cúmulo de todo lo anterior.