Almería

Este miércoles, Ana Julia está distinta. Ya no hay reguero de lágrimas, ni cambios extraños de actitud, ya no se seca compulsivamente las manos en el pantalón mientras declaran sus otrora amigos. Ahora, simplemente escucha. A veces incluso levanta la mirada que tiene clavada en el suelo. Es como si estuviera atascada en un trámite meramente burocrático, como en el final de Esperando a Godot: “¿Nos vamos?. Sí, vámonos. Y no se mueven”.

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Si la autora confesa del asesinato del pequeño Gabriel Cruz -que se muestra afligida cada vez que habla su entorno personal- ha logrado mantenerse impasible este miércoles es porque se ha logrado librar de una de las declaraciones que podrían arrojar más dureza hacia su persona. Esta es la de Miguel Ángel R., su primera pareja cuando llegó a Burgos y con quien se casó solo seis meses después de iniciar una relación que comenzó en 1992.

Propuesto por la acusación particular, Miguel Ángel podría haber arrojado luz sobre la etapa de Ana Julia en Burgos, cuando murió su hija Ridelca tras precipitarse por la ventana en la que vivían. Si bien el hecho se cerró como un accidente, sin una investigación demasiado profunda, todo lo que ha pasado con Gabriel ha levantado sospechas contundentes incluso entre las autoridades, pero el caso habría prescrito.

Por algún motivo que no se ha explicado, el abogado de la acusación, Francisco Torres, ha decidido prescindir de ese testimonio y la Fiscalía y la defensa se han sumado a ello. Quizás esto ha sucedido porque la magistrada, Alejandra Dodero, durante este martes abroncó a cualquiera que intentara indagar en el pasado de Ana Julia en Burgos, considerando que no era relevante para la causa por la muerte de Gabriel.

Miguel Ángel, la sacó de la prostitución

Pero a pesar de que la magistrada ha llamado a Miguel Ángel para decirle que no van a contar con su declaración, la figura de las exparejas de la autora confesa ha planeado durante todo el proceso, desde que arrancó el lunes. De las diversas parejas que ha tenido Ana Julia desde que llegó a España, tres han pasado por el juicio.

También su pasado fue interés de la investigación previa a su detención. Uno de los guardias civiles que ha declarado este miércoles ha reconocido que “se pidió un informe de inteligencia a Burgos” para recabar información de su vida y su entorno. “El entorno la consideraba fría, calculadora y materialista”, ha asegurado el agente.

Cuando Ana Julia llegó a España, comenzó a trabajar en el club de alterne Las Malvinas, en la provincia de Burgos. Ahí, conoció a Miguel Ángel, que ejercía de camionero, y la sacó de ese mundo. Ambos se casaron en 1993, obtuvo los papeles y, en 1995, consiguieron traerse de República Dominicana a Ridelca, la hija de Ana Julia.

Ana Julia trabajó como carnicera en Burgos. E.E.

En las declaraciones de las autoridades también se habla de otra pareja que Ana Julia tuvo en Burgos, Javier. 16 años mayor que ella, el hombre tenía problemas de alcoholismo y acabó falleciendo de cáncer. “Los hijos de esta persona nos comentaron que tras el fallecimiento de quedó con efectos y joyas”, ha asegurado un Guardia Civil. “Desde sus distintos entornos, todos nos decían que había estado con sus parejas por dinero. Y la hija del hombre con alcoholismo nos dijo que ella le incentivaba a beber”, ha añadido.

Sergio, al que quiso inculpar

Sin duda, uno de los nombres que más se está repitiendo en este juicio, junto al de la propia Ana Julia, por supuesto, es el de Sergio. Todos los indicios y pruebas que se están aportando indican que Ana Julia intentó responsabilizar a Sergio de la desaparición de Gabriel y sembrar dudas en torno a él.

Ambos se conocieron en la provincia burgalesa e iniciaron su relación. Juntos, decidieron hacer borrón y cuenta nueva y empezar una vida en Las Negras, en Almería. Él, carpintero de profesión, y ella, en aquel entonces camarera, estuvieron un total de tres años juntos y se casaron en octubre de 2015. Pero la relación acabó mal. “En el momento de la desaparición de Gabriel ya no teníamos ningún tipo de relación, había habido problemas, de índole económica, y cortamos del todo”, ha declarado el propio Sergio este martes en el juicio.

Según se ha recabado en el juicio, entre testigos y autoridades, los días en los que se estuvo buscando al pequeño Gabriel, Ana Julia se centró en intentar que las sospechas recayeran sobre Sergio. Dijo de él que tenía una furgoneta blanca -un vehículo que en un primer momento se pensó que podría estar implicado-, dijo que odiaba a los niños y que habían acabado muy mal. “Estuvo sembrando dudas sobre ese señor”, ha declarado un Guardia Civil. “Parecía que tenía la intención de centrar la investigación sobre esta persona”, ha añadido.

Sergio, al que Ana Julia intentó inculpar. E.E.

Uno de los episodios en los que Sergio empezó a notar que algo iba raro, se lo trasladó este martes a la Fiscalía. “Un día de la búsqueda se acercaron por mi casa. Fue muy extraño. Ella actuó como si no me conociera y, aunque le gustan los animales, mi perra se acercó a ella y tampoco le hizo mucho caso”, ha relatado Sergio. “Cuando hicieron el amago de irse, Ana Julia se acercó a Ángel, le dijo algo al oído y Ángel vino y me preguntó si esa furgoneta era mía. Ahí vi que algo raro estaba pasando”, ha añadido.

Uno de los puntos clave de la investigación también tocó a Sergio. El sábado 3 de marzo de 2018 se encontró la camiseta de Gabriel. En el juicio, Ana Julia dice que la puso ahí para que la pillaran a ella, algo que contradice otras declaraciones que había hecho anteriormente. A pesar de ello, tanto Fiscalía como acusación y las autoridades no paran de mirar al hecho de que Ana Julia dejó la camiseta al lado de la casa de Sergio.

También ha hablado sobre Sergio, Judit, la hija de Ana Julia, que ha declarado este martes. Ella ha asegurado que su madre le insistió en hablar mal de su exmarido. ¿Su madre le dijo que sospechaba de esta persona y le dijo ‘dile al psicólogo lo que piensas de Sergio’ y le había dicho que Sergio es un hijo de puta?, le ha preguntado la fiscal. “Sí, y me sentí utilizada”, ha respondido Judit.

Ángel, el padre del niño

La última pareja de Ana Julia es la más afectada de todo esto: Ángel Cruz, el padre de Gabriel. Ambos se conocieron en la Nochevieja de 2016, en el bar en el que ella trabajaba y comenzaron una relación. Tan solo una semana después de conocerse, Ángel le presentó a Gabriel, y en septiembre de 2017 se fueron a vivir juntos.

De las declaraciones de Ángel Cruz, que tuvieron lugar este martes, poco se sabe, ya que se produjeron a puerta cerrada. Pero lo que han dejado entrever los testigos y autoridades aporta varias claves sobre la relación que Ana Julia y él tuvieron esos días de búsqueda.

Patricia Ramírez, la madre de Gabriel Cruz, a su llegada a la Audiencia Provincial de Almería este martes. Ricardo García (EFE)

Lo más llamativo es que Ana Julia ejercía siempre de portavoz de Ángel, llegando a hablar por él con las autoridades. Un ejemplo de ello es cuando llevó a la UCO a la finca de Rodalquilar, propiedad de Ángel y que ella, por ley, no tiene derecho a llevar a nadie. Ana Julia siempre intervenía en nombre de Ángel alegando que él se encontraba demasiado afectado. También le hizo sospechar de Sergio constantemente y, según el propio Ángel aseguró, le estaba siempre dando medicinas.

La que sí se sabe qué dijo ha sido Patricia Ramírez. Este martes, según ha adelantado EL ESPAÑOL, ha declarado sin el biombo que la separara de la mujer que mató a su hijo y, mirándola a los ojos, le ha dicho: “Eres rematadamente mala”.