Carlos Alsina, en su programa 'Más de uno', en Onda Cero.

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Reportajes

El monólogo de Alsina tras la muerte de Ochoa: por qué los medios rehúyen de la palabra "suicidio"

"Sé que los medios rehuimos (en este y en otros casos) de hablar de la posibilidad de un suicidio", ha comentado en su programa de radio.

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Tras la muerte de Blanca Fernández Ochoa, Carlos Alsina, a través de su programa de radio 'Más de uno' y su monólogo inicial, ha comentado cómo se lleva estigmatizando en los medios de comunicación, desde hace años, la palabra "suicidio". "Sí sé que los medios rehuimos (en este y en otros casos) hablar abiertamente de la posibilidad de un suicidio creo que por estas dos razones: lo primero es que hay una tradición y, además, creemos que estamos manchando de alguna manera su memoria", ha expuesto el periodista. "De la altura deportiva de Blanca, de la popularidad de la familia Fernández Ochoa, del afecto que por ella sienten en Cercedilla o en tantos otros sitios hemos tenido prueba sobrada, y merecida, todo estos días", concluye.

El cuerpo de la exdeportista, Blanca Fernández Ochoa, fue encontrado ayer en la zona de La Peñota. La mujer llevaba desaparecida desde el pasado día 23 de agosto, cuando salió de casa de su hermana. Comentó a sus familiares que iba a hacer senderismo al norte y no supieron más de ella. Su hija Olivia denunció su desaparición el jueves 29 y ese mismo sábado se hizo pública la denuncia. Días más tarde encontraron el coche de Fernández Ochoa en Las Dehesas de Cercedilla

En las batidas, se produjo un gran despliegue de medios y participaron más de mil voluntarios, que se trasladaron a esta zona de la sierra madrileña. El pasado 4 de agosto, a última hora de la mañana, un agente fuera de servicio y su perro dieron la voz de alarma. Habían encontrado el cadáver de una mujer. Tras esto, algunos familiares de Blanca, como su hermana Lola, subieron a identificar el cadáver hasta La Peñota. El cuerpo de la mujer ha sido trasladado al anatómico forense, donde se le realizará la autopsia. 

El monólogo, transcrito

Cuál fue la causa de la muerte de Blanca Fernández Ochoa y cómo se produjo el fallecimiento es una información que requiere el juez para decidir si tiene sentido, o no, que la investigación judicial siga adelante. Si del examen médico se concluye que no hay indicio alguno de que en la muerte de Blanca participara ninguna otra persona, el asunto quedará cerrado.

Mientras no se conozca esa información, por qué y cómo murió, todo lo que cabe es recordar -como estamos haciendo los medios- quién fue, y qué representó, esta mujer y respetar el duelo de una familia que, después de once días sumida en ese trance asfixiante que es no saber dónde está -ni cómo está- una de sus integrantes, ha de pasar ahora por este otro trance, el pesar, la incredulidad, el vacío. El desconsuelo de tener que asumir que nada puede hacerse porque esa persona ya no está. Ya no volverá a estar.

Sólo quisiera mencionar una cosa hoy, que quizá podamos retomar los próximos días en función de lo que los forenses establezcan. Hay un medio, El Independiente, que viene informando desde la tarde de ayer de que la hipótesis principal de los investigadores es que Blanca Fernández Ochoa se suicidó. Es la primera vez, creo, que esta mañana pronuncio esta palabra. Suicidio. Nacho Abad, el periodista que adelantó ayer en Antena3 la noticia del hallazgo del cadáver, le contó anoche a Vicente Vallés que no hay signos que inviten a pensar que se produjo un accidente o que Blanca murió de manera violenta. La muerte no fue violenta ni voluntaria ni involuntariamente. Lo que Nacho entiendo que estaba diciendo, sin terminar de decir, es lo mismo que cuenta El Independiente.

No es un hecho confirmado; sí es la principal de las hipótesis. Y la única que a los medios nos produce reparo llamar por su nombre. Esta palabra que a todos nos estremece: suicidio. Lo voy a repetir: no se sabe si Blanca Fernández Ochoa se suicidó. Puede fallarte el corazón en un sendero del monte y morir sin violencia alguna. Pero sí sé que los medios rehuimos (en este y en otros casos) hablar abiertamente de la posibilidad de un suicidio creo que por estas dos razones:

• Hay una tradición -cada vez más discutida- que dice que si los medios hablamos de los suicidios, éstos aumentan. Digo 'cada vez más discutida' porque hay una corriente que sostiene lo contrario: que el silenciar estas muertes ha contribuido a convertirlo en un tabú y a impedir que la sociedad lo perciba como lo que es, una causa de muerte extendidísima -diez personas en España cada día- que debería estar presente en el debate público para encontrar la manera de paliarla.

• Y la segunda razón es que sentimos que al decir que una persona se suicidó estamos manchando de alguna manera su memoria y dañando a su familia. Como si fuera una muerte que habla mal de quien la ha sufrido y de su entorno. El estigma del suicidio. Probablemente lo primero que tenemos que cambiar es eso -el reproche que tenemos interiorizado, incluso la vergüenza injustificada- para poder saber más, entender mejor, enfocar mejor, un asunto dramáticamente humano.

Ésta es la reflexión que hoy quería compartir.

De la altura deportiva de Blanca, de la popularidad de la familia Fernández Ochoa, del afecto que por ella sienten en Cercedilla o en tantos otros sitios hemos tenido prueba sobrada, y merecida, todo estos días.