El 6 de julio del año 2013, unos minutos antes del lanzamiento del chupinazo, una gigantesca ikurriña quedó desplegada de un cable gigantesco a lo ancho de la plaza del Ayuntamiento de Pamplona, tapando la fachada del consistorio. En el balcón principal estaban los representes de la ONCE, que los encargados de prender el cohete, y el alcalde, Enrique Maya, de UPN. Era su tercer pistoletazo de salida a las fiestas y el comienzo de su tercer año como alcalde primerizo de la ciudad. Pronto se volvió hacia los ediles municipales de Bildu. Estaban entre bastidores, en los salones interiores, y aunque ellos no habían tenido nada que ver con los hechos recibían los reproches del equipo de gobierno. 

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La bandera caía extendida hacia el suelo, donde la multitud congregada como cada año aguardaba al inicio de las fiestas. Unos desconocidos habían logrado colocar un cable uniendo dos balcones, en transversal, uno a cada extremo de la plaza, para así descolgar la bandera en el momento apropiado. No se produjeron detenciones, pero sí surgieron los silbidos del respetable a lo largo de los 15 minutos que duró el incidente. La muchedumbre no quería retrasos en el inicio de la semana de festejos. 

Este es uno de los múltiples incidentes que en los últimos años han surgido en torno a la bandera del País Vasco en Pamplona durante las fiestas grandes de la ciudad. Tras cuatro años de gobierno de Bildu de la mano de Joseba Asiron, Enrique Maya ha logrado recuperar el sillón municipal y el bastón de mando. Y ha prometido erradicar del lanzamiento del chupinazo la bandera que en los últimos años ha estado en el centro de la polémica. 

Enrique Maya quedó perplejo en aquel entonces ante lo ocurrido. No sería la última vez. Perdió la alcaldía en el año 2015. Ese mismo año, también durante el chupinazo, apareció un nuevo mástil en el consistorio. Y en él la bandera roja, verde y blanca ondeando durante la apertura de San Fermín. Volvió a suceder en el año 2017. La justicia no tardó en actuar. Dos sentencias de los últimos años desautorizaron al mandatario de Bildu, condenándole a pagar 8.000 euros por colocar la bandera.

El año pasado, Asiron decidió colocar tan solo un mástil vacío. Dijo que así quedarían representadas las identidades que "todavía hoy no pueden verse reconocidas en el Ayuntamiento". "Ikurriña siempre ha habido y siempre habrá -prosiguió-, desde chiquitín siempre he conocido la ikurriña de una manera u otra, el problema es si la ikurriña ondeará del mástil o si va a ser perseguida a porrazos por la plaza".

Joseba Asirón habla con parte de su gobierno municipal durante su etapa como alcalde.

-Entonces, ¿qué va a pasar ahora?

-Confío en que lo entiendan la mayoría de los ciudadanos. Es una decisión de seguridad. Lo que pido es que se dejen de politizar nada y que se disfrute de la fiesta. Se actuará igual con la ikurriña y con el resto de las banderas.

Una de sus primeras medidas tiene que ver precisamente con esto. El nuevo regidor quiere que la ikurriña no vuelva a ser protagonista en el inicio de las fiestas. Por eso, dice que se ha prohibido la entrada a la plaza del consistorio de "banderas o telas de gran tamaño" durante el chupinazo. "Siempre es el momento crítico en cuanto a prevención de problemas de seguridad", dice el alcalde, en conversación con EL ESPAÑOL.

Arquitecto, gestor, independiente

Dicen algunos colaboradores de su círculo más cercano que en Pamplona se le ha votado, entre otras cosas, para esto. Para erradicar del consistorio la "politización" de una fiesta tan crucial para la ciudad, a todos los niveles. Hablan de él como un buen gestor. Maya llegó en 2011, apadrinado por Yolanda Barcina, como un nombre independiente en las listas de Unión del Pueblo Navarro para hacerse con el ayuntamiento de Pamplona. 

Maya es arquitecto, y desde mediados de los 80 ha estado vinculado a cargos públicos relacionados con su profesión: arquitecto municipal del ayuntamiento de Tafalla, arquitecto municipal en el Ayuntamiento de Pamplona, director del área de Urbanismo y Vivienda del Ayuntamiento de Pamplona, gerente de urbanismo... A la vez, su actividad como profesor universitario.

En 2011, sin estar afiliado a ningún partido político, UPN le designó como candidato para luchar por la alcaldía. Logró 11 ediles. Le valió con el apoyo del PP y la abstención del PSN-PSOE. Algo similar a lo que ha ocurrido ahora, solo que en esta ocasión, el nuevo regidor ha sido aupado bajo las siglas de la coalición Navarra Suma. 

Una ciudad polarizada

Imagen de uno de los tradicionales encierros.

Pamplona es (como Navarra) un emplazamiento históricamente polarizado. Por motivos sociológicos, antropológicos, históricos y políticos. Y eso marca mucho la identidad de la ciudad. Es, dice Maya, una ciudad "objeto de anhelo por parte de los independentistas vascos", pero donde también una buena parte de su población exige una educación plural tanto en la lengua como en la cultura vasca.

No en vano, existen diversas ikastolas de enorme prestigio. Incluso una federación que agrupa y representa este tipo de escuelas en toda la comunidad. Esa polarización se advierte durante los festejos en cuanto a las reivindicaciones políticas que se producen de uno y otro signo. 

Pese a la prohibición del consistorio, hay una marcha ya convocada para sortear la prohibición. La propuesta del nuevo regidor no ha sido bien recibida en diversos sectores. Por ello, los grupos cercanos a la izquierda abertzale están divulgando la convocatoria de un pasacalles por el casco antiguo hacia la plaza del Ayuntamiento. Fuentes cercanas al consistorio sugieren que el recorrido es posible que lo realicen descendiendo por la calle Chapitela y luego bajando por Mercaderes. 

Por otro lado, la protección contra las agresiones sexuales seguirá siendo capital como lo ha venido siendo en los últimos años. "Pamplona es una ciudad donde se pasa muy bien, pero el que hace algo que no debe hacerlo, lo paga. Para detener a los de La Manada, y ponerlos a disposición judicial, las policías de la ciudad tuvieron un papel estelar". Este año, para ello, hay 400 agentes municipales, toda la plantilla, en constante alerta.