El Instituto Bruguers de Gavà (Barcelona) tiene un patio cuya valla limita con un descampado. El lunes 29 por la mañana, varios chicos estaban jugando a fútbol en el recreo. El balón se escapó hacia la valla. Uno de ellos fue a buscarlo y vio a través de la reja, entre matorrales, a alguien tumbado. El chico le llamó la atención porque creía que era alguien durmiendo. La persona que yacía no contestó. Luego se sumaron más chicos, que también intentaron que esa persona respondiera. Al final, hasta le tiraron la pelota. Se dieron cuenta entonces de que esa persona estaba muerta. 

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Gavà sigue conmocionada por la muerte de T., el chico de 17 años cuyo cadáver apareció muerto la mañana del lunes al lado de un colegio que no era el suyo. El chico estudiaba unos 500 metros por debajo de lugar en el que encontraron su cuerpo sin vida, con al menos una herida de arma blanca en el tórax. ¿Un asesinato? Por sorprendente que parezca, los Mossos de momento descartan esa hipótesis.

Un crack del baloncesto

T. nació en Etiopía, pero fue adoptado con 3 años por dos de los profesores del colegio Sagrada Familia de Gavà. Allí estudiaba. Carismático, muy querido por sus compañeros, amante del rap y el techno y un portento físico. Practicaba el atletismo y el baloncesto, disciplina en la que destacaba. Jugó en el Gavá, en el Castelldefels y soñaba con llegar a la NBA.

"T. era un tío de puta madre, siempre lo veías feliz", cuentan, todavía en shock, dos de sus compañeros de instituto. Todavía no saben qué ha sucedido. "Si supiera más te lo diría, porque yo soy el primero que quiere enterarse de qué ha pasado. Y por lo que dicen, es todo muy extraño". Y tan extraño.

¿Asesinato descartado?

Los alumnos del Bruguers que descubrieron su cuerpo inerte dieron la voz de alarma. Acudieron los Mossos d'Esquadra, que certificaron el hallazgo del cadáver de un varón de 17 años. La muerte había sido causada, aparentemente, por heridas de arma blanca en el pecho. Sin embargo, desde el gabinete de comunicación de la policía autonómica descartaban, a priori, "indicios de criminalidad en el caso". 

Eso significa que, a espera de lo que determine la autopsia, rechazan la hipótesis de que T. fuese asesinado. Algo aparentemente incompatible con encontrar la muerte de una puñalada en un descampado. Nada sugiere, a simple vista, que se trate de un suicidio. Tampoco lo creen sus compañeros, que destacan lo alegre de su carácter. 

Tegue también ticaba la guitarra y era aficionado al rap y al techno

T. salió esa mañana en dirección al instituto. De hecho, llevaba la mochila para ir al colegio. No hubo una desaparición previa ni nada por el estilo. Vive y estudia en Gavà. Pero algo sucedió al pasar por ese pequeño descampado que hay frente la piscina municipal. Un parterre lleno de matorrales escondido en lo alto de unas largas escaleras. "Aquí viene mucha gente a drogarse, a fumar porros y a pincharse. Mira los 'plastiquitos' por el suelo", cuentan tres chicas del barrio, señalando envoltorios de jeringuillas entre la maleza.

Sin datos ni detenciones

De momento, nadie sabe nada. Será la autopsia la que determine la causa de la muerte. Eso que hace que por el barrio circulen todo tipo de versiones. Que si tenía una puñalada, que si tenía 4. Los vecinos creen que "al pasar por ahí para ir al colegio se cruzaría con quien no debía, le querría robar o lo que fuera...". Todo conjeturas y especulaciones. 

En el colegio Sagrada Familia no quisieron hacer declaraciones y en Gavà la gente sigue pidiendo explicaciones. Porque sea como fuere, hay una persona fallecida y no se han practicado detenciones. Los Mossos d'Esquadra adelantaron que podría haber resultados de la autopsia en las próximas horas. Serán necesarios para esclarecer la extraña muerte de un menor de edad, apuñalado en un descampado pero, según los Mossos, sin indicios de que lo hayan asesinado.