David Guerrero Guevara, el niño pintor prodigio de Málaga, desapareció el 6 de abril de 1987. Se esfumó sin que nadie lo viera. La tierra se lo tragó. Desapareció y, desde entonces, no se ha sabido nada de él. Pistas inconclusas, llamadas que no dirigían a ningún lugar… Mucho rumor, pero ninguna certeza. Hasta ahora, cuando la familia del pequeño –según Espejo Público–  ha recibido un mensaje anónimo que reabre el caso. En dicho texto se da un nombre, el de Gervasio, que podría ser clave para dar con el paradero del joven. La esperanza, mandada al traste hace unos años, se reaviva. “¿Y si alguien sabe dónde está?". Eso es lo que todos se preguntan, irremediablemente, esta semana. 

En el mensaje se apunta directamente a la Peña ‘El Cenachero’, donde él acudía a pintar. “Los culpables están allí (…) en la Calle Granada se esconde la verdad”, avanza. El anónimo le pide a la familia que sigan esos pasos, que fijen su mirada allí porque es donde se gestó todo, que si tienen miedo contraten a un detective privado, pero que lo intenten. “Fue planeado, Antonia. Lo estaban esperando y él los conocía”, prosigue. Y menciona un nombre: Gervasio. Él tendría la clave. Sabría qué pasó, cómo ocurrió y se duda sobre si fue el culpable. 

Mensaje anónimo llegado a la familia.

Jorge, su hermano, tras recibir el mensaje, empezó a investigar con el periodista Daniel Carretero. Ambos certificaron la existencia de Gervasio. Ahora, trata de ponerse en contacto con él en busca de la verdad. “No quiero encontrar al malo de la película. Judicialmente, el caso está prescrito”, ha reconocido en declaraciones a Espejo Público. Pero quiere saber qué pasó, por qué su hermano, hace 32 años, desapareció sin que se haya conocido nada de su paradero desde entonces.

 

La resolución del caso sentaría un precedente. Por primera vez, 32 años después, se esclarecería todo. David Guerrero Guevara salió, como cada día, de su casa de Málaga el 6 de abril de 1987. Por la mañana, había ido a la escuela y, después de comer, se había tomado un yogur. Por la tarde, inició de nuevo su rutina. Iba camino de ‘El Cenachero’, donde recibía clases de arte y dibujaba, donde todos lo querían. Antes, eso sí, tenía pensado pasar por una exposición donde habían colgado un cuadro suyo –estaba considerado un niño prodigio–. Esa pintura estaba en La Maison y estaba encuadrada dentro de una muestra de Semana Santa. Él hizo una copia del Cristo de la Buena Muerte. 

Portada de El Caso con la publicación de la desaparición del niño.

Eso fue lo último que se supo de él. Su padre, encargado de ir a recogerlo, no lo encontró a las 21:00 horas, cuando solían encontrarse tras las clases. Aquella tarde, nadie le había visto. Ni el conserje ni los profesores ni los dueños de la galería donde se exponía su cuadro -revalorizado desde aquel momento-. Comenzó la búsqueda. No dio resultado. Décadas más tarde, su madre pidió que le dieran por fallecido a raíz de la muerte de su esposo y a efectos de herencia. Habían perdido la esperanza. 

La familia del 'niño pintor' de Málaga solicita legalmente su muerte tras 29 años desaparecido

Hasta ahora, cuando se ha vuelto a hablar de él. Vuelve a estar en boga de todos. Se podría saber qué ocurrió verdaderamente aquel día en que la tierra se tragó al niño prodigio malagueño. Su pista, según la investigación policial, se perdió a 250 metros de su casa, en la parada del autobús. Después, nada… 

Pero el nombre de Gervasio, desde la recepción del mensaje, no deja de resonar en la mente de su hermano. Esa persona, la nombrada, estaba cerca del sitio donde se encontraba David. Es más, seis personas han certificado que Gervasio existe y que pertenecía a la Peña ‘El Cenachero’. Ahí podría estar la clave de todo. Quizás, la resolución del caso 32 años después...