"Lo del indulto está bien pero lo que quiero es que trabajen para al eutanasia. Mi mujer ya ha fallecido y ya está hecho. A estas personas hay que atenderlas y sólo se puede con la eutanasia". Ángel Hernández, marido de María José, mujer a la que ayudó a morir tras sufrir una enfermedad degenerativa, se ha mostrado claro este viernes, horas después de ser puesto en libertad.

Hernández ha querido desligarse del debate político: "La campaña electoral me la trae al pairo". Ha afirmado, por otra parte, que es un tema que ha de tratarse: "En la Mesa del Congreso ha estado obstruido 19 veces que ha querido debatirse y PP y Cs no lo han permitido".

Por eso ha pedido "la eutanasia se regule", ya que "a nadie se la van a aplicar si no quieren". "Los cuidados paliativos están ya pero hay gente que quiere morir. ¿Qué hacemos con ellos?", ha añadido. Según Hernández "en este país la mayoría de los votantes de varios partidos quieren" la eutanasia. "Es suficiente para que (los políticos) lo tengan en cuenta y se pongan las pilas", afirma.

El marido de María José ha aseverado que ella "era una secretaria judicial" y que "sabía" lo que le "podía ocurrir". "Tenía pánico de lo que me podía pasar", ha dicho.

Ángel ha contado cómo han sido sus últimas horas, en las que ha estado "tranquilo porque llevaba 48 horas sin dormir así que me quedé sopa". "Lo de los calabozos ha sido bastante fuerte. Pocos metros durante horas y horas sin poder realizar el duelo a mi mujer", ha explicado.

Hernández ha contado que María José "llevaba muchos días pidiéndolo" porque "la morfina no le servía". "Estaba muy dolorido porque era una situación realmente peliaguda. El hecho de ser yo el que dejara ese momento de sufrimiento, de ayudarla al suicidio...", ha relatado.

Ha explicado también por qué decidió grabar el momento: "Hace 3 o 4 meses le pedí que si quería que yo se lo hiciese me lo tenía que pedir para que no fuese una cosa inducida. Por eso lo fui grabando, para que quedase constancia de que me lo pedía". "La gente que se suicida la prueba que tiene es su palabra y la gente no se lo cree. Y yo dije 'os lo vais a creer'", cuenta Hernández.

Preguntado por qué no lo hizo ella antes, ha explicado que "se complicó porque ella podía haberlo hecho hace varios años", pero que él empezó "a estar fastidiado por una hernia y ella decidió esperar" a que él solucionara su problema: "Quería verme bien. Se quedó sin manos y yo tuve que ofrecerle mis manos".

"Estoy muy afectado pero estoy no sé si contento, alegre o satisfecho por lo que ha sucedido. Ha dejado de sufrir, es muy importante para mí", ha añadido.

"Gracias a las personas que están defendiendo la eutanasia", ha concluido. "Les pido que sigan".