“La Cruzada que España sostuvo durante tres años en defensa de Dios y de la Patria”. Esto es lo que el dictador Francisco Franco quería conmemorar cuando otorgó, el 18 de julio de 1948, sus primeros títulos nobiliarios. Fueron tres ducados a título póstumo y un condado. Una larga y solemne ceremonia para que Franco reafirmara su autoridad ante un país con una guerra civil aún en la memoria.

Cuando se hizo con el poder, el dictador no tenía competencia para intervenir en la nobleza española. Con la quinta de sus Leyes Fundamentales se atribuyó la facultad de conceder, rehabilitar y transmitir títulos nobiliarios a quien desease.

A Franco le interesaba tener a sus amigos contentos, y otorgarles una distinción que les catapultara a la alta sociedad era una buena estrategia. Así lo hizo hasta 1974, pero una década más tarde se suprimió el último privilegio del que gozaban los Grandes de España: el derecho a pasaporte diplomático. 

Hasta entonces, el dictador creó un total de 36 títulos nobiliarios, que concedió principalmente a empresarios, políticos y militares. También hubo algunos científicos y hasta un clérigo italiano. Pero ahora, 44 años después del último nombramiento, la ‘Nobleza de Franco’ está en peligro.

El Gobierno de Pedro Sánchez está estudiando “reformar la legislación vigente” sobre títulos nobiliarios para eliminar los que otorgó el dictador. Así lo anunció el Ejecutivo este miércoles en una respuesta escrita a la petición del diputado de En Comú Podem Jaume Moya. ¿El objetivo? “Sanear” la aristocracia española.

Franco (segundo por la izquierda) junto a Queipo de Llanos (tercero) y Dávila (cuarto), dos de sus nobles. EFE

En caso de que la propuesta salga adelante, las personas que han heredado estas distinciones se verán despojadas de ellas. Pero, ¿quiénes son estos nobles en apuros?

Los militares de la victoria

Francisco Franco concedió títulos nobiliarios a los altos mandos del ejército del “bando nacional” como reconocimiento de sus hazañas durante la guerra civil española. Suman un total de 17.

Entre ellos se encuentran apellidos muy conocidos en el mundo de la comunicación, como el segundo Marqués de San Leonardo de Yagüe, Juan Yagüe y Martínez del Campo, cuya hermana, María Eugenia Yagüe y Martínez del Campo, ha intervenido en varias tertulias televisivas en representación de la fundación que lleva su nombre; o el tercer Marqués de Suanzes, Juan Antonio Suanzes y de Abrisqueta, director de publicidad de Prisa Revistas.

Juan Yagüe Martínez del Campo, segundo Marqués de San Leonardo Yagüe E.E.

Varios de estos descendientes de militares ya han tenido problemas con la Memoria Histórica. José Luis Moscardó y Morales-Vara del Rey -tercer Conde del Alcázar de Toledo- escribió una carta abierta a la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, titulada “Silenciar a los héroes” en la que criticaba que el Pleno del Ayuntamiento privara del título de Hijo Predilecto a su antecesor.

Por otro lado, el tercer Duque de Mola, Emilio Mola y Pérez de Laborda, tardó tres años en suceder a su padre en el título por tener las “tramitaciones congeladas” mientras estaba en el poder el expresidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero.

Luis Carrero-Blanco y Pichot, segundo Duque de Carrero Blanco, es el personaje más emblemático de esta categoría; aunque el tercer Marqués de Vigón, Juan Ramón Vigón García, amenaza con hacerle sombra. Este último es hijo de María Concepción García Llorente, que murió en el atentado terrorista a manos de la banda ETA del hotel Corona de Aragón, en Zaragoza.

Luis Carrero-Blanco y Pichot, segundo Duque de Carrero Blanco E.E.

Pero el más polémico de todos ha sido el tercer Marqués de Queipo de Llano, Gonzalo Queipo de Llano y Mancos. Este aristócrata dirige, junto a otros familiares, la Fundación Proinfancia Gonzalo Queipo de Llano. En 2016, esta sociedad exigió un aumento de las rentas que recibía de los ocho agricultores que trabajan sus tierras para poder cumplir con su objetivo de “atender a la infancia desvalida”. Según miembros de la familia, estos terrenos fueron un regalo del pueblo sevillano por “salvarles de caer bajo el dominio rojo”, en referencia al bando republicano.

Como contrapunto, el más solidario es el tercer Marqués de Somosierra, Francisco García-Escámez Pablos. Los García-Escámez tienen raíces humildes y no las han olvidado. Actualmente, la Fundación Marqués de Somosierra otorga premios y becas de estudios a los mejores alumnos de los colegios públicos García-Escámez y Tagoror, en Santa Cruz de Tenerife.

Otros descendientes de nobles militares son: Ramón Ignacio Dávila Casas (tercer Marqués de Dávila), María José García-Morato y Gálvez (segunda Condesa del Jarama), Francisco Moreno de Alborán y Vierna (tercer Marqués de Alborán), María Luisa Saliquet Balbás (segunda Marquesa de Saliquet), José Enrique Varela y Urquijo (tercer Marqués de Varela de San Fernando), Pascual Cervera y Burgos (cuarto Marqués de Casa Cervera), Alfredo Kindelán y Camp (tercer Marqués de Kindelán), Francisco José Martín-Moreno Carnero (tercer Conde de Martín-Moreno) e Isabel Jaraiz García-Pallasar (tercera Condesa de Pallasar).

Derecha: José Enrique Varela y Urquijo, tercer Marqués de Varela de San Fernando, es hermano de pleno derecho de la Cofradía de la Soledad de Cádiz.

La jet-set falangista y otros políticos

Si llegar al poder es complicado, mantenerse en la cima lo es aún más. Franco lo sabía y por eso elevó a la categoría de nobles a nueve políticos a los que debía mantener contentos en todo momento.

Algunos eran falangistas, pero otros fueron personajes cercanos a su propio equipo de Gobierno. Es el caso de la tercera Baronesa de Camporredondo, María Josefa de Larruca y Samaniego, ahora viuda del que fue ministro de Trabajo desde 1941 hasta 1957, José Antonio Girón de Velasco. Otros herederos también han continuado con la carrera política de sus predecesores. Joaquín Bau Miquel, tercer Conde de Bau, ha sido el Gerente de Infraestructuras y Equipamientos del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte durante más de 18 años.

Entre estos políticos se encuentran dos de los apellidos más famosos de la Dictadura: Primo de Rivera y Calvo Sotelo, ambos condecorados a título póstumo. La familia del militar y dictador jerezano acumula dos distinciones otorgadas a dos de sus miembros. La más importante es la que ostenta Miguel Primo de Rivera y Urquijo, tercer Duque de Primo de Rivera y alcalde de Jerez de la Frontera en la etapa franquista. Junto a él está el presidente de la empresa textil Gocco SA, Pelayo Primo de Rivera y Oriol, que es también el segundo Conde del Castillo de la Mota.

Pelayo Primo de Rivera y Oriol, segundo Conde del Castillo de la Mota EFE

El heredero del líder conservador ha sido su nieto, José Calvo Sotelo y Orly de Labry, tercer Duque de Calvo Sotelo. Su nombre apareció el año pasado en todos los medios de comunicación cuando demandó al Ayuntamiento de Alicante por aplicar la Ley de Memoria Histórica a una plaza con el nombre de su abuelo.

Otros hijos y nietos de los políticos a los que Franco condecoró son: María de las Mercedes Redondo y Sanz Bachiller (segunda Condesa de Labajos), Víctor Pradera Gómez (tercer Conde de Pradera), Joaquín Benjumea Alarcón (cuarto Conde de Benjumea) y Francisco Javier Bermejillo Jentoft (cuarto Marqués de Bilbao Eguía).

La cúpula del mundo académico

Franco también utilizó los títulos nobiliarios como reconocimiento a la excelencia de los intelectuales de la época. Entre ellos había inventores, como Juan de la Cierva y Codorniú, primer Conde de la Cierva y cuyo título está vacante tras el fallecimiento de su hijo. Su primogénito y, por tanto, candidato a tercer Conde de la Cierva es Jaime de la Cierva Alvar.

El área de la Medicina fue la más valorada por el dictador, a pesar de que “los científicos no se hacen millonarios”. Son palabras de la segunda Marquesa de Ramón y Cajal, María Ramón y Cajal Conejero para el periódico El Mundo. Unos reputados oftalmólogos catalanes también se hicieron con un título: el Condado de Arruga. Sin embargo, el que debería ser el tercer Conde de Arruga, Jorge Arruga Ginebreda, no ha iniciado los trámites de la sucesión.

Ramiro de Maeztu y Manso de Zúñiga, tercer Conde de Maeztu E.E.

Muchos de los herederos de estos académicos han continuado la estela de sus predecesores y se han convertido en importantes personalidades del mundo de la cultura. Es el caso del tercer Conde de Maeztu, Ramiro de Maeztu y Manso de Zúñiga. Este noble es director de doblaje, traductor y adaptador de diálogos. Además, desempeña labores de docencia en la Escuela de Cinematografía de la Comunidad de Madrid (ECAM) y en el Centro de Formación del Instituto Oficial de Radio y Televisión de RTVE.

Otro de estos intelectuales fue un Premio Nacional de Ingeniería Civil en 2007: el segundo Marqués de Torroja, José Antonio Torroja Cabanillas.

Los nobles empresarios del Régimen

Muchas familias españolas quisieron hacer caja durante el régimen franquista, y el dictador supo tenerlos de su parte. Esto fue posible gracias a los privilegios jurídicos y económicos que acarreaban las distinciones que Franco otorgó a los cinco patronos más importantes del momento.

Jose María Arias Mosquera, tercer Conde de Fenosa EFE

El nombre más polémico es el de José María Arias Mosquera, tercer Conde de Fenosa, que fue obligado a dimitir de su puesto como presidente del Consejo Social de la Universidad de Santiago. El motivo fue que la pensión que tenía como expresidente del Banco Popular contrastaba “de un modo exagerado con la condición material del resto de la comunidad educativa”, según un comunicado.

Pero para apellidos mediáticos, el de Santiago de Ybarra y Churruca, tercer Conde de El Abra. Este miembro de la Real Maestranza de la Caballería de Zaragoza y presidente de honor del grupo Vocento -propietario de ABC- es hermano del expresidente del BBVA Emilio Ybarra. El banquero ha sido condenado por delito fiscal y apropiación indebida en la Operación Alico. Sin embargo, en 2016 la Sala Segunda del Tribunal Supremo dictó sentencia por la que se casó y anuló la dictada por la Audiencia Nacional: se acordó la libre absolución. 

Santiago de Ybarra y Churruca, tercer Conde de El Abra EFE

Los otros dos sucesores de los favoritos de Franco son: María Victoria de Aznar y Arteche (cuarta condesa de Arteche) y Patricio Echeverría y Ezcurdia (tercer Conde de Echeverría de Legazpia).

El clérigo marqués

Aunque el más curioso de estos títulos nobiliarios franquistas fue el Marquesado de Santa María de la Almudena. Franco se lo concedió al representante de la Santa Sede en España entre 1921 y 1936, Juan Bautista Tedeschini y Danieli. El clérigo falleció sin descendencia y el título lleva vacante desde entonces.