La nueva tarifa de entre 5 y 15 céntimos por cada bolsa de plástico no contenta ni a consumidores ni a ecologistas. “Me parece una tomadura de pelo porque todas esas bolsas se reutilizaban como bolsa de basura posteriormente. Si de verdad la preocupación es medioambiental y el exceso de plástico, considero prioritario reducir el tamaño de los envases”, explica a EL ESPAÑOL Juan un comprador descontento con la nueva normativa.

Seguido de él, su padre añade: “Va a seguir existiendo el mismo problema. Además te van a cobrar una bolsa con serigrafía de la tienda, es decir, están haciendo publicidad del establecimiento a costa de tu bolsillo y no te proporcionan ni una bolsa de papel. Cuando en una tienda me propongan una alternativa para llevar mi compra a casa, esa será la tienda que elegiré. Si por sistema me van a cobrar 5, 10 o 15 céntimos por llevar mi compra, entonces me cuestionaré comprar en este establecimiento”.  

La medida, que entró en vigor el pasado fin de semana y a dos días de celebrarse el Día Internacional Sin Bolsas de Plástico (3 de julio), pretende ser “un primer paso para liberar nuestra naturaleza de los residuos plásticos y sensibilizar a los consumidores de la importancia de reducir el consumo de bolsas de plástico, lo que que convierte a España en uno de los tres países europeos -junto a Francia e Italia- en que se prohíben las bolsas de plástico ligeras y muy ligeras -salvo las compostables-, y que hace de nuestro país el único de la Unión Europea que establece un contenido mínimo de plástico reciclado para las bolsas gruesas de más de 50 micras”, asegura el Gobierno.

Sin embargo, a pesar del positivismo del Ejecutivo, el Real Decreto, tampoco satisface a los grupos ecologistas que aseguran, la decisión “llega tarde y no es suficiente para frenar el problema de la contaminación de nuestros océanos. En primer lugar, porque la alternativa, que son las bolsas compostadas, siguen siendo de un solo uso. En segundo lugar porque siguen conteniendo plástico y en tercer lugar porque no se degradan fácilmente”, explica a EL ESPAÑOL, Alba García, Responsable de la Campaña contra el Plástico de Green Peace, que propone que se eliminen todos los usos posibles de bolsas compuestas por material plástico y se sustituyan por reutilizables. A este respecto, la ONG afirma además que, “la administración nos ha fallado por eso pedimos que sean los ciudadanos y los establecimientos quienes tomen la iniciativa de retirar las bolsas de plástico de sus establecimientos”.

De media, los españoles consumen 144 bolsas por persona cada año. En su conjunto, la Unión Europea desecha entorno a 100 billones de bolsas de plástico, lo que tiene un gran impacto negativo sobre la fauna y flora de nuestros océanos. De hecho, bajo el hashtag #Yousomibolsa, la comunidad ecologista busca realizar el trabajo, que dicen, no ha llevado a cabo el Gobierno y concienciar a los ciudadanos para que no utilicen bolsa de plástico y la reemplacen por reutilizables en los establecimientos.

En el año 2050 habrá más plásticos que peces en el océano por lo que la medida, aprobada por el Gobierno de España el pasado 18 de mayo y que ahora entra en vigor, supone el paso previo a la prohibición definitiva del uso de  todas las bolsas de plástico ligeras (entre 15 micras y 50) y las muy ligeras (menos de 15 micras) que no sean biodegradables y que establece la directiva 2015/720 del Parlamento Europeo y el Consejo para el año 2021. Hasta entonces, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), se encargará de vigilar esta transición y realizar “pruebas de manejabilidad, de resistencia o de apariencia con consumidores reales comparándolas con los productos a los que pretenden sustituir”.