"Lo más probable es que Pedro Sánchez eche pronto a Moragas de la embajada de España ante la ONU -en Nueva York-. ¿Dentro de cuánto tiempo? Ha sido muy 'rajoyista', pero dependerá de los callos socialistas que haya pisado", discurre un embajador sobre el retiro dorado del mayor confidente que tuvo el presidente del PP.

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Jorge Moragas (Barcelona, 1965) voló a la gran manzana en diciembre del año pasado. Cambió la jefatura del gabinete de Mariano Rajoy por una de las embajadas más codiciadas: alrededor de 200.000 euros al año, una casa a orillas de Central Park, un equipo de veinte personas a su cargo... El broche de la tranquilidad a siete años de alboroto en La Moncloa. Una puerta giratoria bien engrasada.

"En ese momento, Jorge entendió que lo mejor era situarse fuera", relata un ministro del Gobierno anterior. Y así fue. Llegó la sentencia de la Gürtel y se libró del esgrima con los periodistas y la oposición. "No sería lógico que el PSOE le dejara allí. Nosotros hicimos el cambio poco después de ganar las elecciones en 2011", concreta esta fuente. En febrero de 2012, tres meses después de alzarse presidente, Rajoy apartó a Juan Pablo de Laiglesia del jugoso puesto en Nueva York para colocar a Fernando Arias González.

El equipo de Moragas: "No hacemos especulaciones"

Este periódico se ha puesto en contacto con el actual equipo de comunicación de Moragas y ha obtenido la siguiente respuesta: "No hacemos especulaciones. El embajador sigue trabajando a todo ritmo y prueba de ello es su elección como vicepresidente de la Asamblea General de Naciones Unidas esta misma mañana". Un nombramiento que no le blinda frente a la destitución.

El éxodo al otro lado del charco brindó a Moragas tranquilidad política y algo más que sosiego financiero: su sueldo se incrementó en un 60%. De los casi 120.000 brutos anuales como jefe de gabinete a los 200.000 de la embajada ante la ONU. La nómina de Rajoy, que le brindó la oportunidad, no sobrepasaba los 82.000. "Quería dar un giro a su vida", le despidió el expresidente tras agradecer los servicios prestados.

"Le echarán de Nueva York"

"El cambio lo pidió él seguro, es decir; no le cesaron como jefe de gabinete para mandarlo a Nueva York, sino que para mandarlo a Nueva York debían cesarlo. Ya te digo que si Moragas no hubiera estado junto a Rajoy, no habría logrado ese puesto ni de coña", sintetiza uno de los embajadores más influyentes de los últimos años. Será "clave", cuenta este diplomático, el nombramiento del secretario de Estado de Asuntos Exteriores. "Si no le cae bien Moragas, lo despachará rápido".

Otro ministro de Rajoy pronostica así el futuro del exjefe de gabinete: "Le echarán de Nueva York, pero le harán embajador en Chile o en un lugar de características similares. No veo a Jorge en Madrid haciendo pasillos".

A diferencia de José Ignacio Wert -líder ante la OCDE en París- y Pedro Morenés -embajador en Estados Unidos-, Jorge Moragas sí que es diplomático de carrera. De ahí que la patada política no pueda apartarle del todo. Casualidad o no, el que luego sería diputado entre 2004 y 2007 de forma ininterrumpida hizo algunas de sus primeras armas protocolarias en la ONU. Según ha sabido este diario, Wert ya ha escrito una carta a Josep Borrell, nuevo ministro de Exteriores, para poner el cargo a su disposición.

"No sería práctico mantenerlo"

"No habría por dónde coger que Sánchez decidiera dejar a Moragas en Nueva York. También es una cuestión práctica", explica otro diplomático que conoce bien el puesto que todavía desempeña el fontanero del PP más renombrado de la última década. "Moragas disponía del oído del César. Si pasaba algo importante, llamaba a La Moncloa y, a las tres horas, Rajoy ya había recibido el mensaje. Ahora, como mucho, le atenderá un subdirector general y ese plazo aumentará a los tres días. El puesto de la ONU es de los más políticos que hay".

Un puesto mucho más tranquilo que antes. España dejó de formar parte del consejo de seguridad de la ONU en 2016. "Cuando estás dentro, tienes que dar casi cuarenta comidas al mes y se convierte en una de las embajadas más farragosas", cuenta uno de los diplomáticos entrevistados. De estas palabras se desprende que el actual destino de Moragas es más agradable que influyente. "Lo pactó directamente con Rajoy, no tuvo ni siquiera que pedírselo al ministro de Exteriores", desgrana alguien que conoce cómo se fraguan este tipo de movimientos.

Lo que unos llamaron "retiro" y otros "huida" llegó poco después de la hecatombe del Partido Popular en las elecciones de Cataluña. Los conservadores perdieron ocho diputados en el Parlament. Lograron sólo tres y no confeccionaron grupo parlamentario. Moragas, uno de los paracaidistas del presidente en Cataluña cuando el mar se embravecía, dijo adiós. El 22 de diciembre, una semana después de los comicios de la Generalitat, dimitió. Y también el 22 de diciembre le tocó el gordo de otra lotería: la embajada ante la ONU.

Según cuenta a este periódico un amigo de Moragas, el entonces jefe de gabinete ya ha había pedido apartarse hacía tiempo, pero fue Rajoy quien le pidió que se quedara hasta que hablaran las urnas catalanas. Incluso le ofreció una cartera ministerial para retenerle, pero aquello no funcionó. "Si le mueven ahora, será un palo. Se fue allí con su mujer y sus hijas".

El "alter ego" mochilero de Rajoy

Un diputado del PP que coincidió con Jorge Moragas en el Congreso durante varias legislaturas aporta este detalle: "Él fue el primero en ir con mochila a la Cámara. Ahora puede parecer una tontería, pero antes de la entrada de Podemos y Ciudadanos el aspecto era bastante uniforme. El siguiente en seguir esa tendencia fue Pedro Sánchez, que ahora le va a apartar de su cargo".

Este parlamentario define a Moragas como el "alter ego" de Rajoy: "Creo que el presidente utilizó con él la misma técnica que Aznar con su jefe de gabinete, Miguel Ángel Rodríguez, al que fichó para obtener unas cualidades que a él le faltaban. Histrionismo, impulsividad... Rajoy encontró en Jorge el carácter extrovertido y la facilidad para los idiomas, por poner un par de ejemplos".

Antes de retirarse de la primera línea política, Jorge Moragas -que curiosamente entró por primera vez en La Moncloa como asesor de protocolo en tiempos de Felipe González- hizo de la discreción el eje de su estrategia. "Siendo diputado, yo escuché a varios ministros poner a parir a Cospedal. En cambio, nunca le oí a Jorge despotricar. Por eso el presidente lo quiso a su lado durante tantos años". Ahora, Rajoy ha caído, pero el regalo que hizo a Moragas sigue en liza.