Stephen Paddock, el autor de la mayor matanza cometida en la historia reciente de EEUU por arma de fuego, se ha convertido en el quebradero de cabeza de las fuerzas policiales norteamericanas y en un misterio que, casi una semana después del tiroteo que costó la vida a 59 personas e hirió a otras 500 en Las Vegas, sigue sin esclarecerse. El perfil de este "lobo solitario" no termina de encajar con el de los autores de este tipo de crímenes, que normalmente arrastran algún tipo de frustración motivada por un divorcio, problemas económicos o acoso de algún tipo, en la escuela, la universidad o el trabajo. Ninguno de estos era su caso.

Este jubilado de 64 años, que disfrutaba de una más que cómoda posición económica, era aficionado a la música country, al póker virtual, a las armas y tenía una novia con la que aparentemente era feliz. Su retrato psicológico indica que poseía una gran inteligencia y aptitudes matemáticas que aplicaba al juego, concretamente a las máquinas de alto nivel de los casinos. De hecho, según ha trascendido esta semana, le gustaba apostar a lo grande, arriesgando en ocasiones decenas de miles de dólares por noche.

Aunque a veces se pasaba en los casinos semanas enteras, esta afición tampoco le había supuesto la ruina financiera, lo que parece descartar que el tiroteo fuera en realidad algún tipo de venganza. De hecho, este jubilado que residía en la localidad de Mesquite, Nevada, poseía casas en cuatro estados y sus familiares aseguran que sus ahorros superaban los dos millones de dólares, una pequeña fortuna que levantó trabajando en el sector inmobiliario, aunque también ocupó puestos en el departamento de Hacienda del gobierno federal y el el Servicio Postal de EEUU.

Algunos han buscado la explicación a este suceso en su niñez, ya que Stephen Paddock creció siendo el hijo de un atracador de bancos condenado y fugado de prisión, incluido en la lista de los diez delincuentes más perseguidos por el FBI en los sesenta. No obstante, esto tampoco parece justificar nada, ya que el padre abandonó a la familia antes de que él naciera.

El padre de Stephen Paddock fue uno de los hombres más buscados por el FBI.

Su entorno familiar tampoco era aparentemente una fuente de conflictos. Tras el reciente paso del huracán Irma por las costas de Florida, Stephen telefoneó a su madre, que reside en ese estado, para asegurarse de que estaba bien, según relató su hermano Erick tras el crimen. Hablaba con ella habitualmente y, según su testimonio, nada le hizo pensar que algo raro estaba pasando por la cabeza de su hijo. De hecho, incluso le dijo que le enviaría un andador, porque la mujer estaba teniendo problemas para caminar.

Esto ocurrió a principios de septiembre. Aparentemente, entonces todo era normal en la vida de Stephen. Nadie sospechaba nada. Sin embargo, ya entonces, su plan estaba en marcha.

Hay que dejar claro que la investigación policial sigue abierta y que, hasta ahora, no se ha encontrado el móvil del tiroteo de Las Vegas. Sin embargo, los agentes ya han podido reconstruir parcialmente los últimos meses de vida del autor de la masacre del Mandalay Bay Resort Casino, remontándose un año atrás.

CRONOLOGÍA DE SU PLAN

Precisamente fue en octubre de 2016 cuando Paddock comenzó a adquirir legalmente armas de fuego, hasta 33, mayoritariamente rifles. Lo hizo poco a poco durante todo un año, según los registros oficiales, lo que ha llevado a los investigadores a situar el posible origen del crimen en esa fecha. El arsenal acumulado no era menor: 47 armas, entre ellas las 33 compradas en el último año, elementos para poder disparar automáticamente, 1.600 cartuchos de municiones y 22 kilogramos de nitrato de amonio.

El siguiente movimiento relevante no se produce hasta el pasado agosto, entre el día 3 y el 6. Alguien utilizó el nombre de Stephen Paddock par hacer una reserva en el hotel Blackstone de Chicago, durante la celebración del Lollapalooza Music Festival, un certamen que se organizaba en una explanada perfectamente visible desde la habitación escogida. A diferencia de lo ocurrido el pasado domingo, en aquella ocasión la persona nunca llegó a aparecer en el hotel aquel fin de semana, y los investigadores no han dado por confirmado que se tratara del mismo Paddock, aunque la sospecha es que tuviera pensado cometer la matanza en dicho evento, pero algo lo impidió. También estuvo contemplando como potencial objetivo la ciudad de Boston, según la policía.

Marilou Danley, novia de Stephen Paddock.

Más de un mes después, a mediados de septiembre, Stephen regala a su novia, Marilou Danley, unos billetes de avión para que vuele a su país, Filipinas, para visitar a su familia. Una vez allí, le envió dinero para que comprara una casa, algo que la familia de esta mujer interpreta como un intento para mantenerla al margen de sus planes. La relación de ambos se remonta varios años atrás. La pareja se había conocido en un casino donde ella trabajaba como camarera entre 2010 y 2013, cuando todavía estaba casada con otro hombre, del que se divorció en 2015. Según consta en los papeles de la separación, ya entonces vivía en una casa propiedad de Paddock.

La policía ya ha interrogado a su pareja, pero de su declaración no se ha extraído ninguna información que sirva para aclarar el suceso. Marilou no tenía ni la más mínima sospecha de que algo así pudiera ocurrir. Es más, si algo temía era que su novio quisiera dejar la relación sentimental.

El plan de Paddock avanza. El 22 de septiembre alquila una habitación en el centro de Las Vegas, que podría haber sido utilizada para planificar la matanza y preparar el arsenal. El día 28 se registra en la ya infame suite de la planta 32 del Hotel Mandalay Bay Resort, con vistas a la zona donde se desarrollaría el festival de música country. Desde entonces hasta el 1 de octubre, fue trasladando maletas a esta habitación, presumiblemente cargadas de armas. Paddock colocó los rifles e instaló cámaras en el pasillo para vigilar la puerta.

Aquella noche, sobre las diez, rompió las ventanas y abrió fuego, hasta las 22.15 horas. El resultado, la mayor matanza por arma de fuego de EEUU. Cuando vio por los monitores aproximarse a los agentes a través de las cámaras, se suicidó.

Stephen Paddock se suicidó al llegar los policías.

LA "FAMA ETERNA", POSIBLE MÓVIL

Los expertos en asesinos de masas llevan toda la semana tratando de explicar cómo alguien como Paddock puede acabar cometiendo un crimen así. No es fácil. "Estos tipos de asesinos tienden a ser personas que no han tenido mucho éxito en la vida", sostienen, lo que no encaja con el tirador.

Uno de estos expertos en perfiles criminales, el profesor Eric Madfis, sólo alcanza a apuntar como rasgos característicos en Stephen que era de raza blanca y de edad avanzada. "Estos crímenes tienden a ser perpetrados por personas que son mayores que los delincuentes con una sola víctima.

Además, no suelen tener un pasado delictivo”, señala este experto que ha pasado por diversos medios esta semana y que apunta como posible causa que el asesino “quisiera ser famoso”, ya que a menudo es esto lo que persiguen, una “notoriedad duradera”. “Incluso si se suicidan, el deseo es ser recordados eternamente, como vía de conseguir un éxito público que no han encontrado por otras vías”.

Efectivamente este jubilado sin problemas aparentes no gozaba de reconocimiento público, con una excepción. En los casinos sí era conocido. En Nevada, estado en el que solía jugar, las autoridades están repasando los informes sobre Paddock y su novia Marilou Danley. Según las últimas informaciones publicadas, se están analizando posibles transacciones sospechosas de monedas, así otros registros de su actividad en las máquinas de póker.

Paddock contaba con un potente arsenal para perpetrar su masacre.

Stephen era un habitual en estos locales y gastaba grandes sumas de dinero. Este tipo de clientes son mimados por los casinos con habitaciones, comidas y bebidas gratuitas. Erick, el hermano del autor de la matanza, relató que éste había disfrutado de este tipo de ventajas, incluyendo invitaciones a degustaciones de sushi cuyo coste superaban los mil dólares. De hecho, la suite desde la que disparó indiscriminadamente podría haber sido por cortesía del resort, aunque este extremo aún no ha sido confirmado ni desmentido.

Su especialidad eran los juegos de póker virtual de alto nivel, un escalón por encima de las clásicas máquinas ‘tragaperras’ que abundan en estos establecimientos. Y no le iba mal. Michael Shackleford, director de una web de juegos llamada The Wizard of Odds, asegura que por lo que conoce de la vida de Paddock, éste es un tipo de cliente que en los casinos se conoce como premium mass player, un jugador que apuesta más de lo normal pero que tiene un conocimiento sobre las probabilidades en el juego superior a la media.

LA INSISTENCIA DE ISIS

Llegados a este punto, y ante la falta de otras explicaciones, la hipótesis de un ataque terrorista se ha colado entre las posibles motivaciones. Aunque la Policía hasta el momento lo descarta, el autodenominado Estado Islámico ha reclamado en dos ocasiones la autoría de estos hechos.

Antes de entrar en los argumentos de ISIS, cabe especificar que según la ley de Nevada, este tiroteo sería considerado un acto de terrorismo, ya que sólo se define como el uso de violencia para causar una muerte en masa. Sin embargo, la legislación federal estadounidense requiere que además exista la motivación política.

El grupo terrorista islámico reivindicó la masacre el lunes, asegurando que Stephen se había convertido al Islam y jurado hace seis meses lealtad al Estado Islámico, algo que la policía rápidamente negó alegando que no se había encontrado ningún tipo de conexión en los aparatos informáticos del asesino. Su hermano también rechazó cualquier tipo de motivación religiosa o política.

Infografía publicada en la revista Al-Naba, muy próxima al Estado Islámico.

Este jueves, según publica Newsweek, el entorno yihadista volvió a reclamar la autoría publicando un artículo en la última edición de la revista semanal Al-Naba de ISIS, donde supuestamente muestra una infografía que detalla cómo se orquestó la matanza. 

Este artículo de ISIS sostiene que Paddock, apodado Abu Abdul Barr al-Amriki, era un “soldado del califato que atacó a una reunión de 22.000 estadounidenses en un concierto en la ciudad de Las Vegas”.

Las autoridades estadounidenses han examinado los argumentos de los terroristas pero insisten en que no dan credibilidad a esta versión, que achacan a la desesperación de ISIS por lograr notoriedad. En este sentido, recuerdan que el asesino era un jugador frecuente y que bebía alcohol, algo que no encaja con el perfil de un converso al Islam.

Además, sostienen que no es la primera vez que ISIS reivindica un atentado en falso. No obstante, expertos en análisis de terrorismo y seguridad, como el cofundador de Kronos Advisory, Michael S. Smith y el corresponsal de The New York Times, Rukmini Callimachi, han señalado que el grupo rara vez cae en una narrativa descaradamente falsa.

Para terminar de rodear de misterio este suceso, el diario Daily Mail desvelaba esta semana que un trabajador del hotel había revelado que el autor de la matanza pidió al servicio de habitaciones una comida para dos personas el 27 de septiembre, según los recibos de la habitación. En la comanda, se puede observar que el servicio incluía una hamburguesa, un bagel, sopa de patata, una botella de agua y dos refrescos. La policía también contempla que hubiera podido contar con algún tipo de colaboración, aunque de momento, tanto esto como el móvil del crimen siguen en el aire.

Los agentes se confieren frente al hotel-casino Tropicana. Steve Marcus. Reuters.

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