El vídeo que viene a continuación se ha viralizado esta semana en nuestro país. Se ha compartido fundamentalmente por Whatsapp y no es apto para corazones aprensivos. Si no se anima a verlo, salte hasta el siguiente párrafo. Que contado siempre pierde.

López Frías 3

Suso se está tomando un vino a medianoche en un bar de su pueblo, Melide (A Coruña). Sólo tiene 9 dientes y uno se le mueve y le molesta. ¿Cómo solucionarlo? Pidiéndole a Chuchi, un compadre del bar, que vaya a por unos alicates y se lo saque allí en la puerta. A lo vivo. Porque así se arreglan las cosas en los pueblos de España.

Chuchi se va para su furgoneta y regresa con unas tenazas. Suso abre la boca ante la estupefacción de un parroquiano. Otro graba en vídeo y anima, por si a Chuchi le entrasen las dudas. Aunque Chuchi se dedica a hacer remiendos, mete la herramienta en la boca de Suso y le saca la pieza a la primera, con precisión quirúrgica. Suso recoge su diente y le da las gracias: “Fixéscheme un gran favor. Que me estaba tocando os collons o dente”.

La sorpresa salta cuando Chuchi se vuelve para su furgoneta a dejar los alicates: Suso se da cuenta de que su compadre le ha sacado el diente que no es. “Sacáchesme o que non era, cagondios!” se queja Suso, con la pieza sana ya en la mano, los dedos ensangrentados, sólo 8 dientes en la boca y el problema sin resolver.

Suso muestra el diente que le acaban de extraer en la puerta del bar

El que graba el vídeo lo ve claro: dos extracciones de dientes en el mismo vídeo. Lo va a petar. En lugar de preocuparse por el estado de la boca de Suso, le pide a Chuchi que traiga otra vez los alicates para sacar el diente malo. Pues venga, no se hable más. El Chuchi que se viene otra vez con los alicates para rematar la faena. Y el Suso ya con el mosqueo, claro: “Sacáscheme un de máis”, se le queja. “Y otro que te tendría que sacar”, amenaza Chuchi, que procede otra vez. Falla en el primer intento. Nervios. El diente malo sale a la segunda. Suso le da las gracias, entra al bar y se pide un aguardiente con 7 dientes en la boca y 2 en la mano.

LOS ALICATES POR COSTUMBRE

¿Es un montaje? Para nada. De hecho, no es la primera vez que a Suso le sacan un diente por este mismo procedimiento y lo graban en vídeo. En esta otra ocasión es un joven con una camiseta que pone “Supercuñado” el que le arranca una pieza con unas tenazas. Suso siempre insiste a cámara en la raíz tan grande que tienen sus dientes.

Lopez Frías 1

Suso Torres es todo un personaje en la provincia. Cuando logro que me coja el teléfono, lo pillo en el bar La Posada tomando vino. Le pregunto cómo fue aquello del diente y me contesta que cada uno puede hacer con su boca lo que quiera. ¿o no? Por supuesto, le digo, sin acabar de entenderlo muy bien. Entre que habla un gallego muy cerrado, que se está tomando unos vinos y que tiene la boca inflamada, no pillo ni la mitad. No todos los días te sacan dos dientes de un tirón, y nunca mejor dicho. Además, se lo está curando con una solución de agua, vinagre y sal, que él mismo se prepara y tiene pinta de no escocer casi nada.

COMERSE UNA RATA POR 5.000 PESETAS

De Suso se cuentan muchas anécdotas por la región. “¿Es verdad que una vez te comiste una rata por una apuesta de 5.000 pesetas?”, le pregunto. “Hace mucho de eso. Era joven, necesitaba dinero… y lo mal que me sentó”, contesta riéndose, mientras se oyen las carcajadas de sus amigos de fondo.

También se dice de Suso que tiene una pequeña leira (finca) justo al lado del chalet de uno de los altos cargos de Inditex, que también es de Melide. El millonario ha intentado mil veces comprársela, ofreciéndole bastante más dinero del que vale ese trocito de tierra. Pero a Suso no se le pone en las narices venderle a nadie su leira, por muy amigo de Amancio Ortega que sea: “Cuando digo no, es no. Le dije que no y ya es no para siempre, deme lo que deme”, dicen que sentenció Suso. Yo le pregunto si es cierto o leyenda urbana. Leyenda rural en este caso. Él no me lo confirma, pero tampoco me lo desmiente.

“¿Y lo de la vaca? ¿Cuál es la anécdota de la vaca?”, le pregunto, porque me han dicho que tiene otra anécdota muy graciosa con una vaca. Me contesta una voz femenina. Suso ya se ha cansado de hablar conmigo y se ha ido a por el vino. La que me atiende es Jacinta, la dueña del bar, a la que le ha pasado el teléfono sin avisar. Ni a mí ni a ella.

No es la primera vez que a Suso Torres le sacan una pieza dental a lo vivo con unas tenazas

“El diente no se lo sacaron aquí, fue en el bar de al lado. Aquí vinieron después a enseñarnos el vídeo y había gente que al verlo se mareaba y todo”, me explica ella, tan sorprendida como yo al enterarse de lo de la apuesta de la rata. Jacinta, como Suso, es del pueblo de toda la vida. Son amigos y por eso lo que quiere es que alguien le pague la boca nueva. “Suso es muy buena gente. Y no bebe mucho, no iba borracho cuando le sacaron el diente. Es que de verdad que la boca la tiene mal y se los tiene que sacar. Pero él ahora no trabaja y no se lo puede pagar. Y así se los va sacando, poco a poco”.

A Jacinta le han dicho que el vídeo lleva ya más de un millón de visualizaciones. “Pues imagínate si cada uno le pagase un euro a Suso para que se arreglase la boca”, me propone. Pues se podría poner incluso la de Julia Roberts. Y yo creo que sería bellísimo ayudar a Suso: un hombre que prefiere sacarse los dientes con unos alicates antes que venderle un trozo de tierra a Amancio Ortega. Porque la leira no se toca: #DientesparaSuso