Son las 10.30 de cualquier mañana del año 1962 y suenan dos guitarras españolas al ritmo de Campanilleros, de Los Sonors. "Buenos días, Mary Tere", "Buenos días, Diego", se saludan los jovencísimos María Teresa Campos Luque y Diego Gómez Cabrera. Todos los días durante media hora, amenizaban a los malagueños con su espacio cómico de noticias en Radio Juventud al que llamaron así, Mary Tere (con y) y Diego.

Fingían ser un matrimonio que discutía por cualquier tontería. Aquel fue el recurso utilizado para repasar con sorna andaluza la actualidad del momento. Una idea de dos compañeros y amigos que tuvo mucho éxito y les llevó en 1966 a Radio Popular Málaga (COPE Málaga). Codo con codo durante 6 o 7 horas diarias preparaban las noticias en un pisito de la calle Arcón Luján, en pleno centro de Málaga, donde se encontraba el estudio. Por la tarde cogían el coche y se trasladaban al parque de atracciones Tívoli, en el municipio de Benalmádena (Málaga), donde presentaban los espectáculos de "los mejores cantantes del momento. Estaban Demis Roussos, Raphael o Camilo Sexto", recuerda a EL ESPAÑOL Diego Gómez (80 años).

El periodista y María Teresa Campos (75) conservan una gran amistad. "La he acompañado en el nacimiento de sus dos hijas, Terelu y Cotota (así es como conocen en Málaga a Carmen Rosa Borrego, la hija menor de la presentadora) y hemos estado uno al lado del otro en los mejores y los peores momentos. Hace dos años mi mujer Lucía estuvo con ella en el funeral de su hermana Leli", repasa Diego Gómez.

Desde entonces ha llovido mucho. María Teresa Campos ya no es la niña "andaluza, menudita y graciosa" a la que Mayra Gómez Kemp, presentadora del concurso Un, dos, tres, recuerda en el festival de Tívoli, donde la periodista introdujo la actuación de su Trío Acuario antes de que ninguna de las dos supiera que serían famosas. 

Pero tampoco es ya la 'reina' de las mañanas de la televisión, título que consiguió en los años 90, después de desembarcar en TVE con la fuerza suficiente para acusar en directo a Jesús Hermida de explotar a su equipo, con el que tuvo una encendida discusión que pasará a la historia de la pequeña pantalla.

1986 Discusión entre Jesús Hermida y Mª Teresa Campos

Hoy en día los nombres de Ana Rosa Quintana, Susanna Griso o Jorge Javier Vázquez están más asociados al éxito y a las altas audiencias. Los últimos tiempos, con problemas de salud, multas de Hacienda y disgustos familiares, han hecho mella en la mujer que fue a la pequeña pantalla lo que su amiga Rocío Jurado a la copla: un éxito de masas y un personaje adictivo para los medios del corazón que, esta semana, tras su hospitalización por el ictus que ha sufrido, están pendientes minuto a minuto de su recuperación en el Hospital Fundación Jiménez Díaz de Madrid.

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María Teresa Campos en el séptimo aniversario de ¡Qué tiempo tan feliz! Gtres

Telecinco preparaba un programa 'ad hoc' para ella que todavía está en un punto embrionario, según ha contado el director general de contenidos de Mediaset, Manuel Villanueva, a EL ESPAÑOL. Si su estado de salud sigue evolucionando como parece, dentro de poco podríamos ver a María Teresa Campos en los platós de nuevo. Aunque sus hijas prefieren que se tome un tiempo de descanso y se traslade al ático de 200 metros cuadrados que tiene en la zona del Pedregalejo en Málaga

En los últimos años, la presentadora se ha dedicado en cuerpo y alma al medio, al que ha dado muy buenas audiencias. "Teresa es la televisión en estado químico puro, ella y el medio se han convertido en algo inseparable", cuenta Villanueva. El máximo responsable de Telecinco después de Paolo Vasile explica que la historia de éxitos de Telecinco ha ido ligada irremediablemente a ella. La cadena también le ha compensado con altos sueldos de hasta 3 millones de euros por temporada, gracias a los que habría amasado una importante fortuna y un amplio patrimonio.

Tiene una mansión de 6.000 metros cuadrados en el municipio madrileño de Las Rozas valorado en 4,3 millones de euros, donde han vivido sus hijas, sus nietos y su madre, ya fallecida. 

UNA VIDA LLENA DE SOBRESALTOS

Los últimos meses no han sido fáciles para María Teresa Campos. Podría decirse que 2017 ha sido un año para marcar con una cruz roja en el calendario vital de la presentadora. Además de sus problemas de salud, ha recibido la notificación de una multa de Hacienda de 800.000 euros por solapamiento en la gestión de las dos empresas a través de las que siempre ha gestionado sus cuentas y le han retirado de parrilla el programa ¡Qué tiempo tan feliz!, que ya había conseguido convertir en un programa de autor.

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Pero "Teresa es como el cristal traspasado por el sol, ni se rompe ni se marca", dice su amigo, el periodista Jaime Peñafiel. Cree que, igual que en otras tantas ocasiones, saldrá adelante. La vida de María Teresa Campos ha estado marcada por los sobresaltos. Su hermana murió hace dos años por un tumor cerebral y sus dos hijas han padecido graves enfermedades, aunque ahora ya están bien afortunadamente. Su vida siempre ha seguido ciclos parecidos en la televisión y en el amor. De ahí quizá viene su superstición. Nunca le ha gustado mencionar la palabra 'enfermedad'.

Ha tenido que sobrepasar los 70 años para encontrar al amor de su vida, el cómico chileno Edmundo 'Bigote' Arrocet (67). Pero antes, la periodista y escritora ha pasado por unos cuantos desengaños amorosos. El primero y más doloroso fue el de su primer marido y padre de sus hijas, José María Borrego, que se suicidó en 1984. Le conoció precisamente en la radio, cuando tan solo tenía 16 años y él 22. Eran compañeros de trabajo y ella nunca le había prestado demasiada atención, pero él estaba enamorado de ella. Según relató la propia escritora en sus memorias 'Mis dos vidas' (2004) la primera vez que salieron juntos oficialmente fue para ver una corrida de toros de Antonio Bienvenida que acabó con una grave embestida.

María Teresa Campos evolucionó personal y profesionalmente al lado de Borrego, aunque ella tenía un carácter mucho más abierto y alegre. En los años 70 y a pesar de que ya ejercía como periodista, decidió estudiar en la facultad de Filosofía y Letras de Málaga para que los periodistas que llegaran a la radio no la consideraran una "simple locutora". Los dos se fueron distanciando con los años y en la década de los 80 ya vivían separados "de hecho". Campos trabajaba ya en Madrid cuando le avisaron de que su marido se había suicidado. Se pegó un tiro en la cabeza. Fue uno de los momentos más duros de su vida según relató también en sus memorias.

María Teresa Campos, 1980.

LA FEMINISTA ANDALUZA QUE DESEMBARCÓ EN TVE

Aquel año, la periodista ya era alguien importante en TVE, la única televisión del momento. En 1978 hizo un primer cameo en el programa 'Aplauso', donde presentó algunas de las actuaciones musicales. Y en 1982, cuando la actriz Carmen Maura (71) le introducía en su programa 'Esta noche', ya no era Mary Tere, sino María Teresa Campos Luque, jefa de la sección de informativos de TVE. 

Mª Teresa Campos '82

Pero sin duda, los años que lanzaron a la fama a María Teresa Campos fueron los que trabajó como 'chica Hermida', a partir de 1986. Fue la colaboradora de mayor edad de Jesús Hermida, que entró a formar parte de su equipo después que el resto de colaboradoras, cuando Pilar Miró era directora general de TVE y Felipe González, presidente del Gobierno. "Era la que más tablas tenía de todas nosotras, una mujer de raza y con mucha gracia", explica Irma Soriano (53).

Precisamente con Jesús Hermida fue con quien María Teresa Campos pudo explotar su lado más feminista, reivindicativo y político que ya había dejado salir en Málaga. En las primeras elecciones democráticas después del franquismo, fue candidata al Congreso por Málaga con la formación Reforma Social de España (RSE).

rmida y Campos tenían un discurso que funcionaba muy bien en televisión. Un tira y afloja con mucha ironía, como cuando él le dijo en el programa 'Por la Mañana', de 1987: "La señorita Campos que se siente aquí a mi izquierda, todo depende del lado desde el que se miren las cosas, ¿verdad?", insinuándole que aquella era su inclinación política.

Precisamente aquellos años conoció a su segundo gran amor, el arquitecto Félix Arrechavaleta, con el que estuvo 12 años y se convirtió casi en un segundo padre para sus hijas. Le conoció por casualidad un día en Madrid, cuando pinchó una rueda y él se ofreció a ayudarle a cambiarla. El arquitecto murió en 2006, cinco años después de que rompieran su relación. 

María Teresa Campos con su hija Terelu y el arquitecto Félix Arrechabaleta. Gtres

LOS GRANDES AMORES DE MARÍA TERESA CAMPOS

Edmundo Arrocet ha roto todos los moldes de María Teresa Campos, que titulaba su segundo libro autobiográfico 'Amar, ¿para qué?' (2014). Ella ha dicho en varias ocasiones que "ha querido mucho, pero no sabe si le han querido igual", pero en Bigote Arrocet parece que ha encontrado al mejor compañero que podía esperar. Después de José María Borrego y Félix Arrechavaleta, otros cuatro hombres pasaron por su vida sin pena ni gloria: el empresario sevillano Felipe Maestro, el periodista José María Hijarrubia, casi diez años menor que ella, divorciado y con dos hijas, el empresario químico y motero Santiago García y el abogado argentino Gustavo Manilaw. Pero solo su reencuentro con Edmundo Bigote Arrocet le ha devuelto la felicidad. Le trajeron a uno de sus programas para dar una sorpresa a su amiga Mayra Kemp y "al final la sorpresa se la llevó ella", bromea la presentadora de Un, dos, tres.

A las que siempre ha profesado un amor incondicional ha sido a sus dos hijas, Terelu y Carmen, a las que ha tratado "como una gallina a sus poyuelos", explica gráficamente a este diario Jaime Peñafiel. Siempre que ha podido, la periodista ha llevado a sus hijas a todos sus programas y las ha introducido en el mundo de la televisión.  

María Teresa Campos con sus hijas, Terelu y Carmen. Gtres

Ellas son quienes reciben estos días las llamadas de todos sus compañeros de profesión preocupados por su salud. Luis del Olmo, con el que volvió a la radio en 2007 a su programa matinal, recuerda a EL ESPAÑOL que él mismo llamaba por teléfono a María Teresa Campos a las 5 de la madrugada a su casa para que no llegara tarde a trabajar. "Era, literalmente, su presentador". Aunque ella nunca se quejó por trabajar de nuevo, a los 65 años, en un matinal. Algo que da cuenta de su amor por el trabajo. "El trabajo siempre ha sido lo más importante para ella. Es su vida", dice Jaime Peñafiel. "Creo que volver a la televisión puede ser, incluso, su medicina", reflexiona su amiga Irma Soriano. Todo es cuestión de tiempo para saber si la 'primera reina de la Televisión' vuelve a subirse a las tablas para estrenar ese programa tan 'sorprendente' que Telecinco y una productora cercana preparan para ella.