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¿Sabías que Galicia fue un referente en la producción de lino? Durante siglos, el lino gallego fue considerado uno de los mejores de Europa. De hecho, ya en tiempos del Imperio romano había textos que destacaban su calidad. Precisamente, ahora un proyecto impulsado por la Fundación Adolfo Domínguez, junto con la Xunta de Galicia y la asociación Legados, busca recuperar el cultivo de este material a nivel industrial, que hasta mediados del siglo XX se utilizaba para elaborar tejidos mediante métodos tradicionales.

"El traje tradicional de gaiteiro es de lino y no de algodón", afirma Antonio Roade, director de la Fundación Adolfo Domínguez. "Y es el tejido insignia de nuestra marca. Al ser una empresa gallega y que produce en Galicia, decidimos que teníamos que ser nosotros quienes apostáramos por recuperarlo. Las piezas estaban sobre la mesa, solo hacía falta juntarlas y decidimos activar las palancas".

De esta manera, desde la textil gallega iniciaron un proceso de escucha y establecieron contacto con centros de investigación, universidades y asociaciones que trabajan por la conservación y recuperación del lino, como la Asociación Amigos do Liño de Baio o Mulleres de Ínsua, de Vilalba. Quincemil habla con Antonio Roade para conocer más sobre la 'Iniciativa Galega polo Liño'.

¿Galicia tiene potencial para ser productora de lino?

Sí. Galicia reúne unas condiciones excepcionales para el cultivo del lino y tiene potencial para convertirse en un referente tanto a nivel nacional como internacional. De hecho, ya existe un precedente histórico: según las referencias de Plinio, durante la época romana el lino de mayor calidad se exportaba a Roma desde el noroeste de la península ibérica.

Además, los especialistas destacan que el lino de fibra textil es un cultivo atlántico. Necesita una alternancia de lluvia y sol para desarrollar una fibra de alta calidad, unas condiciones que se dan de forma natural en Galicia gracias a la influencia de las borrascas. A ello se suman unos suelos y unos niveles de humedad especialmente favorables que tenemos aquí.

No es casualidad que alrededor del 85 % de la producción mundial de lino se concentre actualmente en la franja atlántica de Europa, principalmente entre Francia, Bélgica e Irlanda. Galicia comparte muchas de esas características climáticas, por lo que tiene el potencial para producir lino de primer nivel e, incluso, para competir en los mercados internacionales.

¿Cuáles son los siguientes pasos de la 'Iniciativa Galega polo liño'?

La iniciativa tiene distintas vertientes. Una de las más importantes es la agrícola. Además de introducir y evaluar variedades comerciales, también se trabajará en la recuperación de variedades ancestrales del lino gallego conservadas en bancos de germoplasma. Estas han permanecido, por así decirlo, "dormidas" y no han sufrido las modificaciones derivadas de los procesos de mejora genética de las variedades comerciales. Por ello, será necesario avanzar paso a paso, recopilando datos y evaluando cómo se adaptan a las diferentes condiciones de Galicia, especialmente a su gran diversidad climática, ya que no todas las variedades responderán igual.

Por otro lado, está la vertiente cultural, que busca dar mayor visibilidad al lino gallego y apoyar el trabajo que ya están realizando asociaciones y comunidades, como Amigos do Liño, para su preservación. Además, la iniciativa también busca contribuir a la recuperación de terrenos de cultivo abandonados, que ayudarán a generar riqueza en zonas rurales.

¿Cómo se va a llevar a cabo esa recuperación del cultivo del lino en Galicia?

Al principio tendremos que hacer plantaciones piloto, tanto en terrenos que actualmente no se cultivan como en otros que sí están en producción. El objetivo es demostrar que el lino puede ser un cultivo más rentable que otras alternativas agrícolas presentes en Galicia.

Esa rentabilidad es la que esperamos que anime a propietarios y agricultores a recuperar fincas que hoy no se explotan porque no les resulta rentable hacerlo. Pero es un proyecto complejo que requiere tiempo. Gran parte del conocimiento sobre el cultivo del lino se ha perdido o se conserva únicamente a pequeña escala, no a nivel industrial. Por eso va a ser fundamental aprender de quienes ya tienen experiencia. Visitaremos otros países donde el lino se cultiva de forma industrial y contaremos con expertos internacionales que nos ayuden a implantar ese conocimiento en Galicia.

Además, uno de los primeros trabajos será elaborar un mapa que identifique las zonas con mejores condiciones para el cultivo del lino en la comunidad. Durante estos tres primeros años nos centraremos en realizar todos esos estudios y ensayos para, posteriormente, poder escalar el proyecto.

¿Hasta dentro de tres años no será posible cultivar lino gallego?

Tenemos tres años para hacer estudios y los primeros proyectos piloto. La clave para que la iniciativa avance son los programas de transferencia agraria, tendremos que incorporar el punto de vista de las cooperativas y de los agricultores porque ellos van a ser quienes lo produzcan. Así que veo más hacia el final de esos tres años empezar con la producción.

Ahora mismo tenemos el problema de que no hay suficientes semillas de las variedades autóctonas como para cultivarlas. También, aunque pueda parecer lo contrario, conseguir semillas comerciales no es tan fácil. Tenemos que ir paso a paso, en esta clase de proyectos creo que es más importante ir con buen pie y lentos, pero con seguridad.

¿Hay zonas de Galicia con más potencial para el cultivo del lino?

Históricamente, el lino se cultivaba prácticamente en toda Galicia. El Catastro del Marqués de la Ensenada ya reflejaba una gran tradición linera. En la provincia de Ourense, por ejemplo, había miles de telares dedicados al lino. También existen importantes referencias en el Val de Lemos, en A Terra Chá (Lugo) o en la zona de Vimianzo (A Coruña), donde aún se conserva parte de ese legado.

Ahora tenemos que estudiar cuáles son las zonas más adecuadas para su implantación, pero creemos que es un cultivo que podría estar bastante bien repartido por toda Galicia. El reto no está solo en producir el lino. Se trata de una fibra muy cotizada, pero requiere un importante proceso de transformación para extraer la fibra textil.

¿Cómo es ese proceso de extracción?

Primero hay que realizar el enriado, que consiste en degradar la parte leñosa de la planta para acceder a la fibra, y después hay que llevar a cabo distintos procesos mecánicos, como el agramado y el peinado. Todo ello hace necesaria la construcción de instalaciones de primera transformación, una inversión importante que solo resulta rentable si existe una masa crítica suficiente de producción.

¿A día de hoy hay producción de lino en Galicia?

Hay, pero a una escala muy pequeña, más artesanal. Por eso es una riqueza muy importante. No es que estemos trayendo aguacates, que es una planta que no está ligada a nuestro campo. El lino es algo que ha estado aquí, por lo menos, 2.000 años y ese poso cultural es lo que hace que tengamos muchas posibilidades de tener éxito. Va unido a la cultura matriarcal de Galicia.

¿Qué usos va a tener ese lino cuando se produzca?

En un principio, el proyecto tiene como objetivo el uso del lino en la producción textil, pero sí que es cierto que, a lo largo de este camino, hemos visto que puede utilizarse para muchos otros sectores, como la industria del automóvil o la náutica.

En Adolfo Domínguez utilizamos el lino como nuestro tejido insignia, pero al final este será un mercado libre. Lógicamente, a nosotros nos viene muy bien tener el lino al lado de casa y ojalá una gran parte de esa producción se destine al sector de la moda. Pero, si el día de mañana a un agricultor le pagan mejor en otra industria, será él quien decida dónde vender su producción.

Por último. ¿Qué puede aportar el lino gallego a una prensa de ropa?

Eso es algo que aún tenemos que estudiar. Cuando hicimos el lanzamiento del proyecto, vino uno de los mayores expertos de lino a nivel mundial y se sorprendió al ver el color de la variedad gallega, porque tiene un color beige muy característico. Y eso es algo que podría ser muy interesante, aunque va a depender mucho de cómo se adaptan las variedades al entorno y aún es pronto para saberlo.