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Seamos más o menos golosos, a todos nos gusta recibir un rico huevo de Pascua. De chocolate negro, con leche o blanco; el clásico redondo o con la forma de algún personaje que nos guste; con sorpresa o sin ella, este detalle es un clásico de las casas de Santiago de Compostela en Semana Santa.

La tradición dice que son los padrinos y las madrinas los encargados de entregar este bocado dulce a sus ahijados el Domingo de Pascua o el Lunes de Resurrección, aunque lo cierto es que hay quien rompe la norma y aprovecha la ocasión para regalar un huevo de chocolate como muestra de cariño.

Sea como fuere, las pastelerías de la capital gallega tienen todo listo para que nadie se quede sin su huevo de Pascua. Una de ellas es TeoAta Chocolate, ubicada en el número 36 de la rúa do Preguntoiro, desde donde ha conquistado los paladares de los compostelanos.

Las hueveras triunfan

"Para hacer los huevos empleamos una técnica que se llama de vanguardia o de autor, que trabaja la manteca de cacao y los colorantes naturales. Esto nos permite hacer huevos pintados y con mucho color", explica Carina Gragnolati.

Esta técnica, que los maestros chocolateros también usan con sus característicos bombones, no le da ningún tipo de sabor al chocolate. Sea blanco, con leche o negro, los huevos de TeoAta pueden adquirirse en dos tamaños: 15 y 24 centímetros.

"Sí que les ponemos dentro algunas sorpresitas: algunos llevan esponjosos, que es arroz inflado con chocolate, otros unos mini huevos fritos... Y los más grandes tienen un pajarito de tela hecho de forma artesanal", desvela una de las responsables del negocio.

Más allá de estos bonitos huevos, en este negocio triunfan las hueveras. "Si la ves, parece una media docena de huevos normal, pero si la abres son huevos coloridos", explica Gragnolati, que añade que hay gente que vuelve año tras año a buscarlas porque "son muy simpáticas".

Unas Pascuas "más tranquilas"

"Estas Pascuas están más tranquilas que otros años, hay menos movimiento, pero el lunes ya hubo un impulso", señala la responsable del negocio, que añade que mucha gente espera al final para adquirir el huevo ideal.

Huevos de Pascua de TeoAta. Cedida

Lo ideal, en todo caso, es encargar. "Justamente porque mucha gente deja todo para el final, de repente tienes mucho stock y en una mañana desaparece", explica Gragnolati, que concreta que esto permite al cliente elegir el color e incluso el tipo de chocolate.

Y es que en TeoAta piensan en todos y por eso ofrecen la posibilidad de elaborar huevos que puedan comer las personas celíacas o con intolerancia a la lactosa. "Hacemos todo aquí, tenemos muchos encargos para dietas especiales", indica la italoargentina.

Enamorados de Santiago

Carina Gragnolati y su marido Alejandro Racciatti llegaron a Santiago de Compostela justo antes de la pandemia. Tras varios años pensando en dejar su país natal, Argentina, para mudarse a Europa, apostaron por la capital gallega porque se habían enamorado de la ciudad durante un viaje.

"Conocíamos Europa de viajes turísticos y donde mejor nos habíamos sentido era sin duda en Santiago de Compostela. Vinimos directos con la intención de buscar trabajo cada uno en lo nuestro, pero llegamos un mes antes de que cerrara todo por la pandemia", indica Gragnolati.

Esta circunstancia, sin embargo, los llevó a apostar por abrir su propio negocio antes de terminar los ahorros con los que contaban. "Queríamos que fuera algo que nos gustara, y como Alejandro trabaja con el chocolate desde hace años nos animamos", añade la italoargentina, que confiesa: "El compostelano nos recibió con los brazos abiertos y estamos muy contentos aquí".