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El otoño sabe a castañas asadas, cremas de calabaza y setas. Este último ingrediente se convierte en uno de los grandes protagonistas de la temporada, con unas excelentes propiedades nutricionales que destaca la Fundación Española de la Nutrición (FEN).

Las setas son un alimento muy versátil que encaja en todo tipo de recetas, desde guisos y revueltos hasta arroces y platos de pasta. "Además de su sabor, tienen muchas otras propiedades beneficiosas para la salud: bajas en grasas, de alto contenido proteico, ricas en fibra...".

Las setas, un alimento bajo en grasas y rico en proteínas

Setas silvestres Shutterstock

Si hay un alimento estrella del otoño, ese es las setas. Existen numerosas variedades y, durante esta época del año, son habituales las salidas al campo para recogerlas.

"Con la llegada del otoño y las lluvias, las setas se convierten en protagonistas en mercados y en la carta de muchos restaurantes. Pero más allá de sus usos y valor gastronómico, las setas son un alimento muy saludable que debe ser incluido en la dieta".

En este sentido, la FEN explica que las setas son "un alimento rico en agua, con proteínas de alta calidad y fibra, en definitiva, muy saludable".

Respecto a sus minerales, son ricas en hierro, fósforo, yodo, magnesio, selenio, calcio, potasio y zinc. También son fuente de vitamina A, riboflavina y niacina, que ayuda a mantener saludables el sistema nervioso, el sistema digestivo y la piel.

A pesar de todos los beneficios a nivel nutricional, hay un dato importante a tener en cuenta: "su alto contenido de fibra las hace un alimento de difícil digestión, por lo que es mejor consumirlas en pequeñas cantidades y a la hora de la comida".

Según la Fundación Española de la Nutrición (FEN), la composición por cada 100 gramos de porción comestible es la siguiente:

  • Kilocalorías: 25
  • Proteínas: 1,8
  • Hidratos de carbono: 4
  • Fibra: 2,5
  • Colesterol: 0

Cómo diferenciar una seta comestible de una venenosa

Durante el otoño se organizan numerosas excursiones y rutas micológicas para recoger setas. No obstante, antes de salir al campo, es importante aprender a identificar y a diferenciar una seta comestible de una venenosa.

"La morfología es uno de los pilares de la identificación", explica la Asociación Micológica y Micoturismo en Castilla-La Mancha.

"Examina el tamaño, la forma y el color del sombrero, el pie, las láminas, poros, aguijones o pliegues, la posible presencia de anillo y, especialmente, la base completa del pie, donde pueden aparecer estructuras como bulbos o volvas".

El olor y la textura son otras características útiles. "Algunas setas presentan olores afrutados, harinosos, anisados, terrosos o desagradables, mientras que su superficie puede ser seca, viscosa, aterciopelada, fibrosa o escamosa".

Y lo más importante: "Si existe alguna duda sobre la identificación, el ejemplar no debe consumirse. No te fíes de reglas populares como que una seta es comestible porque la comen los animales, porque huele bien o porque se parece mucho a otras que conoces".