Marta Guimaraes , organizadora del Mercado da Nubes

Marta Guimaraes , organizadora del Mercado da Nubes Cedida

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Marta Guimaraes: "El Mercado das Nubes de A Coruña se ha convertido en una cita que la gente espera"

Este evento ya consolidado en la ciudad de A Coruña celebra este fin de semana su edición de otoño con propuestas de marcas locales, emprendedores y artesanos

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El mercado de San Agustín, en A Coruña, se llenará este fin de semana de propuestas de artesanos y emprendedores. Y es que del viernes 9 al domingo 11 de octubre , el Mercado das Nubes celebra su edición de otoño. Este evento, cuya primera edición tuvo lugar en el año 2017, es ya una propuesta más que consolidada en la ciudad.

Casi una década después, el Mercado das Nubes se mantiene sin grandes cambios: "Lo que siempre hemos querido conservar es la cercanía entre el público y los puestos". Así lo destaca Marta Guimaraes, Directora de Océano Azul Comunicación, organizadora del Mercado das Nubes

Su esencia es, precisamente, la que hace único a este evento, que busca acercar las propuestas de pequeños emprendedores y marcas emergentes al público general.

Una propuesta, sin duda, exitosa y que ya ha llegado hasta Madrid, donde se han celebrado dos ediciones de este mercado.

El Mercado das Nubes nació en 2017 y, casi una década después, forma ya parte de la agenda de A Coruña con una cita en cada estación. ¿Cómo ha sido ese camino desde aquella primera edición hasta el proyecto que es hoy?

Cuando ideamos el Mercado das Nubes desde Océano Azul, queríamos reunir en un mismo lugar a personas que creasen pequeños proyectos, singulares, diferentes, sin tener un lugar físico de venta o exposición. De ahí partió el mercado. Desde entonces hemos ido aprendiendo en cada edición, escuchando a los participantes y al público, y dando forma a una propuesta con identidad propia.

Lo más bonito es ver cómo una idea que pusimos en marcha en 2017 se ha convertido en una cita que la gente espera. Detrás hay mucho trabajo, pero también la satisfacción de encontrarnos con personas que han confiado en las Nubes y las han hecho suyas.

Casi diez años dan para muchos cambios. ¿Qué ha cambiado más y qué parte de su esencia no queríais perder?

Realmente no ha habido muchos cambios. O no grandes cambios. Nuestra manera de organizarlo, de comunicarlo y de seleccionar las propuestas se mantiene. Es la esencia del Mercado.

Lo que siempre hemos querido conservar es la cercanía entre el público y los puestos: hablar con quien crea, diseña o selecciona lo que estás viendo, conocer su historia y descubrir algo que te sorprenda. Esa relación entre las personas es una parte importante en las Nubes. Queremos que siga siendo un mercado con alma.

¿Qué buscáis actualmente en las marcas y proyectos? ¿Qué hace que una propuesta tenga ese “algo” que encaja con el Mercado das Nubes?

Buscamos productos y marcas en los que se perciba una mirada propia.

La selección tiene que ofrecer variedad y permitir que cada participante encuentre su espacio. Ese “algo” suele aparecer cuando detrás de una propuesta hay coherencia, ilusión y una persona que cree en lo que hace. Nos gusta que el visitante descubra cosas, pero también a quienes las hacen posibles.

¿Qué papel queréis que juegue el Mercado das Nubes para pequeños proyectos, marcas emergentes y emprendedores?

Queremos ser un lugar donde puedan darse a conocer y encontrarse directamente con su público. Para un proyecto pequeño, ese contacto tiene mucho valor: permite explicar su propuesta, escuchar opiniones, comprobar qué despierta interés y empezar a construir una relación con sus clientes.

Por supuesto, las ventas son importantes. Pero también lo son los contactos, la visibilidad y las oportunidades que pueden surgir después. Nos gustaría que participar en las Nubes les ayudase a avanzar y que sintiesen que su trabajo está bien acompañado y presentado.

¿Qué aporta el Mercado de San Agustín y qué significa que las Nubes estén tan ligadas a A Coruña?

San Agustín aporta arquitectura, historia y vida cotidiana. Es un espacio con carácter, vinculado al comercio y a la ciudad, y eso encaja muchísimo con nuestra forma de entender las Nubes.

Para nosotros, que el proyecto esté tan ligado a A Coruña tiene un valor especial. Lo hemos creado desde aquí y queremos contribuir a que pasen cosas en la ciudad, a que se descubran proyectos y a que sus espacios se disfruten. Nos gusta formar parte de esa A Coruña que se encuentra, conversa y tiene curiosidad.

¿Cómo es realmente el proceso de poner en marcha una nueva edición?

Empieza bastante antes de abrir las puertas. Revisamos la edición anterior, abrimos la convocatoria y estudiamos las propuestas para construir una selección equilibrada.

Después hay que coordinar participantes, distribuir espacios, preparar la comunicación y resolver toda la producción: montaje, necesidades técnicas, equipo y atención durante el mercado. Hay muchas decisiones pequeñas que influyen en cómo se vive después la experiencia.

Desde Océano Azul trabajamos para que todo eso se traduzca en algo sencillo para el visitante: llegar, sentirse a gusto y disfrutar. Que parezca fácil también exige mucho trabajo.

Ahora que el proyecto está consolidado, ¿cuáles son los siguientes pasos? ¿Hay nuevas ideas, formatos o espacios que os gustaría explorar?

Desde Océano Azul tenemos curiosidad por nuevos formatos y espacios, pero queremos que cada paso tenga sentido.

El Mercado das Nubes es una marca y su identidad hay que preservarla. La prioridad es que cada edición siga aportando y conserve su capacidad de entretener.

Hemos celebrado ya dos ediciones en Madrid y estamos preparando la siguiente (primavera 2027). Salir es un reto.

Es un orgullo ver el interés que genera este mercado y las propuestas que nos han hecho de diferentes concellos para moverlo.

Si miramos unos años hacia adelante, ¿cómo os gustaría que fuese el Mercado das Nubes?

Nos gustaría que siguiese siendo una cita de interés y una oportunidad valiosa para quienes participan. Que pudiésemos mirar atrás y ver proyectos que han crecido y relaciones que empezaron en las Nubes.

Nos queda mucho por descubrir y por probar, especialmente en cómo hacer que el público se acerque al proceso creativo y a las historias de cada marca. Y hay un reto que me parece precioso: que quien venga por primera vez encuentre una sorpresa y quien lleve años viniendo también.

¿Qué te ha enseñado personalmente este proyecto durante todos estos años?

Las Nubes son un constante emprendimiento. Nos rodeamos de proyectos emergentes y escuchar y conocer lo que hay detrás, ayuda a mantener los pies en la tierra. Cuando conoces a quienes participan, entiendes mejor el esfuerzo, las decisiones y la ilusión que hay en cada propuesta.

También me ha enseñado que una idea necesita constancia para convertirse en una cita con continuidad. En Océano Azul estamos acostumbrados a cuidar los detalles en la organización y producción, pero las Nubes recuerdan algo fundamental: un evento cobra sentido cuando las personas lo viven y lo hacen suyo.

¿Qué es lo que más disfrutas del proceso? ¿Y qué parte sigue suponiendo un reto?

La producción del mercado es un trabajo de equipo y eso me encanta. En el día a día, estamos varias personas de Océano Azul implicadas en la comercialización, el diseño, la comunicación, la parte administrativa… Y todos lo disfrutamos, porque nos gusta lo que hacemos. Pero, sin duda, nos hace disfrutar cuando a los puestos les funciona bien el mercado. Es la clave. Da sentido a todo el trabajo previo.

El reto sigue siendo equilibrar participantes, público y espacio. También mantener la frescura. Cada edición exige atención e ideas, porque queremos que las Nubes sigan siendo una cita a la que apetezca volver.

Para cerrar, alguien que nunca haya ido a las Nubes, ¿qué se está perdiendo?

Se está perdiendo algo tan agradable como dar un paseo por uno de los edificios más maravillosos de esta ciudad, en medio de personas con ganas de mostrar sus productos, probando tapas de mercado de chefs locales y escuchando música… ¡es un planazo!

A las Nubes me parece importante ir con tiempo y curiosidad. A veces, el mejor descubrimiento es precisamente el que no tenías previsto.