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En los tiempos veloces de hoy las cosas llegan antes: el primer teléfono móvil, el primer contacto sexual, el primer tatuaje. Antes de cumplir la mayoría de edad puedes dejar que graben con tinta en tu piel para siempre un mensaje o una imagen, con el permiso de tus padres. También puedes ser tú quien firme ese tatuaje, profesionalmente.

Sabela tiene 17 años y dos tatuajes. El primero fue una mosca que representa a un grupo musical, en un antebrazo cuando tenía 16 y con autorización familiar; el segundo llegó un par de meses después. Ahora ella ha hecho dos tatuajes a su padre y otros a su hermana.

No son improntas trabajadas de cualquier manera con aguja y tinta, sino con material técnico profesional que Sabela Cervelo Filgueira ha usado poco después de haber completado un curso del programa Talento Joven de la Cámara de Comercio de A Coruña para menores de 30 años centrado en el tatuaje. Lo cofinancia Fondo Social Europeo para alumnos inscritos en Garantía Juvenil.

Esta joven coruñesa fue la única menor de edad de un curso que la Cámara ha impartido por primera vez. Había otra chica de 19 años y jóvenes con experiencia en la ilustración y el modelaje en 3D. "Fue un éxito en la primera edición, quedaron muchos en lista de espera", destaca Sofía Ramos, responsable de formación de la entidad coruñesa.

El profesor fue el empresario y actor italiano Saverio Percudani, quien no solo reconoce que Sabela "vive para dibujar, es inquieta y tiene ilusión por lo que hace", sino que defiende que "el mundo del tatuaje abre muchas oportunidades de trabajo, permite viajar, ganar un buen sueldo y, lo más importante, ser feliz a quien le gusta".

La joven Sabela le hace un tatuaje a su padre con un verso de una canción de Robe Iniesta. Cedida

A Sabela siempre le encantó dibujar. "Para mí es la mejor manera de expresar lo que llevo en mí, reflejarlo en un dibujo o en un tatuaje", admite. En el curso encontró un profesor "detallista" y conocimientos técnicos "de muchos aspectos a través de diversos estilos" y sobre cómo funciona el sector.

"Ojalá pueda dedicarme a esto", responde al preguntarle si le gustaría ser tatuadora profesional. Ramos apunta que la formación recibida en colaboración con un estudio ha incluido, además de materias troncales y genéricas, información técnica e higiénico-sanitaria, aspectos estilísticos, atención al cliente y seguridad.

El curso habilita ya a sus alumnos para ejercer lo que han aprendido, a tener un contrato laboral si surge la ocasión, ya que quien lo ha impartido "tiene potestad para certificar una acreditación homologada", explica la responsable de formación de la Cámara.

Percudani cree que cursos como este "ayudan a los chicos a saber lo que quieren hacer en la vida". Asegura que permiten "contactos con estudios" y crean "oportunidades reales de trabajo". "Sabela tiene mucho talento. Ahora puede enfocar su camino y crecer, primero con apoyo de su familia al ser tan joven y después ya de manera independiente".

Robe y Dragon Ball

Con instrumental obtenido en el curso (cartuchos de tinta, agujas de distintos estilos, piel sintética) y maquinaria adquirida, Sabela Cervelo ha puesto en práctica los conocimientos del curso de la Cámara en la piel de su familia.

Dos tatuajes hechos por Sabela Cervelo. Cedida

Su padre accedió a que le hiciese dos tatuajes: el de un personaje de Dragon Ball, Supersayayin, en una pierna por encima del tobillo y el verso de una canción de Robe Iniesta en forma de corazón en el tríceps de un brazo, "Ama ama y ensancha el alma...".

En la piel de su hermana mayor, ya con algún tatuaje previo, Sabela dejó otras pequeñas huellas con su estilo (una estrella, una luna, huellas de animales), obras primerizas de un arte cuyo resultado le ha agradado y que en el futuro podría convertirse en su forma de vida.

Cómo aprender a hacer tatuajes

En la escuela de tatuadores Tatúo, que abrió en septiembre de 2025 en la avenida de Os Mallos, hay clases de iniciación y de perfeccionamiento, en una semana, en dos o más tiempo hasta llegar a las 96 horas. También hay mentorías para acompañar a quien empieza a tatuar como aprendiz.

Hasta ahora no se han apuntado menores de edad, "pero sí una señora jubilada que quiso aprender para hacerle un tatuaje a su hermana", cuenta una de sus responsables, Susan Patiño. La mayoría de los alumnos que se inscriben son jóvenes que utilizan elementos de los kits que usan los profesionales y "tienen conocimientos o experiencia en bellas artes" e "inquietudes" por familiarizarse con un nuevo ámbito artístico.

La tatuadora Susan Patiño hace un tatuaje en A Coruña. Tatúo

En el sector, en cambio, no siempre se confía en este tipo de formación, quizá porque en los últimos años "entre los jóvenes, en grupos de amigos, cualquiera se ha puesto a hacer tatuajes con aguja y tinta". En el estudio Katattoomba, el más veterano de A Coruña, aprecian sobre todo el aprendizaje en el propio terreno.

"Para enseñar hay que hacerlo en las mejores condiciones y dar a conocer muchas cuestiones porque esto no es un hacer un tatu y ya está. La mejor manera es siendo aprendiz, y aquí ha habido gente que se ha tirado un año atendiendo al público en el mostrador y viendo cómo trabajaban los tatuadores antes de empezar él a hacer sus tatuajes", cuenta uno de los fundadores de Katattoomba, Alberto Cortiñas, Korti.

Tras la buena acogida que ha tenido el primer curso de tatuaje en la Cámara, la entidad planifica el segundo. "Las iniciativas de este programa pretenden hacer descubrir qué es lo que me gusta hacer y en qué quiero trabajar. El fin no es otro que dotar a los alumnos de las mayores facilidades para incorporarse al mercado laboral", resalta Sofía Ramos.