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El Concello de Santiago ha solicitado a Augas de Galicia más barreras de contención y limpieza tras el vertido de purines ocurrido el lunes de la semana pasada en Tordoia. La medida busca frenar el descenso de este material hacia el río Tambre, donde el ayuntamiento capta el agua de su red de abastecimiento.

El comité de coordinación se reunió esta mañana para valorar los últimos datos aportados por la empresa del servicio de agua de Santiago, según los cuales el vertido ya ha superado la última barrera colocada y se encuentra a algo más de dos kilómetros del río Tambre. Una distancia a la que habría que sumar los casi 16 kilómetros que separan este punto de la zona de captación de la ETAP.

Los análisis de la concesionaria del servicio, además, reflejan que los niveles de amonio en el último punto de la zona afectada por el vertido son superiores a los adecuados para entrar en la ETAP. Ante esta situación, el concello ha solicitado hoy de nuevo a Augas de Galicia que instale más barreras de contención y se incrementen los trabajos de aspiración de los purines.

La portavoz del Gobierno municipal, Míriam Louzao, ha enviado esta mañana un mensaje de tranquilidad, garantizando que el consumo del agua de grifo es "totalmente seguro". El ayuntamiento, en todo caso, cerrará la captación si se detecta algún parámetro que apunte a que existe riesgo, para lo que la empresa concesionaria realiza una vigilancia periódica.

La rotura de una balsa el pasado lunes hizo que gran parte de los purines almacenados se filtrasen a las fincas contiguas, llegando primero al río Bustelo, a la altura de Santaia. El vertido se extendió el martes a los ríos Paradela y Lengüelle, y desde entonces se extremaron las precauciones para que no afectase al Tambre.

El Seprona, por su parte, está investigando lo ocurrido, "analizando la documentación y los permisos de la balsa"