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Santiago de Compostela vivió ayer una tarde histórica. La luna cubrió, casi en su totalidad, el sol sobre las 20:29 horas, ofreciendo a los vecinos y turistas de la ciudad un espectáculo único en la vida. Un momento que todos ellos vivieron con emoción, sabiéndose testigos de un momento irrepetible.

Monte do Gozo, Monte Pedroso, el mirador de la Cidade da Cultura y la Alameda fueron los lugares elegidos por la mayor parte de la ciudadanía para disfrutar del eclipse, aunque la praza do Obradoiro también acogió a numerosos espectadores. Y es que estos emplazamientos proporcionaron una vista inmejorable del fenómeno, que comenzó a las 19:31 horas y finalizó a las 21:22.

Fueron miles las personas que siguieron el fenómeno desde la capital gallega. Y es que además de los vecinos de la ciudad, en Santiago había cientos de peregrinos que hicieron coincidir su llegada al Obradoiro con el eclipse, para poder verlo desde un lugar privilegiado y en el que cobra especial simbolismo.

Los principales puntos de observación comenzaron a recibir gente tiempo antes de que comenzase el fenómeno. Los nervios y la ilusión protagonizaron dos horas en las que las miradas al cielo, con las gafas homologadas siempre bien colocadas, se alternaban con animadas conversaciones.

La jornada transcurrió además con normalidad, sin incidentes. Fuentes del Complexo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela (CHUS) han confirmado que no se registraron incidentes relacionados con el eclipse. El centro hospitalario había reforzado el servicio de oftalmología con un profesional, que estará disponible hasta el 15 de agosto.

Tráfico

El eclipse no se pudo observar en su totalidad en Santiago de Compostela, por lo que muchas personas decidieron ir a municipios cercanos para disfrutar del momento en el que la luna cubre por completo al sol.

Esto provocó grandes retenciones de tráfico, sobre todo cuando los compostelanos regresaban a casa. Y es que no pocos eligieron concellos como Arzúa, Melide, Boimorto o A Coruña (aunque aquí el cielo se nubló) para vivir el eclipse total.

La AP-9, de hecho, registró varios embotellamientos de tráfico, con circulación lenta en varios puntos de salida de A Coruña, cuatro kilómetros de retención a su paso por Santiago y circulación lenta a su paso por Ordes.

La autovía de Lugo, la A-54, tuvo retenciones a la entrada a Santiago de Compostela, del mismo modo que la N-550 a su paso por Oroso (A Coruña).