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La Archidiócesis de Santiago presentó ayer jueves el Año Santo Compostelano 2027 en un acto celebrado en el monasterio de San Martín Pinario y presidido por el arzobispo Francisco José Prieto Fernández. El acto dio a conocer el Himno y la nueva identidad visual del Xacobeo.

El lema "Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría" (Mt 2,10) centró una velada que reunió a representantes de la Iglesia, las instituciones y distintos ámbitos de la sociedad. Todos presenciaron cómo la estrella del mecanismo del Botafumeiro, las marcas de los canteros de la Catedral y la figura del apóstol Santiago como guía hacia Cristo sirvieron de referencia para expresar el sentido del jubileo a través de la música, el diseño y las propuestas audiovisuales.

Así, lo primero que se desveló tras la bienvenida fue el videoclip del Himno. Hugh McGinley se encargó de la producción audiovisual que acompaña a Un campo cheo de estrellas, composición del músico gallego Carlos Martínez Movilla. A continuación, se proyectó el vídeo de la identidad del Año Santo que dio paso a una interesante mesa redonda.

El director del Departamento de Música de la Diócesis y coordinador de los trabajos musicales del jubileo, Óscar Valado, explicó que el Año Santo Compostelano contará con dos himnos: uno de claro uso litúrgico, compuesto para coro y órgano, y otro concebido para la difusión del Año Santo en otros espacios, ya sea en el entorno digital o encuentros de tipo pastoral.

El himno destinado a las celebraciones litúrgicas tiene previsto su estreno en diciembre, posiblemente durante la apertura de la Puerta Santa. "El título evoca el lema del Año Santo y sorprende su calidad musical y letra cuidada. Tiene un aire fresco con un estilo pop-folk que invita a cantar el estribillo al escucharlo una sola vez", señaló Valado, sobre un tema que puede escucharse en gallego o castellano.

El diseñador de la marca, Fernando de Castro, explicó por su parte las referencias que dieron forma a la nueva identidad visual. Su símbolo principal fue la estrella de ocho puntas presente en el mecanismo del Botafumeiro, vinculada con la tradición de la estrella que señaló Compostela y al apóstol Santiago como destino.

El número 27 surgió de una reinterpretación de las marcas de los canteros que todavía se conservaban en las piedras de la Catedral. Estrella, movimiento y piedra articularon los tres conceptos de la marca: la guía, la peregrinación y la memoria de la construcción del templo.

El proyecto incorporó además una tipografía propia, denominada Santa Compostela. Su diseño tomó como referencia la escritura de los manuscritos catedralicios, las formas geométricas de las marcas grabadas por los canteros y los trazos del hierro forjado.

El director de la Fundación Catedral, Daniel Lorenzo, intervino en representación del Arzobispado para explicar que una de las prioridades de cara al próximo Xacobeo es la hospitalidad. Lorenzo reivindicó el trabajo realizado en los últimos años para acoger de la mejor forma posible a los visitantes no solo como turistas sino como miembros de una comunidad.

Una vez terminada la mesa redonda, la música en directo tomó el relevo. Mercedes Hernández y Fernando Reyes, de Resonet, interpretaron Dum Pater Familias, La Grande Chanson des Pèlerins y Dos estrellas le siguen. Después de la actuación se proyectó el vídeo corporativo del Año Santo Compostelano, antes de la intervención del arzobispo que cerró el acto.

Una invitación a mirar a la estrella

Francisco José Prieto Fernández situó el lema del Año Santo en el centro de su intervención y, a partir del relato de los Magos, explicó que la estrella no había eliminado las dificultades del viaje, pero les había permitido reconocer que su búsqueda tenía sentido y que avanzaban hacia una meta.

El arzobispo de Santiago trasladó esa imagen al presente, "marcado por grandes posibilidades científicas y tecnológicas, pero también por la soledad, la fragilidad de los vínculos, la polarización y la incertidumbre".

Ante esa realidad, Prieto presentó el Año Santo como un acontecimiento de gracia y perdón y una invitación a levantar la mirada para descubrir de nuevo la estrella que conduce a Cristo. Así, como primera convicción, recordó la condición peregrina del ser humano y señaló que las motivaciones que llevan a emprender el camino son diferentes.

El arzobispo vinculó la segunda convicción al tema jubilar: en el Camino puede renacer la alegría. La tercera se dirigió a la Iglesia, a la que apeló a aprovechar el Año Santo como una gran oportunidad evangelizadora.

Prieto concluyó su intervención con una invitación a volver a mirar la estrella y a ponerse personalmente en camino.