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A Coruña se convierte estos días en uno de los escaparates de la movilidad eléctrica en España con la celebración del 10º Repsol EcoRallye A Coruña, una prueba que arrancó este jueves y que forma parte de la FIA EcoRally Cup. Oliver Fernández, director de Movilidad Eléctrica de Repsol para España y Portugal, participa en esta edición que cuenta con 57 equipos y para la que la compañía ha desplegado 52 puntos de recarga en la plaza de María Pita.

Su visita coincide con un momento de fuerte crecimiento del vehículo eléctrico, pero también con importantes interrogantes sobre el ritmo de la transición. España dispone ya de alrededor de 53.000 puntos de recarga pública, según los datos manejados por Fernández, aunque una parte de la infraestructura instalada continúa pendiente de entrar en funcionamiento. Repsol, por su parte, cuenta con cerca de 4.800 puntos operativos en el país y alrededor de 500 rápidos y ultrarrápidos en Galicia.

En conversación con Quincemil, Fernández aborda algunos de los principales obstáculos que todavía afronta la movilidad eléctrica: desde los dos años que pueden transcurrir entre la instalación y puesta en servicio de determinados cargadores hasta el acceso a potencia de la red, el precio de los vehículos o las dudas de los conductores sobre autonomía y tiempos de recarga.

El responsable de Repsol defiende, sin embargo, una transición en la que convivan diferentes tecnologías. "No todo va a ser vehículo eléctrico", sostiene. A su juicio, la electrificación ganará peso en determinados usos, mientras que otros necesitarán alternativas como los combustibles renovables.

España ha aumentado considerablemente su red de recarga pública en los últimos años. ¿En qué punto estamos actualmente y qué evolución esperan de aquí a 2030?

Con los últimos datos de la Asociación del Vehículo Eléctrico, estaríamos en torno a una red de unos 53.000 puntos de recarga. En este número hay puntos normales, rápidos y ultrarrápidos, pero es verdad que ha habido un crecimiento muy relevante en el mercado. Nosotros también hemos tenido un despliegue importante en los últimos años, siempre primando un criterio de capilaridad: que cualquier persona pueda viajar por toda la geografía nacional y encontrar puntos de recarga. Actualmente tenemos en funcionamiento cerca de 4.800, principalmente rápidos y ultrarrápidos, no solamente en nuestras estaciones de servicio, sino también en vía pública, supermercados o estaciones de tren.

Una parte de los puntos de recarga instalados en España continúa sin estar operativa. ¿Por qué ocurre y cuáles son hoy los principales obstáculos para seguir ampliando la red?

Ese es el gran reto al que se enfrentan ahora mismo todos los operadores que estamos desplegando infraestructura. En promedio, desde que se instala el punto de recarga hasta que se abre pueden pasar 15 meses, 18 o incluso dos años. Nosotros tardamos en instalar 15 días y en entrar en funcionamiento mucho más tiempo. Se ha avanzado en simplificar trámites administrativos y la burocracia, pero todavía queda mucho camino por recorrer. Hay un gran reto de acceso a la potencia de red y es todavía mayor en los puntos de recarga ultrarrápida, donde hay congestión. Es necesario acelerar toda esa parte administrativa y burocrática.

Si ponemos el foco en Galicia, ¿cómo está la comunidad en infraestructura de recarga respecto al conjunto de España? ¿Está avanzando al mismo ritmo o continúa por detrás de la media?

Galicia ha crecido mucho en los últimos años en matriculaciones de vehículos eléctricos e híbridos enchufables. Repsol tiene ahora mismo disponibles en Galicia cerca de 500 puntos de recarga ultrarrápidos y rápidos. Son necesarios más, porque estamos viendo una aceleración en la venta de vehículos eléctricos y nuestra filosofía es acompañar las necesidades de los clientes. Con nuestra política multienergía ayudamos a quienes decidan electrificar su parque para que tengan puntos de recarga en vía pública o incluso instalándolos en su casa.

Al final, el público quiere moverse a un precio competitivo y sin restricciones

Oliver Fernández, director de Movilidad Eléctrica de Repsol para España y Portugal

El precio continúa siendo una de las principales barreras de entrada del coche eléctrico. ¿Cuándo podemos esperar que un eléctrico sea competitivo en precio frente a un vehículo de combustión sin depender de ayudas públicas?

La industria de automoción ha tenido desarrollos tecnológicos impresionantes en los últimos 15 años y ahora se enfrenta a otro gran reto de descarbonización y electrificación, con ingentes cantidades de capital necesarias para transformar toda la industria. Cuándo o cuál va a ser el precio, o si van a seguir bajando los precios de los vehículos eléctricos, es difícil de estimar. Al final, el público quiere moverse a un precio competitivo y sin restricciones. Nuestra filosofía es ver cuál es la mejor alternativa para cada cliente y, sobre todo, de la forma más sostenible económicamente. En muchas ocasiones los combustibles renovables son una fuente ideal; en otras, por disponibilidad de potencia o por poder recargar una flota por la noche con una tarifa muy baja, quizás sea mejor electrificar. La electrificación es una de las alternativas, pero no siempre es la única.

La autonomía y el tiempo necesario para recargar siguen generando dudas entre muchos conductores. ¿Hasta qué punto están justificadas actualmente esas preocupaciones y qué avances tecnológicos podemos esperar en los próximos años?

Es curiosa la obsesión por recargar en el menor tiempo posible. ¿Es siempre importante cargar a alta potencia y super rápido? Yo diría que no, o que depende. A menudo mi coche duerme muchas horas en casa o permanece bastante tiempo en la oficina. Ahí no necesito una recarga ultrarrápida; una recarga lenta a un precio muy económico resulta muy interesante. Eso sí, si me voy de vacaciones y quiero ir a Galicia desde Madrid, lógicamente quiero una infraestructura ultrarrápida que me permita recargar en poco tiempo. Nosotros estamos desplegando una red con potencias diferentes precisamente para satisfacer esas distintas necesidades. Recarga ultrarrápida sí, pero no siempre.

¿Cómo cree que evolucionará el vehículo eléctrico en España durante la próxima década? ¿Llegará un momento en el que sea la opción mayoritaria para quienes compran un coche nuevo?

Pregunta interesante y difícil de responder. No lo sé. De lo que sí estoy seguro es de que no todo va a ser vehículo eléctrico. En algunas ciudades y para algunas aplicaciones es una solución muy interesante, pero para otras directamente es imposible. En el sector aéreo, por ejemplo, las propias marcas productoras de aviones reconocen que la alternativa válida para descarbonizar se basa en los combustibles sostenibles de aviación (SAF). No es realista hacer vuelos transoceánicos eléctricos. A largo plazo, en algunos transportes probablemente la electrificación irá teniendo más peso, aunque es complicado saber la velocidad de esa transformación. En otros, con el avance de la tecnología actual, va a ser muy complicado y los combustibles sostenibles son una gran solución.

Hay que ser pacientes y seguir invirtiendo con la cabeza fría

Oliver Fernández, director de Movilidad Eléctrica de Repsol para España y Portugal

¿Es rentable para una compañía como Repsol instalar puntos de recarga pública o sigue siendo una inversión que se hace pensando fundamentalmente en el crecimiento futuro del vehículo eléctrico?

A mí me gusta decir que estamos en una carrera de largo plazo. Esto no es una carrera de 100 metros para ver quién es el más rápido en instalar puntos de recarga. Hay incertidumbre sobre la velocidad del cambio y de las matriculaciones, y también incertidumbres tecnológicas. Es una industria bastante incipiente y la tecnología de los automóviles y de las recargas está cambiando de forma muy acelerada. Hay que ser pacientes y seguir invirtiendo con la cabeza fría y con cierta lógica. Nosotros estamos desplegando una red con capilaridad nacional y diferentes tecnologías de recarga para satisfacer todas las necesidades. Además del número y la potencia, insistimos mucho en simplificar al máximo la experiencia de recarga. Ahora mismo, el 95 % de nuestra red, y casi el 100 % de la rápida y ultrarrápida, permite recargar con Autocharge. No necesitas meter tarjetas ni siquiera utilizar nuestra aplicación Waylet: es simplemente llegar y enchufar.

¿Cómo funciona? ¿Es automático?

Es automático. La primera vez se hace un emparejamiento telemático del coche con tu usuario de Waylet y, desde ese día, cada vez que vas, enchufas, te reconoce y se te hace el cargo. Estamos apostando por la capilaridad, por poder viajar por toda España con distintos niveles de potencia y, sobre todo, por simplificar al máximo la experiencia para que la recarga sea muy fácil y accesible para todos los clientes.