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Las encuestas sobre coruñesismo que plantean opciones (una playa u otra, un lugar para pasear u otro) suelen dar a elegir entre Bonilla o El Timón, dos históricas y populares churrerías de la ciudad. Hay quien escoge los churros de la primera y quien prefiere los de la segunda. Pero el chocolate es el mismo, sale de la planta de producción de una empresa casi centenaria: Chocolate Express.

La nave está en Pocomaco. Al polígono se mudó tras nacer la compañía y haberse consolidado en el centro de A Coruña, primero en Riego de Agua desde 1930 y después en la Plaza de Lugo hasta 1996. Más de una empresa elaboraba y distribuía chocolate en la ciudad y la comarca, hoy resisten muy pocas.

Desde 1990 trabaja en Chocolate Express Aurelio Fernández Ruenes, su propietario, tercera generación de la familia que tras la Guerra Civil compró la empresa a su fundador, Camilo Blanco, quien en 1929 había adquirido toda la maquinaria en la Feria Internacional de Barcelona. "Algunas máquinas aún funcionan".

El abuelo de Aurelio, el empresario Aurelio Ruenes Blanco, presidió el Deportivo entre 1941 y 1945 y luego en los años 1946 y 1947. Y su hijo Jorge Fernández es hoy el gerente. Incluso entre los empleados (hoy seis, llegó a haber más de una veintena) ha habido más de una generación.

Diversos productos elaborados en Chocolate Express a lo largo de los años. Quincemil

"Alimentación, hostelería y colectividades son nuestros tres segmentos de producción. El primero comprende el 70%, estamos en casi todas las grandes cadenas de distribución. Y en el segundo estamos muy orgullosos de ser los proveedores de El Timón y Bonilla, fieles de toda la vida", repasa Fernández Ruenes.

La cafetería Manhattan en la plaza de Pontevedra también prepara el mismo chocolate, y en Oviedo lo usa la conocida confitería Rialto. Galicia es el mercado mayoritario, en el pasado gustaba mucho en Asturias y Cantabria.

"¡Qué rico es!"

Huele a cacao por todas partes en la nave de Chocolate Express en Pocomaco. El olfato de Aurelio, de la costumbre diaria, ya casi no lo percibe. Por distintas máquinas pasan los amargos trozos de cacao importados de Ghana y Costa de Marfil hasta convertirse en tabletas.

Aurelio y Jorge Fernández entre máquinas de producción en Chocolate Express. Quincemil

El proceso empieza en una mezcladora, de donde pasa como cacao líquido a una refinadora con harina y azúcar. De aquí a otra mezcladora que lo convierte en polvo, a una pesadora, a una extractora y a un almacén de conservación a 35 grados de temperatura. Se lleva a las máquinas de moldeado de tabletas y estas se envasan en frío en una nevera de la que saldrán para su empaquetado, almacenaje y distribución.

"Nuestro chocolate es especial, lo seguimos fabricando igual que en el año 30. Cacao, azúcar, harina y poco más. Con las mismas proporciones, sin meter aditivos alimentarios, ni conservantes, edulcorantes o aromas", cuenta el dueño.

Máquina empaquetadora de chocolate. Quincemil

Su empresa se ha especializado en chocolate en tabletas, en polvo para postrerías y hostelería, soluble Buencao y cacao puro, "al que ahora se lanza mucho la gente para evitar el azúcar".

"Chocolate Express, ¡qué rico es!" Este sigue siendo el lema que adoptó la marca en el pasado, sencillo y directo, es una frase “mítica” de la empresa, usada en sus anuncios publicitarios, que se publicaban en prensa y revistas (cuando la figura de una persona negra acompañaba al logo) y se escuchaban en la radio y en los cines.

Producto de "semilujo"

La empresa coruñesa de chocolates, al igual que los obradores de confitería que trabajan con cacao, ha tenido que encajar el golpe que ha supuesto el notable incremento del precio de su materia prima en los últimos años. "Desgraciadamente hemos repercutido en el consumidor final. Todos lo hemos hecho. Para hacerse una idea: el kilo ha subido de 4 a 14 euros", admite Ruenes.

La consecuencia de esta evolución del precio, marcado a nivel Mundial por la Bolsa de Londres, ha sido doble: una reducción de la producción y una bajada de consumo por el encarecimiento del producto final, que se ha convertido en "semilujo".

Antiguo logo de Chocolate Express. Quincemil

El propietario de Chocolate Express mira al futuro y alerta además del empeoramiento de las cosechas en los principales países productores debido al cambio climático: "El problema actual es que hay escasez de producto. Hoy está muy caro, aunque con la previsión de que los precios se mantengan".

La empresa de cacao coruñesa, "tradicional y familiar", como resalta Fernández Ruenes, mira adelante. Próximamente el cartón retirará el plástico de los envases, los recipientes que conservan "la calidad del producto", un rico cacao que pronto será centenario.