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En unas pocas manzanas de Ciudad Escolar convivían hace unos años cuatro librerías: Terra, Calvo, Ciudad Escolar y Clunia. Suministraban libros, cuadernos, lápices, bolígrafos y material de papelería para usuarios de los centros educativos del entorno: la Escuela Oficial de Idiomas, la UNED, el Conservatorio Profesional de Música, institutos, colegios... Solo Clunia sigue abierta.

Dos cerraron por jubilación, en otra se traspasó el bajo. "Bueno, el sector va a menos", reconoce la propietaria de Clunia, Fina Puñal, que en 2014 abrió su librería junto a su amigo Julio en el número 3 de la calle Pintor Francisco Llorens. La compaginaba con un parque de ocio infantil próximo, que después de la pandemia tuvo que cerrar.

En la conversación se alude más de una vez a Amazon, el gigante invisible del comercio al que la gente acude para comprar lo que no encuentra en una tienda física, ese surtidor frío que no cultiva el trato cercano con el público. "Aquí somos agradables y simpáticas. Eso ayuda", se promociona Fina.

A su lado está la joven Aida Camino desde hace un año. Su "sueño" es "trabajar entre libros". Estudió Lengua y Literatura y se especializó en Bibliotecas; en el futuro espera que una sea su lugar de trabajo. Mientras, como voraz lectura, disfruta atendiendo al público en Clunia y recomendando libros.

Acceso a la librería Clunia, en la calle Pintor Francisco Llorens. Quincemil

"Se sobrevive por épocas. Ahora con el inicio del curso esto es una locura, estamos hasta arriba de trabajo", describe la dueña de esta librería de A Coruña. "Alumnos y profesores acuden en busca de material escolar y no tan escolar".

Las bibliotecas de centros educativos de la zona u organismos oficiales próximos encargan directamente distintos artículos. Llegan estudiantes de Idiomas, del Conservatorio, de Náutica, de recintos universitarios. "Trabajamos todo lo que se pueda, hay que tocar todos los palos, también artículos de regalo".

Encargos de un día para otro

Los libros son la esencia de una librería, aunque dejen "poco margen" de ganancia a efectos comerciales. En Clunia hay muchos libros infantiles y juveniles, un segmento que Puñal quiso explotar al haber trabajado con niños y niñas. "Es lo que más gusta. En los últimos años ha emergido la afición por la lectura", dice Camino.

"El resto de literatura es más selectiva, con algunas novedades, pero al funcionar por encargo, tenemos la ventaja de que en uno o dos días como mucho el libro pedido ya está en la tienda", añade la propietaria.

Variedad de libros en el interior de Clunia. Quincemil

Esta es una de las ventajas de una pequeña librería frente a otras más grandes o a cadenas, creen las libreras. "La cercanía. A mí me gusta mucho el contacto con la gente", admite Fina.

"Hay señores fieles que vienen todos los meses a comprar un libro. Y otros habituales de la zona a los que recomiendas, de los que vas conociendo sus gustos", comenta Aida.

Ella lee mucho, su jefa algo menos, "lo que puedo". "Tenemos vidas y tiempos distintos". Pero en Clunia, además de poder comprar todo lo necesario para ir a las escuelas y a los centros de formación, leer es costumbre.