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En un rincón de FranFret, junto a un retrato imponente de Jimi Hendrix, hay colgadas cuatro preciosas guitarras eléctricas. Una es una Pegasus vintage beige, otra es un modelo inspirado en la icónica Fender roja de Mark Knopfler. Están a la venta, las cuatro fabricadas a mano por el propietario de este negocio, Fran Rodríguez.

Electric Handmade Guitars, describe un friso sobre el escaparate, donde otros dos ejemplares muestran sus armoniosas curvas. Desde 2009 Rodríguez construye guitarras eléctricas, un instrumento que siempre ha tocado, con el que fue miembro de la banda local Kilómetro 0 y con el que se ha ganado también la vida como técnico de sonido para otras formaciones, entre ellas Brothers in Band, el grupo tributo a los Dire Straits de Knopfler.

Con casi dos décadas en el sector guitarrero, Fran Rodríguez abrió su primer taller en 2009, en el Agra; la "demanda creciente" le hizo mudarse a otro más grande y próximo; y desde hace siete años está instalado en el número 18 de Mister Archer Milton Huntington, en San Roque.

Cuatro modelos de guitarras eléctricas fabricados en FranFret. Quincemil

"Tenía claro que quería dedicarme a esto, pero formándome profesionalmente, adquiriendo conocimiento, que tuve en Madrid con un lutier alemán. Después me asocié a European Guitar Builders, lo que me ha permitido estar en contacto con lutieres europeos y ganar más conocimientos", repasa.

"Al construir una guitarra todos vamos por distintos caminos para llegar al mismo punto", resume el lutier coruñés. Ese fin, ese destino, son en torno a una decena de guitarras eléctricas que fabrica al año por encargo en su taller. Allí también las repara (además de bajos eléctricos) o les da mantenimiento y puesta a punto (junto a guitarras acústicas y clásicas).

Precios y clientes

"De 2.500 euros para arriba". Este es el precio inicial de sus guitarras. Fran compra la madera ("alguna la talo") hace las pastillas (pero no el puente o el clavijero) y emplea una media de 100 horas de trabajo en darle forma y sonido al instrumento hasta el resultado final.

Por su taller pasó Pablo Sánchez Otero, otro lutier especializado al que le gusta elogiar. Y allí acuden clientes que no responden a un perfil único: "No tienes que ser un músico profesional para venir a comprar aquí, de hecho el habitual no lo es. Pero el 80% de la clientela que compra o encarga busca algo muy exclusivo, ha probado mucho y quiere producto de calidad. Aquí tiene la solución".

Escaparate de FranFret. Quincemil

Reconoce Fran que solo tiene una guitarra, una Flying V en forma de flecha fabricada por él mismo, y frente al rostro de Hendrix en el taller reposa una Pegasus negra, la primera que fabricó. Son sus tesoros afectivos, de los que habla detallando sus piezas y sus formas o comparándolos con otros modelos.

Se recrea en ello defendiendo su oficio de artesano, "la preparación, la dedicación, la profesionalización" que da el conocimiento.

Hace más de veinte años Fran Rodríguez giraba con su grupo, a veces teloneando en Galicia a míticas formaciones que ya no existen, como Buenas Noches Rose o Héroes del Silencio. Saca su móvil para compartir recuerdos. Es raro que no se vea una guitarra eléctrica en las imágenes, aunque cuando se fotografió en un aeropuerto con Robert Plant de Led Zeppelin no había ninguna.