Son pocos los que no se pararán en el escaparate del Victoria, en la rúa do Hórreo. Mientras se les hace la boca agua, se puede ver a través del cristal el pan, los dulces caseros, la empanada o las comidas de este local con ingredientes frescos y de proximidad y siempre caseros. Victoria lleva alimentando a compostelanos, y allegados, durante cuatro generaciones desde hace un siglo.
Actualmente, la regenta Victoria, de 96 años, aunque la historia del local comenzó con su bisabuela Rosalía, una joven de 17 años de Tabeaio que se instaló en la capital gallega con su marido, de Arzúa, y cochero de diligencias.
Al principio se instalaron en unos metros más abajo, donde está el actual Hotel Gelmírez, "tenían una casa y daban algo de comida donde vivían ellos y, además, tenían los caballos", rememora María, trabajadora del local.
Fueron pasando los años y "los caballos pasaron a autobuses", fundándose una empresa con el nombre del bisabuelo: empresa Manolito. De hecho, los clientes más antiguos del Victoria aún conocen la casa por "el Manolito". Al fallecer Manolito, la empresa de autobuses pasó a llamarse Seoane, "porque quedaron los hijos y se llamaban así".
Interior del local
Con el paso del tiempo también comenzaron las comidas y, más tarde, cuando compraron una casa, empezaron a vender alimentos como patatas, huevos y, sobre todo, leche. "Empezaron con la lechería" dice María donde los autobuses "tenían líneas por la aldea" y "traían de todo", como frutas o patatas. "Tenían a bastantes mujeres repartiendo leche por todo Santiago" y "poco a poco" se fueron metiendo en otras cosas, como la venta de pienso.
De repartir leche "por todo Santiago" pasaron a alimentar a toda una ciudad y a atender "a clientes de cuarta generación". En Victoria todo se hace de manera casera y con alimentos frescos, "no es nada de congelar ni descongelar, aquí todo cortadito a mano". En su obrador artesano elaboran pan, pizzas o empanadas, "muchas", una de sus especialidades y que llevan "muchos años" cocinando. Otro de sus imprescindibles son sus dulces, como sus tartas o galletas. También se encargan de elaborar menús del día y cuentan con comidas para llevar, como tortillas, caldo gallego, pisto o albóndigas.
Comidas y dulces caseros de Victoria
"Todos los días hay alguien que hace regalos", dice María entre risas. En Victoria preparan cestas con sus productos caseros y se dedican a catering para cumpleaños y pequeños eventos. Y para una buena comida, no puede faltar una buena bebida. En Victoria cuentan con infinidad de vinos para acompañar a sus platos, de todas las marcas y precios
Con cuatro generaciones a sus espaldas, el negocio familiar se expande y en los próximos meses abrirá una sucursal en Pontevedra, donde el buen hacer y el cariño, junto con las elaboraciones caseras, serán los ingredientes que siempre están presentes en este negocio casi centenario de Santiago.
