Un puente entre lo visible y lo invisible, entre el sueño y la flor. Así define El Rocío de Santiago su creadora, Rocío Casas Alguacil. Natural de Barcelona, encontró en la ciudad compostelana su refugio y el lugar en el que asentar un proyecto de arte botánica mediante el que elabora joyas y cuadros con flores que ella misma recolecta con mimo, cuidando la planta.
Esta emprendedora lleva 14 años en la capital gallega, pero no fue hasta 2021 cuando empezó a dar rienda suelta a su creatividad con este proyecto, que comenzó a raíz de un sueño." Siempre me ha gustado mucho ir a la naturaleza, pasear, y en un momento dado soñé que iba de paseo y recogía hojas y flores para hacer un cuadro. Me desperté con una sensación tan plena y alegre... Me llenó el alma", explica Casas.
La artesana empezó entonces a investigar cómo podría plasmarlo en la vida real y, a base de prueba y error y gracias a una pequeña formación en técnicas de prensado y conservación floral, consiguió el resultado que buscaba. Hay algunas flores, sin embargo, que todavía se le resisten como la camelia, tan emblemática en Galicia.
Casas recoge las flores en los parques y montes de Santiago de Compostela, donde sus vecinos también se vuelcan con esta bonita iniciativa. Primavera y verano son las épocas en las que más material recolecta, aunque todas las estaciones tienen su encanto y la naturaleza se ofrece en diferentes modos, dando lugar a piezas únicas y especiales.
Una de las pinzas de El Rocío de Santiago.
"Cuando veo una flor, ya me imagino lo que puede ser: un colgante, un pendiente o una pinza. Es ahí cuando decido qué técnica usar", explica la artesana, que señala que el proceso de elaboración varía según el resultado y que emplea técnicas como el prensado o la aplicación de sílice.
También los tiempos son diferentes y pueden extenderse entre dos semanas y dos meses. Todo dependerá de factores como el grosor de la flor o el tiempo de secado, ya que el proceso se realiza de forma lenta para garantizar que tanto su forma como su color natural se mantengan: "Hay flores que quedan muy bonitas".
Rocío Casas elabora con las flores que recolecta y seca tanto cuadros como joyas con resina ecológica y bases de acero hipoalergénico. "Me aseguro de que el material no se ponga negro, quiero que dure lo máximo posible, también en el caso de las flores", explica la artesana, que señala que es preciso cuidar estas piezas con el mismo mimo con el que ella las elabora.
"Las piezas son únicas porque las flores son únicas, no hay dos exactas"
Rocío Casas, artesana detrás de El Rocío de Santiago
"Son cuidados básicos: no guardarlas en cajas que tengan humedad, limpiarlas con alcohol y no usar productos químicos, emplear trapos de algodón y, para que se mantenga el color durante el máximo tiempo posible, que no le dé excesivamente el sol. Con esto me refiero a no tomar todo el verano el sol con los pendientes puestos, por ejemplo", señala Casas.
Encapsular momentos especiales
Casas dispone de varias colecciones que ha ido diseñando con el paso de los años, aunque la más popular es Amuleto das Meigas, elaborada con las hierbas de San Juan. "Las recolecté el año pasado en el atardecer del 23 de junio, las puse en remojo toda la noche fuera para que le diera la luna y cuando se secaron, las piqué e hice una colección de colgantes y anillos", explica la artesana.
Rayos de Sol gusta mucho porque sus joyas contienen una de las flores que más se ven en los campos de Galicia: la margarita amarilla silvestre. "Le puse ese nombre porque el verano siempre nos ilumina, nos da alegría, y ¿por qué no llevar algo que te transmita eso todo el año?", señala Casas, que añade que algunas clientas le han contado que de pequeñas tenían coronas hechas con estas flores.
Y es que uno de los principales objetivos de El Rocío de Santiago es, más allá de que sus productos lleven a quien las viste hasta la capital gallega, que sus creaciones evoquen emociones. "Las piezas son únicas porque las flores son únicas, no hay dos exactas", recuerda la artesana, que también tiene una colección llamada Metamorfose con una mariposa detrás de la que coloca pétalos de diferentes plantas.
Una de las joyas de Amuletos das Meigas.
Rocío Casas, además, crea bonitos cuadros o joyas con flores con significado especial para sus clientes, que pueden de esta forma conservar su esencia en el tiempo. Y no solo de plantas: la catalana creó dos anillos en los que encapsuló pelos del perrito de una joven que quería, de esta forma, hacerle un regalo a su madre y otro a sí misma.
"Hace unas semanas entregué un cuadro de un ramo de una novia. En invierno se le había empezado a humedecer y le di varias posibilidades. Eligió una recomposición del ramo de novia", explica la artesana. Otra mujer que había guardado durante cuatro años unas flores que le dio su abuela ya fallecida las atrapó en un anillo para llevarlas siempre con ella.
La artesana trabaja mucho con bodas: tanto para hacer los ramos de las futuras esposas como para elaborar los detalles de los invitados: "Trabajar en algo que me gusta y que lo lleve la gente ya es un privilegio, pero que lo lleven en un día especial es un honor".
¿Apuesta cada vez más la gente por productos más sostenibles? Rocío Casas afirma con rotundidad que sí, al mismo tiempo que señala que hay un cambio no solo entre las mujeres sino también entre los hombres: "La gente en general se fija cada vez más en que sea artesano y natural. Es una manera de preservar la naturaleza".
La artesana sigue trabajando con tesón en un proyecto de vida que la llena y que le permite dar rienda a su creatividad al mismo tiempo que imparte talleres en el local de Metamorfose. Una forma de transmitir su conocimiento y su amor tanto por la naturaleza como por Santiago de Compostela.
