Via Todocoleccion

Via Todocoleccion Via Todocoleccion

Ofrecido por:

Conoce Coruña

Los vespasianos de A Coruña

Los vespasianos o urinarios públicos son construcciones singulares que formaron parte del tejido urbano de muchas ciudades a partir de la segunda mitad del siglo XIX. En A Coruña su presencia se atestigua solo en fotos, pero estas pequeñas arquitecturas tienen un origen muy interesante

Publicada

Hay pequeñas construcciones que pasan desapercibidas en la ciudad. Por más que formen parte del paisaje diario, de la domesticidad urbana, son elementos en los que no parece necesario reparar. Para el filósofo Friedrich Schelling “la arquitectura es la representación de la construcción”. Schelling, proyectaba su visión sobre la idea de arquitectura entendiéndola como un absoluto cuya génesis se encuentra en la materia que la forma de manera esencial y organizativa, es decir la construcción. Siguiendo este pensamiento, arraigado a la presencia del ser humano como arquitecto de su propio hábitat, se podría decir que incluso aquellos elementos que se comprenden como piezas irrelevantes, constituyen pequeños fragmentos de arquitectura porque construyen el lugar. Como elementos que forman parte del tejido urbano son, en sí mismos, proyectos arquitectónicos. Con el paso del tiempo y como todas las obras de arquitectura han sido capaces de establecer una narrativa en torno a sí mismas, porque en ellas transcurre la vida de quienes habitan la ciudad.

“Ciudad es ante todo plaza, ágora, discusión, elocuencia. De hecho, no necesita tener casas, la ciudad; las fachadas bastan. Las ciudades clásicas están basadas en un instinto opuesto al doméstico. La gente construye la casa para vivir en ella y la gente funda la ciudad para salir de la casa y encontrarse con otros que también han salido de la suya.” - José Ortega y Gasset

La convivencia en la ciudad es diversa, como también lo son sus espacios y edificios, por lo que cada uno de ellos alberga historias más o menos densas. En algunos casos estas historias tienen inicio y fin, convirtiéndose en memorias de un pasado que parece cercano porque sus huellas permanecen en la trama urbana o en el recuerdo de quienes los habitaron. Las pequeñas arquitecturas, especialmente aquellas que tienen un carácter modesto corren el riesgo de no llegar a imprimirse en la memoria colectiva. Su diseño y singularidad son quizás, uno de los aspectos que puede garantizar la pervivencia en la memoria.

En la película Perfect Days (Wim Wenders, 2023) su protagonista es un hombre que trabaja limpiando los baños públicos de uno de los barrios de Tokio. Estos baños públicos pertenecen a una estrategia urbana denominada Tokyo Toilet Projet que buscaba dotar de dignidad arquitectónica y solvencia a este tipo de construcciones en apariencia estrictamente funcionales. El proyecto es un catálogo de soluciones arquitectónicas en torno a un mismo programa funcional con obras realmente interesantes.

Via Todocoleccion

Via Todocoleccion Via Todocoleccion

Via Todocoleccion

Via Todocoleccion Via Todocoleccion

La aparición de baños públicos contemporáneos como obras de arquitectura urbana se remonta a las corrientes higienistas decimonónicas. Estas se denominaron columnas mingitorias, tazas, meadores o vespasianas, este último término en alusión al emperador romano Vespasiano quien puso tasas a la orina de urinarios públicos para uso industrial (vectigal urinae). Este tipo de construcciones aparecieron en Berlín, París y Nueva York, llevándose después a ciudades de menor tamaño. A mediados del siglo XIX el higienismo transforma las ciudades, incluyendo nuevos trazados urbanos nuevos, redes de saneamiento, pavimentaciones y nuevas arquitecturas. Estas obras, que ya existían en la antigüedad se constituyen ahora como elementos diseñados y singulares que encajen no solo con la función urbana, sino también con su estética particular. En el París del siglo XIX, además de la función pública para la que se concibieron estos urinarios públicos funcionaron como espacios de relación para homosexuales, foros de conspiración contra ciertos eventos históricos como el popular caso Dreyfus o espacio de intercambio de información de la resistencia. Su condición semiclandestina, y siempre vinculada a los hombres, creaba un espacio de condiciones particulares sirviendo cada vez a más funciones. Posteriormente, fueron utilizados también como elementos publicitarios ya que la amplitud de su envolvente los hacía especialmente visibles. En ellos solía disponerse publicidad popular pero también numerosos anuncios de carácter sanitario en favor de la prevención de las enfermedades venéreas.

Los urinarios públicos de A Coruña

En A Coruña, estos urinarios públicos eran muy comunes a principios de siglo XX. Inicialmente se plantearon diversas propuestas, aunque solo una de ellas se aplicaría en la ciudad. Existían varias de estas obras en todo el centro de la ciudad siendo las más populares las de Santa Catalina construidas en torno a 1890, Plaza de Mina, Teatro Emilia Pardo Bazán o Jardines de Méndez Núñez ligeramente posteriores.

“En los paseos de Méndez Núñez existen huecos que se prestan por su abrigo y retiro a toda clase de suciedades y evacuación de necesidades corporales de las gentes que ningún reparo tienen en satisfacerlas en semejantes parajes, convirtiéndose dichos lugares en verdaderas letrinas y por tanto, en un foco de infección muy perjudicial a la salud pública y desagradables, especialmente por acudir a dicho paseo el vecindario para su esparcimiento” - Texto firmado por ediles del ayuntamiento en 1883

Modelos de urinarios públicos contenidos en “Una arquitectura desaparecida Kioskos de refrescos y tinglados de feria en los Jardines de Méndez Núñez de La Coruña” de Xosé Fernández Fernández

Modelos de urinarios públicos contenidos en “Una arquitectura desaparecida Kioskos de refrescos y tinglados de feria en los Jardines de Méndez Núñez de La Coruña” de Xosé Fernández Fernández Xosé Fernández Fernández

Modelos de urinarios públicos contenidos en “Una arquitectura desaparecida Kioskos de refrescos y tinglados de feria en los Jardines de Méndez Núñez de La Coruña” de Xosé Fernández Fernández

Modelos de urinarios públicos contenidos en “Una arquitectura desaparecida Kioskos de refrescos y tinglados de feria en los Jardines de Méndez Núñez de La Coruña” de Xosé Fernández Fernández Xosé Fernández Fernández

Estas construcciones se realizan por iniciativa municipal intentando que sea la Junta de Obras del Puerto la encargada de su construcción. Finalmente es el propio ayuntamiento quien corre con los gastos de las obras. Anteriormente existían algunas construcciones de madera que se encontraban notablemente deterioradas. El reemplazo lleva también a una ampliación de los medios. El encargo se realizó a la Société Anonyme des Hauts-Forneaux et Fonderies du Val d’Osne. Esta empresa, de gran prestigio internacional fue la responsable de estructuras tan interesantes como el Crystal Palace de la Exposición Universal de Londres (1851), de las estructuras metálicas de fundición de la Exposición Universal de París de 1900, de las icónicas fuentes Wallace de París o de los soportes de los accesos de Metro parisinos diseñados por Hector Guimard.

Este tipo de construcciones se diseñaban como un elemento central que servía de taza conectada a la red de saneamiento rodeado de un cerramiento que protegía de la vista. Entre cada uno de los puestos se colocaba un separador para garantizar la privacidad. Los cerramientos y separadores no llegaban al suelo por lo que desde fuera era sencillo comprobar si estos estaban en uso o vacíos. El lenguaje utilizado para estas construcciones fue el propio del modernismo ya que la empresa a la que fueron encargados desarrollaba sus producciones vinculadas a este estilo arquitectónico. Además su forma redondeada y concéntrica lo dotaba de cierto dinamismo involuntario que, al ser adornado superiormente con algún motivo decorativo subrayaba las formas de aspecto natural o inspiradas en motivos vegetales. Los dos primeros modelos presentados distan morfológicamente del que finalmente se construyó, uno es de dos plazas el otro de algunas más, pero en ambos casos se trata de estructuras bastante abiertas, cabe pensar que se solicitó una solución más adecuada a la intimidad, pero también al clima local. Estas dos propuestas iniciales se asemejan más a los urinarios de ciudades como Pamplona, si bien con una cubierta más amplia. Las últimas construcciones de este tipo se desmontaron en la década de los ochenta, pero algunas estructuras similares aún se pueden ver en la ciudad. No con su uso original, sino como pequeños hitos publicitarios conservando una de sus funciones tangenciales.

Via Todocoleccion

Via Todocoleccion Via Todocoleccion

Via Todocoleccion

Via Todocoleccion Via Todocoleccion

Un escenario propio de Hitchcock

Hay arquitecturas que parecen no contar con el valor de la dignidad. El ser humano se empeña en negárselo porque en ellas transcurren o han transcurrido eventos impúdicos, desagradables o peligrosos. Pero la condición ética del momento en que fueron utilizarlos no debe impedir que desde una perspectiva lejana puedan ser analizados como elementos propios de la ciudad que la transformaron, al menos, por un periodo de tiempo. Desapasionadamente, algunas obras de arquitectura pueden proporcionar lecciones conceptuales a la mirada contemporánea. Su reivindicación solo necesita, en ocasiones, un pequeño gesto, del mismo tamaño que la escala que ellas mismas representan.

“El juicio es el momento definitivo del arte: en efecto el arte se apoya en la esperanza de que sus obras sean reconocidas por el público, cuando menos por el público cultivado. Sino existe esta esperanza, el artista es un impostor ya que ofrece como arte lo que solo es la expresión de sus obsesiones personales, ante lo que solo cabe acatamiento acrítico.” Helio Piñón. Observaciones elementales sobre el proyectar

Via Arquivo Xunta de Galicia

Via Arquivo Xunta de Galicia Arquivo Xunta de Galicia

Via Arquivo Xunta de Galicia

Via Arquivo Xunta de Galicia Via Arquivo Xunta de Galicia

En la década de los cincuenta Alfred Hitchcock, siempre provocador, eligió un urinario para dar una entrevista televisada. En plena guerra fría, estos lugares representaban aquello que debía ocultarse por alguna u otra razón. Y el misterio o el miedo atávico eran aspectos que interesaban al cineasta británico. Un urinario público era un espacio mundano, incluso desagradable que, sin embargo dio forma a la ciudad y al comportamiento de sus habitantes durante un breve espacio de tiempo. Una ciudad no son solo sus grandes edificios, sino también aquellas pequeñas cosas que a veces ni siquiera se ven.

Via Todocoleccion

Via Todocoleccion Via Todocoleccion