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#CoruñaSecreta Suéltate a bailar un swing con Loopy Hoppers

El swing se abre paso en A Coruña de manera mitad espontánea, mitad clandestina. Te contamos cómo y por qué
Bailando Swing de manera clandestina en María Pita
Loopy Hoppers
Bailando Swing de manera clandestina en María Pita

Los jueves tienes una cita para soltarte el pelo, dejar atrás las vergüenzas y lanzarte a divertirte y bailar swing. Pásate por el Círculo de Artesanos y te encontrarás con las clases abiertas y gratuitas de los chicos de Loopy Hoppers y, quien sabe, puede que encuentras tu nueva pasión. O que acabes de profesor.

“Hace un año me dices, vas a acabar bailando en la calle y no te creo”, nos resume al final de nuestra charla Germán López, que pasó de “bailar como un pato” a engancharse a este baile movido y pegadizo que se baila a golpe de jazz. Germán, químico de laboratorio, se coló en este mundo de casualidad. “Conocí a un grupo de gente y me hablaron que al día siguiente iban a ir a bailar a la Olímpica (un bar en Alfredo Vicenti donde de vez en cuando se organizan eventos de swing). Fui y me hablaron de esto”. Y hasta hoy.

El Círculo de Artesanos es la base de operaciones de Loopy Hoppers

“Esto” es Loopy Hoopers, un grupo coruñés de apasionados del baile del swing en su variante Lindy Hop que se creo en torno a la madrileña Nadia Medina y sus ganas de bailar. Ella venía de Madrid, dónde hacía 4 años había descubierto, a su vez, el swing, un día en un mercado, paseando. Se topó con que daban clases abiertas y ella, a la que siempre le gustó bailar, le llamó la atención este tipo de baile que nunca había probado. Se informó y no tardó en empezar a ir a clases y meterse en un mundillo que tiene muchos adeptos en la capital. Luego se mudó a Coruña, por trabajo, y de repente se quedó sin bailar.

“Fue por necesidad”, nos confiesa sonriente sobre la creación de Loopy Hoppers. “No conocía a mucha gente y ¡quería gente con la que bailar!”. Como el swing no se estilaba demasiado por aquí todavía, Nadia decidió enseñar lo que ella sabía, de la forma que le habían enseñado a ella. Con clases abiertas, no profesionales, en las que mostrar lo básico del baile, plantar la semillita del interés en algunos y divertirse en el proceso.  

Las clases son abiertas y no profesionales

Lo que junta Meet-up, que no lo separe el baile

“En principio di una clase en un bar, el Old School, a través de la App Meet-Up. Vinieron como unas 10 personas. A la siguiente, ya éramos 30. Pronto se nos quedó pequeño”, cuenta. Tras un paso de unos meses por la Insumisa, el ya desalojado centro social ocupado de la antigua Comandancia de Obras, y mientras su base de bailarines cada vez más experimentados crecía, acabaron mudándose al Círculo de Artesanos, en la calle San Andrés. Allí, cada jueves, de 2030h a 2200h, se desarrolla puntual una clase de lindy hop para todas las edades y experiencias. “Esto se ha ido retroalimentando. Enseñé a gente y ahora ellos enseñan también…”, nos cuenta Nadia.

Germán y Nadia, en el Círculo de Artesanos

Como fue el caso de Germán, que no te rechaza un baile y es carne de talleres y festivales, o del resto de 14 personas que forman el núcleo duro del grupo y que van rotando para dar las clases, de dos en dos. No siguen muchas guías para prepararlas, solo ayudan a sus alumnos -que a veces llegan a 80 y van de veinteañeros a jubiladas- a aprender pasos sencillos mediante una coreografía. Es un mal necesario, la coreografía, para introducirse en un baile que, después, cuando ya se entiende un poquito, se basa en la improvisación.

No son profesores particulares ni tampoco son profesionales, insisten, aunque de vez en cuando traen a expertos que si lo son para que impartan talleres -estos, al contrario que sus clases abiertas, si serán de pago- para aquellos que quieran seguir profundizando. Este mismo sábado 27 de abril, día en el que celebran su segundo Aniversario, aterriza una pareja de profesores desde Oporto para enseñar a quien quiera apuntarse sobre “Conexión, movimiento y musicalidad”, “Vocabulario Variado “ o, ya para aquellos pies expertos, un poco de “Desafío” con variantes de los pasos más conocidos del Lindy Hop. Tras los talleres, que tendrán lugar en su querido Círculo de Artesanos dónde tienen lugar sus cada vez más multitudinarias clases semanales, celebrarán una fiesta, con orquesta de Jazz en directo y todo. Y baile, mucho baile.

La Plaza de María Pita conquistada por el swing

Bailar un clandestino en plena calle

“Nosotros proponemos el baile social, que es una forma muy buena de aprender e ir soltándote”, nos cuenta Germán. “Hay que aprender a dejarse llevar. Es un baile abierto a la improvisación. Aquí no hay fallos”, completa Nadia. Hay personas que prueban un día y no vuelven, otras muchas repiten. Y atraen a otros a las clases y a los eventos en torno al swing que se van organizando por la ciudad. Por el momento, ya hay algunos de sus alumnos que se han vuelto profesionales y dan clases particulares (Swing & Groove, se llaman) y se suman a otros proyectos en torno a este baile como Lindy Hop Coruña, donde también dan clases y talleres o la asociación Swing Coruña, que organiza fiestas -como la de la Olímpica-, pinchadas y quedadas para bailar en calles y plazas, los llamados ‘clandestinos’. Ese grupo de gente bailando swing que te encuentras de repente en plena plaza del Humor. O en María Pita.

Poniendo una nota de música a los Cantones

“Intentamos estar en comunicación para no pisarnos los eventos”, nos cuentan los chicos de Loopy Hoppers sobre los divertidos clandestinos o las fiestas en salas como la Mardigras, la Sala Moon, el Lebowsky o el Playa Club . Hay que estar atento a las redes para enterarse, eso si. “Mucha gente que hace turismo viene buscando este tipo de eventos. Lo hacemos nosotros también cuando vamos fuera”.

En resumen, una buena forma de conocer gente en un ambiente agradable y, de paso, hacer algo de deporte. Que se hace, nos advierten. Si te animas a pasarte por el Círculo a echar unos bailes, llévate una camiseta de repuesto y unas zapatillas. Alguien de tu brazo, sin embargo, no es para nada indispensable. Porque, señalan entre risas, puedes venirte a bailar swing en pareja, “pero te aseguro que os vamos a separar”. En el buen sentido de la palabra.

En la discoteca Moom 57
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