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¿Pagar menos o salvar el planeta? Las tiendas ecológicas triunfan en Santiago

Los jóvenes compostelanos lideran la compra de productos ecológicos en una ciudad donde cada vez hay más locales de venta de este tipo de artículos
Cesta de la compra ecológica.
Cesta de la compra ecológica.
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En las bulliciosas calles de Santiago un movimiento silencioso está ganando terreno: las tiendas ecológicas. Estos lugares van más allá de simples locales comerciales, pues son también puntos de encuentro para aquellos comprometidos con un consumo más consciente y amigable con el planeta.  

Desde productos biodegradables hasta opciones orgánicas, estas tiendas ofrecen alternativas que no sólo son respetuosas con el medioambiente, sino que también reflejan un estilo de vida más saludable comprometido con transformar la forma en que consumimos. 

En un momento en el que la emergencia climática es la llamada de alerta más urgente de nuestra era, el comercio ecológico supone un pequeño paso más para revertir la situación.  

En Santiago donde, a pesar de la fuerte entrada de las cadenas y las multinacionales, sigue habiendo una gran presencia del comercio local, las tiendas ecológicas están en auge. Vendedores, expertos ecologistas y consumidores nos explican la gravedad del  cambio climático y cómo este tipo de locales pueden ayudar a frenar esta situación. 

En qué situación se encuentra el planeta  

Manoel Santos, responsable de Greenpeace Galicia, cuenta que nos enfrentamos a una triple crisis que está poniendo en peligro la sostenibilidad de la vida en el planeta: 

“A la crisis climática tenemos que sumar la crisis de biodiversidad, con más de un millón de especies en peligro de extinción y la destrucción de muchos hábitats y ecosistemas, y una crisis de desigualdad derivada de un modelo socioeconómico insostenible e injusto. Este último hace que en el Norte Global estemos produciendo y consumiendo muy por encima de los límites planetarios”.  

Según datos de la organización, si todo el mundo consumiese lo mismo que Europa, necesitaríamos 2,8 planetas para satisfacer sus necesidades. Y es que, las emisiones de gases de efecto invernadero siguen aumentando cada año a nivel mundial y la concentración de CO2 en la atmósfera ha llegado a 421 ppm, un 50% más desde el comienzo de la Revolución Industrial. 

Manoel advierte que la situación es crítica, aunque asegura que todavía no estamos en un punto de no retorno: “pues aún estamos a tiempo de mitigar los peores efectos de la crisis climática y frenar la crisis de biodiversidad, pero la ventana de oportunidad se  cierra cada día más y tenemos que actuar con más ambición y contundencia”. 

Las tiendas ecológicas como principio del cambio  

Si bien es verdad que comprar en una tienda ecológica puede tener un impacto muy limitado en términos globales, constituye un primer paso para un mayor cuidado del planeta. 

Una tienda ecológica es un lugar en el que podemos encontrar productos elaborados con prácticas respetuosas con el medio ambiente y el equilibrio ecológico en general. Desde los propios comercios aseguran que, al reducir el uso de productos químicos y pesticidas en la producción de alimentos, se reducen los riesgos para la salud y también para el medio ambiente. 

Iria Eguia es consumidora habitual. Utiliza desde artículos de cosmética, como jabones o cremas, hasta productos de limpieza o, incluso, alimentos como frutas y verduras. Para ella, el consumo en este tipo de tiendas va más allá del cuidado del planeta: 

“Tengo un compromiso por hacer un uso responsable de los recursos que nos ofrece la  naturaleza, pero el factor humano también es muy importante. En las tiendas ecológicas te encuentras a gente comprometida con el medio ambiente y, ¿qué quieres que te diga? Si de paso que voy a la compra, puedo rodearme de personas que resuenan con mi manera de ver el mundo... ¿A qué voy a ir a un supermercado?”,  explica.

Algo similar a lo que cuenta Sabela Aldrey, también clienta de estos locales, cuyo compromiso es con la naturaleza, pero también con las personas: “quiero evitar la  explotación laboral de ciertas partes del mundo, quiero saber de dónde han salido los productos que consumo. Valoro mucho lo artesanal y el trabajo que hay detrás, me produce satisfacción”.  

El perfil del consumidor  

Desde A Tenda das Herbas explican que el perfil de cliente en Santiago es “joven y, en general, personas que quieren cuidarse y que están en contra del maltrato animal”: “las nuevas generaciones están más concienciadas y cada vez se preocupan más por  una buena alimentación y por usar productos donde se genere el menor impacto ambiental tanto para el planeta como para los animales”.  

Pese a que, tanto consumidores como vendedores, reconocen que los productos ecológicos son más caros, todos ellos encuentran muchas razones que explican por qué la gente joven invierte en ellos: 

“Sí son más caros, pero si me permites ser un poco más analítica te diré que en un producto ecológico va intrínseco el respeto por el medio ambiente y animal. Para mí, no es caro, es comprometido y responsable. La pena es que hay tanta oferta de  productos mediocres a precios de risa, que pasarse a lo ecológico resulta, en muchas  ocasiones, un imposible para el bolsillo medio de la población”, explica Iria. 

Un “boom” en Compostela  

A pesar del tamaño de la ciudad, Santiago cuenta con muchas tiendas ecológicas. Sabela asegura que estas están presentes en mercados y en muchos barrios de la localidad: 

En Compostela hay mucha variedad. A nivel de cosmética y comida, que es lo que más consumo yo, hay un montón de alternativas. Si hablamos de ropa ya es más  complicado, a veces incluso es necesario tirar de tiendas de fuera o comprar por internet”.  

Algunos ejemplos de tiendas de cosmética natural y ecológica en Santiago son Camelia y Maravalla; en el terreno de la alimentación destacan A Cepa, a Cesta da Saúde y A Tendas das Herbas; y, en cuanto a la ropa, existen comercios como Voikukka o Sise Tenda.  

Sus clientes ya no hablan de las tiendas ecológicas como una moda, sino como un  “estilo de vida” y una “vuelta a nuestros orígenes, pero mejorándolos”. 

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