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Lendoiro, sobre el Dépor: "Un convenio entre celebraciones, guerrillas y Mundial 2030"

"La historia del Deportivo no comienza hoy. Es centenaria y nadie puede aprovecharse de ella sólo en lo que le interesa", señala el expresidente, que reflexiona sobre el conflicto entre el club y el concello
Augusto César Lendoiro.
Moncho Fuentes
Augusto César Lendoiro.
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El expresidente del Deportivo, Augusto César Lendoiro, reflexiona en este artículo sobre el estado actual del equipo coruñés, que regresa al fútbol profesional tras cuatro años. El conflicto entre el Dépor y el Concello da Coruña por la renovación del convenio de Riazor centró los días posteriores a la victoria del equipo sobre el Barça B que le dio el ascenso a Segunda División.

Lendoiro recuerda a través de sus palabras que el Deportivo tiene a sus espaldas una historia centenaria y señala que es preciso firmar un convenio adecuado para los próximos 25 años, ya que no hacerlo sería "nefasto" para la ciudad y para el club coruñés. Este es el artículo completo:

Un convenio entre celebraciones, guerrillas y Mundial 2030

Disfrutábamos de un domingo perfecto. Se había iniciado con una previa impresionante en la calle San Juan, seguida de un memorable recibimiento al equipo, y en Riazor ya se celebraba el sufrido ascenso tras el triunfo sobre el Barça. Todo, pues, era alegría y fiesta, dentro y fuera del estadio.

Y de repente, como si no fuésemos capaces de digerir tanta felicidad después de tanto sufrimiento, adquiere especial relevancia la ingeniosa frase de Arsenio, "cuidado con la fiesta que nos la quitan de los fuciños".

La profecía de Arsenio se hace realidad

Se cumplía su profecía, pero no de la forma que preveía el de Arteixo. Él estaba convencido que la fiesta nos la podían robar los enemigos, pero ahora, contra todo pronóstico, los que nos la quitaban eran los nuestros.

A un iluminado no se le había ocurrido otra cosa que aprovechar el éxito deportivo para declarar la guerra social. Una decisión que solo la puede tomar alguien incapaz de diferenciar en un club de fútbol la propiedad legal de la propiedad sentimental.

El primer duro golpe se produjo al anunciar que el equipo tardaría quince días en acudir a Cuatro Caminos. ¿Se imaginan la reacción de los madrileños si sus equipos tardan dos semanas en celebrar en Neptuno o Cibeles?

El segundo bombazo se produjo en plena resaca. El club hacía público que no visitaría María Pita. Las relaciones con el Concello, a causa de las diferencias respecto al convenio, no lo aconsejaban. La negativa provocó muy duras declaraciones de la alcaldesa, que se percató que balones así, sólo para empujar, no se los ponían ni a Fernando VII.

Desdeñan los 'santos lugares' del deportivismo

Nadie argumentó por qué el equipo no iba a Cuatro Caminos, Patrona y María Pita. Se saltaba el itinerario al completo de los 'santos lugares' a los que era obligado peregrinar después de un gran éxito blanquiazul. Los padres y abuelos se lo habíamos inculcado a los miles y miles de niñas y niños que nunca habían podido celebrar un éxito de su club.

Quizás sea demasiado ruin pensar pensar que el objetivo era romper con esa preciosa tradición de más de 35 años, pero, por si eso fuese el fin, le diré, a quien corresponda, que la historia del Deportivo no comienza hoy. Es centenaria y nadie puede aprovecharse de ella sólo en lo que le interesa. Han sido 118 años en los que, entre todos, hemos creado, ahí esta, un sentimiento de pertenencia que ni se compra ni se vende.

El Deportivo fracasa en su estrategia de ataque

El club apostó por una catarata de comunicados. Diría que cada uno que veía la luz era menos afortunado. Cualquier observador imparcial diría que el Deportivo le había encargado al enemigo la estrategia de su ataque al Concello.

El descorche en María Pita debió producirse al recibirse el último comunicado que se conoce. El club, visiblemente enojado, renunciaba a sus reivindicaciones en el convenio. Reconocía, sin ambages, el daño que se le había causado en la batalla en las redes sociales y urgía firmar sin condiciones.

Se hace difícil encontrar ejemplos, en una 'guerra' que tú declaras, de un reconocimiento así tras el primer día de hostilidades. La foto que se ofrece no es la mejor para conseguir firmar un buen armisticio. Mi madre siempre me avisaba “quien tenga la lengua aguda, tenga la costilla dura”. En este caso, la costilla resultó ser blandita.

Por ello parece que es preciso un tiempo para recuperarse del duro revolcón. Se debe agilizar la redacción, pero sin mayores urgencias. Seria nefasto que, por las prisas, el Depor, Concello y ciudad cerrasen en falso un muy importante nuevo convenio. No son pocos, ni intrascendentes, los problemas que se ven venir en los próximos años.

El Depor ¿primer ‘okupa’ coruñés?

¡Yo sí que sé de esperas! El Deportivo tuvo que aguardar ¡12 años! para ser recibido y tener un convenio. Y por favor no se lo digan a nadie, pero creo que llegamos a firmar porque íbamos a ganar LaLiga. Es posible que el Dépor haya sido, sin saberlo, el primer ‘okupa’ de A Coruña de 1988 a 2000.

Hoy se habla de guerrillas, pero nada de lo único que es trascendente. Un buen convenio es fundamental no solo para el club, sino también para la ciudad. Que se ponga ya a trabajar esa comisión que anuncia la alcaldesa. En el 2000 Paco Vázquez designó a Javier Losada, Palau y al secretario del ayuntamiento. El secretario, alcaldesa, debe participar para evitar problemas jurídicos posteriores.

Antes de ganar LaLiga -que por cierto hace unos días cumplió, sin que nadie se enterase, 24 años- la comisión aprobó un texto. No fue el definitivo porque Paco obligó a incluir alguna cláusula, no sustancial, de su cosecha. Una de ellas muy curiosa. Precisó que sólo el Pleno Municipal podía modificar el nombre del Estadio de Riazor. Estoy seguro que, el muy pillín, pensaba que yo podía ponerle mi nombre. Un crack, pero estaba equivocado. Yo ya me había negado a que lo llevase la ciudad deportiva.

Las respuestas que se le exigen al Convenio 2025-2050

El convenio del 2000 funcionó bien, pero el nuevo debe dar respuestas a cuestiones de actualidad. Se debe fijar, de forma rotunda, que la sede del Deportivo permanecerá siempre en A Coruña. Determinará quién se va a hacer cargo del coste de las reparaciones de las cubiertas, de la estructura y del embellecimiento exterior del estadio. Acordar qué institución asume la responsabilidad penal y civil en caso de emergencia, por la carencia de salidas adecuadas en las zonas centrales de la tribuna superior…

En otro orden de cosas se debe concretar quién, y en qué condiciones, pueden organizar conciertos u otros eventos en Riazor. Autorizar, o no, a modificar el nombre del estadio y determinar si el ingreso que se produzca corresponderá en exclusiva al club, al Concello o en qué tanto por ciento a uno y otro.

La incidencia sí Riazor es sede del Mundial-2030

Me quedan infinidad de preguntas en el aire, en especial en relación a una decisión muy próxima, de la que nadie habla. Me refiero al mejor ejemplo para descartar, cómo se habla, la copia del texto actual. ¿Cómo afectará a los términos deportivos, económicos y sociales del Convenio 2025-2050 el hecho, muy factible, de que Riazor sea sede del Mundial-2030?

"Vísteme despacio que tengo prisa". Otros 25 años sin choque de trenes bien merecen ahora un trabajo concienzudo. Acierto y sentidiño.

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