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Tribuna Abierta

Conciliación, término trascendental

Una reflexión de convivencia entre la vida profesional, familiar y la personal en los tiempos que corren
Leticia Río Dovao
Por Leticia Río Dovao

No es un tema nuevo, ni menor, pero sigue de actualidad.  Dice la RAE en la segunda definición de su segunda acepción que conciliar es hacer compatibles dos o más cosas.

Pensamos en conciliar desde un punto de vista profesional, familiar y social. Pero, ¿si no trabajas, no concilias? ¿Si no tienes familia a tu cargo no concilias? ¿Si tienes dos hobbies no concilias? Realmente, nuestro día a día es una vorágine de decisiones para ver la manera de compatibilizar actividades para lograr la conciliación.

En este sentido, desde muy pequeñas las personas estamos buscando ese equilibrio de conciliación. Ir al cole, actividades extraescolares, ir a los cumples de los amigos y estudiar, ¿no es conciliar? Aunque otros tengan que ayudarnos o dirigirnos a lograrlo.

Plasmando en escrito todas estas ideas me crucé con un contenido de la periodista Lucía Taboada en el que también hablaba de esta necesidad de conciliar, un tema sobre el que ya reflexionó hace 7 años. "Quizá no estábamos preparados todavía para un debate serio sobre la conciliación, y menos aún para la conciliación cuando no tienes hijos". Pero yo lo llevaría más allá y no sólo pensaría en hijos, sino en responsabilidades con terceros. A responsabilidades en general, incluso contigo mismo.

Sé que no soy la única que se ha visto en una reunión que se está alargando y estar deseando que esa sea la última idea que se va a debatir porque es la hora de ir a comer. ¿De verdad estamos en ese punto de tener que conciliar para satisfacer necesidades básicas? O que ha dado explicaciones de porqué se tiene que ir si ya ha cumplido con su horario laboral. Hay algunos aventajados en esto y el ejemplo me lo ponía el otro día una amiga: "Yo trabajando en el almacén no paro en mi turno, ahora bien, suena la sirena y me voy, que viene el siguiente a retomarlo donde lo dejé yo".

Otro aspecto importante en esto de la conciliación, y que también lo remarcaba Taboada en su artículo, es que en muchos casos se da por hecho que porque no se conocen tus responsabilidades u obligaciones (o necesidades) no las tienes. Parece que ser joven es igual a "tener todo el tiempo del mundo".  Extrapolable, por supuesto, a otros tantos momentos de la vida en la que vamos corriendo para llegar a todo. Deberíamos normalizar temporalizar nuestra dedicación en función de qué cosa porque en los tiempos que corren, el tiempo es el mayor bien que podemos disfrutar.

Mi conclusión es que 'conciliar'  significa lo que nosotros necesitemos que signifique. Y todas estas decisiones conllevan consecuencias y generan un gran impacto en nosotros mismos.

Conciliar también es para hacer cosas por amor al arte, aprovechando la expresión. Porque para eso también necesitamos conciliar logrando hacer compatible ese momento que tanto necesitas con todas las obligaciones que te rodean.

Conciliar también es sacar ese momento para  bailar, pintar, quedar con amigos, hacer deporte, leer, escribir, potenciar habilidades, hacer voluntariado, atender obligaciones, aprender, dedicarle tiempo a los que queremos… incluso no hacer nada y parar.

Cómo lograr esa conciliación real pasa por esa toma de decisiones en la que tienes que sentarte y pensar prioridades. Cuáles son tus must en tu lista semanal, cuáles puedes llevar a mensual, qué sitúas como trimestral y que es aquello que "una vez al año, no hace daño". Incluso que es aquello de lo que necesitas prescindir para lograr ese equilibrio vital.

Y para ello son imprescindibles todas las conclusiones que se dieron en el último evento de Instituto Galego do Talento (Igata) que se celebró en marzo: poner límites, dedicar un rato a la desconexión, entender que no hay que estar dando explicaciones todo el rato, pedir ayuda no está de más si lo necesitamos, compartir responsabilidades y vivir, que para eso estamos.

Según el informe La conciliación, factor clave para seducir al talento joven, cuyo objetivo es entender mejor las preferencias laborales de la Generación Z, centrándose específicamente en su interés por el equilibrio entre trabajo y vida personal al elegir un empleo, se constata que un 82% de las personas que constituyen las nuevas generaciones del entorno laboral no cambiarían de empresa a cambio de perder las medidas de conciliación, por un 20% de salario más.

Hay diferentes etapas en la vida y el verbo conciliar te acompaña en cada una de ellas de manera diferente, pero que no se nos olvide que aunque el día a día nos lleva corriendo, no siempre lo urgente es lo más importante. Todavía estamos ante una asignatura pendiente (en nuestra sociedad) de alto valor (para nuestra sociedad). Pero, ¿tú concilias?

Leticia Río Dovao
Leticia Río Dovao
Especialista en comunicación estratégica e iniciativas sociales