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Familia gallega acogedora de niños saharauis: 'Nos están dando una lección de vida'

Vacaciones en paz de Sogaps permite que pequeños de campamentos de refugiados de Tindouf (Argelia) pasen el verano en Galicia
Hamada y Mohamed-Salem en su casa durante este verano en Narón
Hamada y Mohamed-Salem en su casa durante este verano en Narón
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Galicia participa desde el año 1991 en el programa Vacaciones en Paz, promovido por Solidariedade Galega co Pobo Saharaui (Sogaps) en colaboración con la Xunta de Galicia y los ayuntamientos, una iniciativa que permite que cada verano decenas de niños y niñas, nacidos en los campamentos de refugiados de la zona de la Hamada algeriana de Tindouf, disfruten de unas semanas en nuestra comunidad. A través de esta acción, más de 20 pequeños conviven hasta el 4 de septiembre con familias de Ares, Fene, Ferrol, Mugardos, Narón y San Sadurniño.

Es el caso de Hamada y Mohamed-Salem, dos niños de ocho años que han sido acogidos en Narón por el matrimonio formado por Julio Manuel Castro y Evaneide Leite.

Julio explica que, en un principio, iban a acoger a un sólo pequeño, pero "con un pasaporte vienen 10 niños y si falla uno de ellos, los otros nueve no pueden venir, así que incluyen niños aunque no tengan familia asignada". Ellos ya estaban en preaviso y se presentaron voluntarios para, en caso de que esto sucediese, acoger a dos.

Hamada y Mohamed-Salem con Julio en Valdoviño (A Coruña)

La familia afirma que los niños tienen una gran capacidad de adaptación y "estamos aprendiendo muchísimo de ellos, nos están dando una lección de vida y también aprendemos mucho con sus familias" con las que se comunican a diario a través de videollamada. "Le dan importancia a cosas que nosotros no valoramos, como un caramelo o un helado" añade Julio.

Un día cualquiera de este enriquecedor verano para ambas partes es igual que el de cualquier familia, "levantarse y desayunar. Los primeros días fue complicado con las comidas pero ahora ya comen de todo", explica Julio. Después van a jugar a una plaza cercana a su residencia donde Hamada y Mohamed-Salem interactúan con otros niños. "Les gusta mucho la calle y ya tienen amigos", afirma Julio. En las tardes van a la playa o a una finca en la que disfrutan en la piscina y también participan en las actividades organizadas por el Concello de Narón, gracias a las que esta semana han podido visitar las instalaciones del Servicio de Prevención, Extinción de incendios y Salvamento de Narón y de NHD Adventure 4X4.

Visita de los niños del programa Vacaciones en paz al Speis. Imagen: Concello de Narón

Choque cultural

La principal dificultad detectada por Julio y Evaneide es la barrera del idioma. Por el momento, los niños no saben hablar español pero en sólo unos días en Narón ya conocen palabras, saben contar... "Nos hacemos entender todos", indican.

Hay otros pequeños gestos del día a día que tenemos interiorizados pero que los niños están aprendiendo, como apagar la luz al salir de una estancia. La familia destaca que "lo que más les llama la atención es la televisión" y "unas fichas de dominó les sirven para jugar y entretenerse, no necesitan pantallas", añade Julio.

Otra de las diferencias culturales de Hamada y Mohamed-Salem con respecto a un niño gallego es el culto a su religión. "El día que llegaron, uno de ellos se asomó a la ventana, sabía dónde estaba el este y comenzó a orar". El tiempo de rezo es algo muy relevante y respetado por ambos niños, si bien al principio, tenían la necesidad de hacerlo mucho más a menudo que ahora. Lo mismo pasa con las llamadas a sus familiares. Mantienen el contacto diario pero en las primeras jornadas "era tremendo, hicimos muchísimas llamadas", lo cual resulta evidente teniendo en cuenta que se trata de niños a miles de kilómetros de distancia de su entorno familiar.

Julio y Evanide destacan los buenos momentos que están viviendo con Hamada y Mohamed-Salem y animan a las familias a participar en Vacaciones en paz haciendo hincapié en que "no supone un gasto económico" y sacar a los niños, al menos durante una temporada, de un lugar tan duro y extremo como es un campamento de refugiados, compensa cualquier posible esfuerzo.

Hamada y Mohamed-Salem disfrutando de A Coruña

Vacaciones en paz

Tal y como indica la delegada de zona del programa, Maite Martínez, los objetivos son alejar a los niños de los más de 50 grados centígrados de temperatura que se registran en los campamentos que habitan en Tindouf (Argelia), mostrarles otras formas distintas de vida para enriquecer su formación personal y cubrir sus necesidades médicas.

Para ello, Sogaps suscribe todos los años un convenio con el Sergas con el fin de que estén cubiertos durante su estancia, en la cual los niños son examinados por médicos de atención primaria en los respectivos centros de salud y también por dentistas y oftalmólogos gracias a la colaboración de clínicas privadas que participan en el programa.

La acogida por parte de las familias gallegas es "buena, eso es lo que demuestran", afirma Maite, y la buena salud del mismo es atestiguada por la participación de hijos de madres que estuvieron en Galicia cuando eran niñas en los primeros años de Vacaciones en paz. "Hay una chica en Ferrol que ha acogido este año al hijo de la primera niña que acogió", explica.

Las familias que quieran participar sólo tienen que cumplir dos requisitos: voluntad y solidaridad. "Se trata de niños con muchas carencias a nivel alimentario y médico y que necesitan cariño y comprensión durante su estancia" asegura Maite, quien apela a la solidaridad de las familias para unirse a la iniciativa recordando que estos niños refugiados también sufren el horror de la guerra.

A principios de cada año, en los meses de enero o febrero, se abre la convocatoria para formar parte de Vacaciones en paz. En cada ayuntamiento colaborador hay personal que gestiona las inscripciones pero, las familias que lo deseen, también pueden ponerse en contacto directamente con Sogaps.

Viajes a los campamentos de refugiados

El ser humano es, a veces, incapaz de ponerse en el lugar de otro hasta que no vive en primera persona determinadas situaciones. Maite Martínez informa de que todos los años se organizan viajes a los campamentos de refugiados, aunque no son convocados por Sogaps.

Se trata de estancias de una semana que resultan interesantes y de un gran aprendizaje vital "porque nadie se puede imaginar cómo es un campamento de refugiados en el desierto más inhóspito de todos los desiertos: el Sahara", indica, añadiendo que este viaje "es una cura de humildad que recomiendo a todo el mundo y la hospitalidad que ofrecen ellos, aún sin tener nada, es tremenda".

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