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El DOG publica el plan de sequía de la Demarcación Galicia-Costa 2021-2027 actualizado

El documento, que se adapta al contexto de cambio climático, establece cinco escenarios en función de la escasez de agua: normalidad, prealerta, alerta, emergencia y uno nuevo de "sequía extraordinaria"
Embalse de Castadón (Ourense).
Rosa Veiga-EP
Embalse de Castadón (Ourense).

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 1 Jul. (EUROPA PRESS) -

La Xunta ha publicado este viernes en el Diario Oficial de Galicia (DOG) el nuevo plan de sequía de la Demarcación Hidrográfica Galicia-Costa 2021-2027, que actualiza el existente, del año 2013, para adaptarlo al contexto de cambio climático, entre otras novedades que incorpora.

Se trata, según informa el Gobierno gallego, de "reforzar la anticipación y la respuesta coordinada" ante estos eventos de escasez de los recursos hídricos con el objetivo de "garantizar el abastecimiento de agua" a la población.

Augas de Galicia, entidad hidráulica de la Xunta dependiente de la Consellería de Infraestruturas e Mobilidade, ha dado así este viernes publicidad al acuerdo del Consello celebrado el pasado 2 de junio.

La Demarcación Galicia-Costa, de competencia autonómica, registra una precipitación media anual de 1.500 milímetros, un valor muy elevado en relación con el resto de la Península. Sin embargo, acaba sufriendo episodios de escasez de agua por la desigualdad de la distribución temporal de los recursos hídricos y el contexto del cambio climático.

Este nuevo plan permite ordenar la respuesta ante estos eventos dándoles a las administraiciones "instrumentos jurídicos para hacerles frente", junto con una "profunda actualización para mejorar su eficacia y afrontar los retos futuros".

Cinco escenarios ante la escasez

El documento propone una gestión diferenciada de las situaciones de sequía prolongada y de escasez coyuntural. La primera está relacionada con la merma de las lluvias y las aportaciones naturales, mientras que la coyuntural se refiere a los problemas para atender la demanda de agua.

En relación con la escasez coyuntural, el plan establece los escenarios de normalidad, prealerta, alerta y emergencia, más otro de emergencia extraordinaria. En situación de normalidad, no corresponde la adopción de medidas específicas, pero sí de seguimiento, instalación de nuevos puntos de control y elaboraciones de partes hidrológicos, entre otras.

El estado de prealerta identifica el inicio en la merma de los recursos disponibles que puede suponer un riesgo para la atención de las demandas y se podrán aplicar medidas de ahorro y control de la demanda, tales como la intensificación del seguimiento y la activación de campañas de concienciación.

Además, se activa el control de las demandas reales de los grandes consumidores y medidas de gestión de la oferta, como la reutilización de aguas residuales para usos urbanos y la aplicación de un régimen de caudales ecológicos menos exigentes. También se proyecta la preservación de los ecosistemas, intensificando el control de vertidos y del estado de las masas de agua.

El estado de alerta se activa al intensificarse la merma de los recursos disponibles con un claro riesgo de imposibilidad de atender las demandas. En este escenario, se reducirán las dotaciones para el abastecimiento en alta y se pueden suspender cautelarmente las concesiones de nuevos usos privativos y limitar determinados usos recreativos, entre otros.

En relación con la oferta del agua, la alerta contempla imponer cambiar los caudales concesionales por otros de distinto origen y utilizar medios excepcionales como cisternas. A esto se añade la valoración de posibilidad de evacuación de la fauna acuática ante riesgo de mortalidad.

Finalmente, el estado de emergencia se corresponde con el máximo grado de merma de recursos. Las medidas en este caso pueden incorporar la modificación e incluso la suspensión temporal de autorizaciones de vertido, la prohibición de usos, la reducción de volumen para abastecimiento urbano e industrial del 25 por ciento, cortes temporales, adaptación de la salida de los embalses y aumento de la vigilancia.

Como novedad, el plan 2021-2027 prevé la situación 'excepcional por sequía extraordinaria', que podrá ocurrir cuándo en una o varias unidades territoriales se registren escasez en escenarios de alerta que coincidan temporalmente con el de sequía prolongada y escasez en escenarios de emergencia.

Participación y coordinación

El plan atravesó un proceso de consulta pública durante tres meses en el que Augas de Galicia recopiló las sugerencias correspondientes. Así, de acuerdo con cifras de la Xunta, el 60 por ciento de las aportaciones fueron total o parcialmente incorporadas al focumento definitivo.

Aunque la elaboración y seguimiento del protocolo es responsabilidad de Augas de Galicia, su puesta en práctica requiere la intervención y coordinación de Meteogalicia, Protección Civil, de los responsables de la explotación de los embalses de Galicia-Costa y de las administraciones responsables de los sistemas de abastecimiento.

En este sentido, la Xunta advirte de la importancia de que el proceso de planificación frente a la sequía se complemente y se coordine con los planes de carácter municipal --obligatorios en ayuntamientos de más de 20.000 habitantes--, que son la principal institución que gestiona el abastecimiento.

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