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A Coruña

A Coruña limitará la velocidad a 30 kilómetros por hora en la mayoría de sus calles

El concello herculino conserva el límite de 50 km/h en calles como Juan Flórez, Juana de Vega o Ramón y Cajal, entre otras
Señal de límite de velocidad a 30
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Señal de límite de velocidad a 30
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La junta de Gobierno local de A Coruña aprobará mañana, miércoles, la declaración de A Coruña como 'Cidade 30'. ¿Qué significa? Pues que la limitación general de velocidad de la ciudad será de 30 km/h en todas las vías urbanas, aunque habrá ciertas excepciones.

Así, según informa en nota de prensa el Concello, en el eje de las calles Sánchez Bregua, Juana de Vega, Rexedor Somoza y túnel de la plaza de Pontevedra se mantendrá la velocidad máxima de 50 km/h. También seguirán con la misma limitación las calles Ramón y Cajal, Fernández Latorre y la avenida de Pérez Ardá hasta la Ronda de Outeiro. Juan Flórez también conservará el límite de 50, excepto en el carril derecho, cuya velocidad máxima permitida será de 30 km/h.

El concejal de Urbanismo y Movilidad, Juan Díaz Villoslada, ha explicado que las vías urbanas de dos o más carriles por sentido de circulación podrán tener una limitación de 50 km/h, y en aquellas cuya configuración lo permita, se podrán implantar carriles con limitación de velocidad a 30 km/h.

La nueva normativa, señala el consistorio, recoge que en las calles con plataforma única, la velocidad será de 10 km/h, salvo el transporte público, que podrá circular a 20 km/h. A principios del mes de mayo, el Gobierno municipal ya anunciaba delimitación de la velocidad a 10 kilómetros por hora como máximo de las calles de un único carril y un único sentido durante las semanas que duren las fases de desconfinamiento.

Mapa de límite de velocidad en las calles de A Coruña

Entrará en vigor con las nuevas señales

Las nuevas limitaciones de velocidad entrarán en vigor en cada una de las vías en el momento en que se coloquen las señales.

Con esta medida, el Gobierno local pretende incrementar el protagonismo de los peatones, reducir el número de accidentes de gravedad, limitar los daños al medio ambiente (ya que una velocidad inferior significa menos emisiones de CO2) y ganar espacios públicos de mayor calidad urbana.

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