La Vía Ártabra vuelve a figurar en las cuentas de la Xunta de Galicia para 2027 con una partida de 500.000 euros, una dotación que llega mientras continúa pendiente la conexión de esta carretera con la AP-9. La infraestructura, concebida para mejorar las comunicaciones entre varios municipios del área metropolitana de A Coruña, lleva años sin poder completar uno de sus tramos decisivos, el que debe prolongar el recorrido desde Iñás hasta la autopista.
Por el momento, no se ha concretado la causa de esta asignación presupuestaria ni qué actuación específica se financiará con ella, por lo que no puede darse por hecho que vaya a traducirse en el inicio de las obras.
El futuro de la conexión sigue condicionado por la necesidad de rehacer parte de la tramitación administrativa después de que los tribunales anulasen el proyecto anterior. Mientras la Xunta trabaja en una nueva alternativa para completar el trazado y evitar el humedal de A Gándara, en Cambre, los ayuntamientos que defienden la carretera mantienen la presión para que se resuelva el bloqueo. Oleiros considera la actuación una prioridad para la movilidad comarcal y reclama que se avance cuanto antes en una solución definitiva.
La partida presupuestaria contrasta con los anuncios y las reclamaciones acumulados durante los últimos años. En las cuentas de 2025 ya figuraban previsiones de inversión para la conexión entre la N-VI y la AP-9, pero la anulación judicial del proyecto impidió que la actuación avanzase como estaba planteada. La cifra de 2027, por sí sola, no permite determinar si la Xunta pretende destinar el dinero a redactar documentación técnica, avanzar en los estudios de la nueva alternativa o financiar otra fase de la actuación.
El origen del bloqueo está en los tribunales
Para entender por qué la conexión continúa pendiente hay que remontarse a la tramitación del tramo que debe enlazar Iñás con la AP-9. En marzo de 2022, el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia estimó un recurso del Ayuntamiento de Cambre y anuló la aprobación definitiva del proyecto de trazado y del estudio de impacto ambiental. Días después, otra sentencia dejó sin efecto también el proyecto constructivo, al detectar irregularidades en el procedimiento administrativo. Las resoluciones obligaron a la Xunta a replantear una actuación que ya estaba proyectada, pero que todavía no se había ejecutado.
La oposición de Cambre al trazado no se limitaba a cuestiones formales. El Ayuntamiento cuestionaba la solución prevista para la conexión en el entorno de A Gándara y defendía que se estudiase una alternativa compatible con su planificación urbanística y con la protección ambiental de la zona. El humedal se ha convertido desde entonces en uno de los puntos centrales de la discusión, mientras que la Xunta ha tenido que buscar una vía para completar la infraestructura sin reproducir los problemas que llevaron a los tribunales a anular el proyecto anterior.
Los municipios intensifican las reclamaciones
Con la obra paralizada, Oleiros ha mantenido durante los últimos años una campaña para reclamar que se desbloquee la conexión. El Ayuntamiento defiende que la Vía Ártabra debe funcionar como una circunvalación metropolitana y no como una carretera aislada entre varios municipios.
La prolongación hacia la AP-9 permitiría completar el enlace con la red de alta capacidad y facilitar los desplazamientos entre localidades del entorno coruñés, además de ofrecer una alternativa a carreteras que soportan un elevado volumen de tráfico.
La reivindicación también ha llegado a otros municipios. En junio de 2025, los plenos de Oleiros, Cambre y Arteixo aprobaron mociones para reclamar a la Xunta que impulsase la conexión con la autopista y retomase la planificación del tramo pendiente. Los acuerdos evidenciaron que la finalización de la vía es una demanda compartida por distintos ayuntamientos, aunque no exista una posición unánime sobre cuál debe ser el trazado definitivo.
La presión política ha continuado en 2026. En junio, el PSdeG llevó al Parlamento gallego la reclamación para que el Gobierno autonómico acelerase los trámites de la conexión, con el argumento de que la congestión viaria sigue afectando a los desplazamientos diarios en Oleiros y en el conjunto del área metropolitana. La discusión, por tanto, no se limita a una obra pendiente, sino que forma parte de un debate más amplio sobre cómo mejorar la movilidad entre los municipios del entorno de A Coruña.
Una carretera concebida para conectar la comarca
La Vía Ártabra en servicio discurre desde el entorno del puerto de Lorbé hasta Iñás, en Oleiros, donde enlaza con la N-VI. La conexión pendiente debe prolongar el recorrido hacia la AP-9 y forma parte de un planteamiento más amplio para mejorar las comunicaciones entre municipios como Oleiros, Sada, Cambre, Bergondo y Culleredo, así como los desplazamientos hacia A Coruña y otros puntos de la provincia.
Para los defensores de la infraestructura, el enlace con la autopista es la pieza que falta para que la carretera pueda desarrollar plenamente esa función metropolitana. Oleiros sostiene que su finalización ayudaría a aliviar la presión sobre vías como la N-VI y el puente de A Pasaxe, aunque el efecto real dependerá del trazado definitivo y de cómo se integre con el resto de la red viaria. La conexión también se ha planteado como parte de un itinerario más amplio hacia la A-6, si bien ese desarrollo requiere su propia planificación.
Los 500.000 euros incluidos en los presupuestos de la Xunta para 2027 vuelven a situar la Vía Ártabra en la planificación económica autonómica, pero no resuelven las principales incógnitas sobre su futuro inmediato. De momento, la obra sigue parada.
